44. ¿Choque o encuentro generacional?
Siempre le repito a mi madre que la cabeza es mucho más joven que las piernas por lo que las ganas de disfrutar, de aprender, de participar activamente en la vida siguen intactas cuando las capacidades físicas no colaboran a ello porque inevitablemente los años van mermándolas.
La mayoría de los nonagenarios, no todos, ven pasar los días en una aburrida espera del final, o eso es lo que les hacen creer los que tienen alrededor.
No sé en qué momento me he empezado a sentir arrinconada ni siquiera sé si he sido yo o los que me rodean los que han hecho que esto suceda, pero empiezo a escuchar: “mamá tú no puedes ir allí”, “mamá no hables tan alto” y hasta incluso me oigo decir “yo es que ya tengo una edad…”.
¿Ha empezado el declive?, ¿se va diluyendo mi sitio en el mundo?, pues voy a emplearme a fondo para evitarlo. Hoy he decidido hacer un curso sobre IA, llevo dos meses en el gimnasio, asisto a tertulias literarias… y ¡voy a montar en globo la semana próxima! Cada experiencia con personas de diferente edad y condición me aportan la libertad de elegir mi pertenencia.


Hay aue ser consciente del paso del tiempo y no engañarse, pero eso no significa tirar la toalla ante el inevitable declive físico y no aprovechar la vida en todas sus fases, más aún en la última. Yo me apunto a pertenecer al grupo de este personaje, al de los nonagenarios activos.
Un abrazo y suerte, Ana
Yo también me apunto! Apurando con energía la vida hasta el final!
Gracias Angel por comentar, un abrazo.
El tiempo no perdona, pero hay que ponérselo difícil, manteniendo en forma tanto el cuerpo como la cabeza. Y cuanto antes empecemos, mejor. Yo también me sumo al grupo de ancianitas yeyés.
Un abrazo y suerte.
Hoy tenemos más conciencia de que hay que cuidarse y no sólo físicamente sino mentalmente sobre todo.
Gracias por leerme, un abrazo
La rebelión por la vida es la más hermosa de todas las revoluciones.
Admiro este tipo de pensamientos. Son los que de verdad te hacen vivir.
Muy bien contado. Es un chute de vitalidad. Enhorabuena, Ana.
Efectivamente rebelarse de vez en cuando y sobre todo en la última etapa de la vida es un chute de vitalidad enorme.
Gracias por tu comentario, un abrazo
Un micro bien certero, querida Ana, porque describe a la perfección cómo ciertas mediocres capas de la población intentan decidir qué fronteras no deben traspasar los mayores cuando llegan a una edad determinada. Revelarse y seguir nuestro propio camino es la respuesta que esos censores merecen. Un abrazo y suerte, guapa.
No lo dudes, casi siempre es el entorno el que intenta decidir sobre la vida de aquellos que tienen cierta edad, pero es bueno siempre seguir tus propios criterios.
Gracias por comentar, un abrazo
Tendemos a adjudicar roles por muchos motivos y entre ellos la edad. Afortunadamente hay gente que se resiste y demuestra que puede salirse de ellos como tú protagonista. ¡Bien por ella y por ti Ana que lo has escrito!
Un abrazo
El tema del edadismo está muy de moda, resistir al encasillamiento es un plus en la vida.
Gracias por tu comentario, un abrazo
Hola, Ana
Ole por tu protagonista, que se rebela contra la opinión y decide cuidarse.
Enhorabuena y suerte
Olé porque decide seguir siendo activa, vivir en definitiva, sin ponerse trabas ella misma.
Gracias por comentar. Un saludo