Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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43. La Inapropiable, siempre

Jugamos con mis hermanos bajo la mirada protectora de mi abuela. Mi padre me reclama y acudo enseguida al salón. Lo acompaña, de pie, un señor alto con barba negra. «Tiene todavía once años, pero madurará. Es obediente y aprende rápido. Ya verá, no se arrepentirá». El hombre me abre la boca, me aprieta los brazos y me desnuda con su mirada. Le entrega un puñado de billetes a mi padre, que se los mete en el bolsillo. «Prometo ir a verte en cuanto pueda», me asegura mi padre, tras darme un beso. Atravieso la puerta agarrada a una enorme mano desconocida.

Desde entonces, un muro infranqueable se ha levantado entre mi familia y yo. En la superficie, veo escrita con mi sangre fresca la secuencia repetida hasta el infinito: «Eres mía», «Me perteneces», «Soy tu dueño».

Una mañana, no se da cuenta de que le preparo un té especial para su desayuno. Se va a trabajar. Llega la noche y no regresa. Cargo la mula y camino hacia las montañas, el lugar al que temen ir todos los propietarios. Creo que a mi padre se le olvidó decirle al barbudo que la abuela era una experta en plantas medicinales.

13 Responses

  1. Rosalía Guerrero

    Las mujeres siempre han matado con veneno, el método más apropiado cuando te enfrentas a alguien más fuerte. Sospecho que la mayoría de esos asesinatos fueron en defensa propia, como en esta historia. Por cierto, que también podrían haberse cargado al padre que la vendió.
    Un abrazo y suerte.

    1. Liliana

      Lo había pensado Rosalía, pero ya me parecía demasiado vengativo. Un final menos doloroso es reconocer que ha perdido a su familia y perderse en las montañas. Gracias por leer y comentar, Rosalía.

  2. Ángel Saiz Mora

    Tu protagonista dejó de pertenecer a su familia cuando la vendieron, para pertenecer a su comprador, pero ni lo uno ni lo otro, porqie los conocimientos heredados de una abuela sirven para poner todo en su sitio.
    Un abrazo y suerte, Liliana

    1. Liliana

      Es verdad, en cuántas ocasiones los abuelos han jugado un papel primordial en las familias, aunque ellas no lo sepan o no lo reconozcan. Gracias por comentar Ángel. Un saludo.

  3. Pilar.C

    Liliana, describes una situación que, aunque nos parezca increíble, ocurre en determinados lugares del mundo en qué vivimos.
    El final muy justificado.
    Abrazo grande

    1. Liliana

      Tienes toda la razón, sigue ocurriendo y mucho más frecuente de lo que nos imaginamos. Gracias por pasarte y comentar, Pilar.

  4. Gema Herráez

    Aquí la pertenencia está en su sentido más injustamente literal. Terrible y muy real. La cosificación de un ser humano. Algo que las mujeres han sufrido y siguen sufriendo incluso en sociedades que se presumen avanzadas.
    Un abrazo

    1. Liliana

      Mientras haya maltrato de género, seguiremos escuchando frases como «la maté porque era mía». Lamentablemente, la idea de fondo del cuento, es todavía muy real y no hace falta ir a buscar muy lejos. Gracias por leer y comentar, Gema. Un abrazo

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