45. Propiedad privada (Rosy Val)
Ella se queja de que la chimenea no tira suficiente. Él casi siempre anda en camiseta de tirantes.
Ella es menuda, lo ha sido siempre, desde que nació sietemesina. Es limpiadora, costurera y cocinera por parte de madre y abuela. A él lo parió su madre con más de cinco kilos y como hicieron su padre y su abuelo, cuida del ganado y parte troncos en la era.
A ella le emocionan las puestas de sol, imaginar formas en el cielo. Para él las nubes solo son contenedores de lluvia.
A ella le apasiona la poesía; vivir las aventuras de las protagonistas de sus novelas. Majaderías —piensa él—.
A ella le gustaría viajar, conocer gente, salir un poco. A él…
Él le avisa que se deje de tonterías. Que a ella no se le ha perdido nada fuera de la verja que cerca el caserío.


Muy duro. El título lo dice todo. Cuántas mujeres han sido condenadas a esta cadena perpetua.
El cenutrio merece que le abandonen sin demora y la la esposa «propiedad privada» huir cuanto antes de aquella cárcel. Y será libre. Y será feliz. Muy bien escrito, Roy. Enhorabuena.
Muchas gracias, Miguel Ángel, por comentarme. Salir corriendo, esa debería ser siempre la fórmula.
Un abrazo
Una propiedad privada mal entendida, porque las personas no son mercancía. La división estricta de tareas ya dice mucho. La frase final es sobrecogedora y definitiva.
Un abrazo y suerte, Rosy
Sí, la idea era esa, que con la última frase descubriéramos al tipejo ese…
Muchas gracias por estar siempre ahí.
Un abrazo, Ángel.
Otra prueba más, querida Rosy, del tremendo error de ciertos enamoramientos que todos hemos constatado alguna vez. Espíritus libres que buscan el conocimiento, emparejándose con seres con mwnos sensibilidad que una piedra. Buen micro. Un abrazo y suerte, guapa.
Muchas gracias, Puri, por dejarme tu comentario, un comentario con el que no puedo estar más de acuerdo.
Un abrazo, preciosa. 🙂
Ojalá esa mujer se atreva a cruzar la verja. La vida esta llena de aventuras, y ella merece vivirlas.
Me ha encantado, Rosy: el contraste entre los dos personajes al principio es divertido pero acaba siendo brutal.
Un abrazo y suerte.
Y si no puede abrir la verja, que salte… 😉
¡Gracias! Rosalía, por tus palabras.
Un abrazo.
Guau! Como vas llegando! Parecía un juego de caracteres y gustos opuestos, incluso complementarios y ese final lo dice todo. Qué pena que hayan personas que entienden al otro como una posesión.
Muy bien ligado.
Muchas gracias Rosa, un regalo precioso este comentario tuyo.
Un abrazo.
Propiedad privada… En su doble sentido: la finca rodeada por la verja y la mujer encerrada por las prohibiciones del marido. Muy bien expuesto.
Así es, Edita, con ese título quise abarcar ambos aspectos. Me encanta que lo hayas resaltado.
Un abrazo.
Lo peor es que algunos siendo jóvenes tengan esos mismos pensamientos….
Ojalá no nos volvamos atrás.
Un abrazo
Yo también tengo ese miedo, a veces escucho cosas en chicos que me alertan que hay que seguir trabajando y mucho.
Un abrazo, Ana, y muchas gracias por pasarte por aquí.
Como dicen por aquí,al principio,parece una historia de incompatibilidad de caracteres, pero la verdadera historia se descubre en ese final tan revelador. Muy buen micro,Rosy. Me alegra muchísimo volver a leerte. Suerte con tu propuesta. Un abrazo 🤗😘
Alegría, la mía, María José, que me comentes y lo aprecies tan bien. 😉
!Un abrazo grande!
Un relato que nos habla del sentido más terrible de la palabra pertenencia. Muchas personas consideran a otras de su propiedad. Ejemplos hay a lo largo de la historia. Lo peor es que aún hoy sigue pasando.
No puedo sentir más que ternura por tu personaje femenino que se refugia en la imaginación y es capaz de admirar las pequeñas cosas a su alcance .
Un abrazo
Muchas gracias, Gema, por dejarme tu comentario. Esta señora vive entre deseos y sueños, tendrá que despertar, no pertenece a nadie.
Un abrazo.
Hola Rosalía
Me gusta mucho como, frase a frase, vas desgranando una relación tixica y la personalidad de un marido que cree que su mujer es una cabeza de ganado más de su propiedad
Un abrazo y suerte
Perdón, quise decir Rosy
Gracias, Alberto, por un comentario tan bonito.
Un abrazo.