Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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57. LA LEY DEL MÁS SUERTE (A. BARCELÓ)

Un enemigo desconocido amenazaba su tranquila y pacífica existencia. El nuevo adversario había cercado los límites de su hogar situando un escuadrón permanente de su poderosa fuerza aérea a las puertas de sus casas. Cualquier intento de romper la línea de asedio era castigado por el despiadado ejército invasor de la forma más cruel imaginable. El objetivo quedaba angustiosamente claro: buscaban su completo y total exterminio, no cabía rendición posible.

Parecía que nada podía ir peor cuando observaron como la silueta de otro temible contrincante recortaba el sol e iba haciéndose más y más grande. A éste le conocían bien, pero eso no mejoraba las expectativas, sino todo lo contrario. La situación hacía presagiar un absoluto y espantoso apocalipsis, pero su antiguo rival les sorprendió pasando de largo y arremetiendo sin cuartel contra los nuevos conquistadores. El Halcón abejero acababa de encontrar en la Avispa asiática un nuevo y exótico manjar amarillo y negro mucho más grande, jugoso y apetecible que las aburridas abejas de siempre.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    A veces nos estrujamos el cerebro tratando de contar historias, cuando las más cruentas, épicas y ejemplarizantes están a veces delante de nuestros ojos, protagonizadas por esos animalillos a los que no damos importancia y, sin embargo, son fascinantes y tienen mucho que enseñarnos, como que la vida y la muerte penden de un hilo o de una simple circunstancia.
    Original a más no poder.
    Un abrazo de verano, tocayo. Suerte

  2. Barceló Martínez

    Hola, mi estimado Ángel.
    Como siempre agradecer tu impagable comentario. Por motivos personales estoy un poco alejado de la página en este momento y casi sin posibilidad de dedicar tiempo a comentar los magníficos relatos que todos/as nos regaláis. Eso sí, no dejo de leerlos, y haré todo lo posible por responder a todo aquel que tenga el detalle de dejarme su comentario. Siempre he dicho que lo menos que puede hacer uno para agradecer las palabras de sus compañeros es responder a su consideración.
    Te diré que esta historia me encontró a mí en las Bodegas Miradoiro, durante el ENTCuentro de este año. Tuve una conversación con el dueño y me contó los problemas que les estaban ocasionando estas avispas que han colonizado ya casi todo el norte de España. Fué él quien me contó cómo atacaban los panales de abejas dejándolas sin posibilidad de escape y muriendo toda la colmena por inanición. Yo le mostré mi preocupación por la falta de depredadores para estas peligrosas invasoras y me habló de este halcón, del que posteriormente me he documentado: el Pernis apivorus o Halcón abejero, que ha pasado de depredador de abejas a “aliado suyo”. También me habló de los estragos que hacen en sus viñas y de lo peligrosos que son sus picotazos, pero esto tendré que dejarlo para otro relato.
    Mil gracias, amigo. Un abrazo.

  3. Jorge Zas

    Tu relato bélico resultó tener protagonistas distintos a los que me esperaba. Puede compararse a los primeros combates entre humanos, donde la lucha era por la supervivencia, pero hace rato que las guerras entre los hombres son por motivos menos aceptables, aunque cada vez traten de vendernos otra historia. Lo vemos demasiado a menudo.
    Me gustó tu relato, Ángel. Suerte con él.
    Un cálido saludo.

    1. Después de leer el micro, se me han venido dos frases a la cabeza: “No hay casualidades, hay causalidades” y “A cada santo le llega su San Martín”… Para mí lo más logrado ha sido que el lector se entere recién al final de que los soldados no eran soldados sino avispas y abejas… Mala suerte para ellas y muy buena para el halcón abejero.

      Como siempre, ha sido grato leerte, BARCELÓ.

      Cariños,
      Mariángeles

    2. Barceló Martínez

      Hola, Mariángeles, mi querida amiga argentina.
      Gracias y perdón por no contestar antes, porque no tengo mucha disponibilidad últimamente. Las dos ideas que te vinieron a la cabeza al leer mi relato son muy acertadas, solo añadir que me parecía interesante esta historia, por la forma en que las circunstancias y los giros inesperados de la vida cambian las cosas. Ese halcón, que era el azote de las pobres abejas, de repente, se convierte en su salvación. La suerte es un factor nada desdeñable y he querido reflejarlo en el juego de palabras hecho con el título. Ya sabes que siempre se dice “La ley del más fuerte” pero en este caso, ha sido la suerte la que ha inclinado la balanza.
      Un afectuoso abrazo.

    3. Barceló Martínez

      Hola, Jorge. Es cierto que he intentado jugar con la sorpresa hasta el final. El hombre no deja de ser un animal ¿racional?.
      Ninguna guerra tiene justificación pero, por desgracia, el mundo es como es, no como nos gustaría que fuera.
      Gracias por tu comentario. También yo te deseo toda la suerte. Un abrazo.

  4. Nuria Rozas

    jajaja Me has engañado briboncete… Me alegro de que esas abejas hayan tenido suerte; por el norte estamos amargados con ellas.
    ¡Fuerte con él! Digo… suerte. 😉
    Un abrazo.

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