Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44. La magia de lo cotidiano (Sara Pinto)

No sé si mi novio me ha dejado, solo sé que ha desaparecido de la noche a la mañana. Ya han pasado dos días y nada. Ni una nota, ni un whatsapp. Muy raro todo. El otro día discutimos, pero no fue para tanto. Siempre está con lo mismo: que soy muy desordenada, que esta semana me tocaba fregar los platos, que da miedo que de la montaña de cacharros salga algún ente monstruoso. Menudo exagerado. De todas formas, tampoco me parece un motivo como para irse de casa. Porque las cosas se arreglan hablando, ¿no?

Por si vuelve, voy a dejar la cocina reluciente. Una pila de platos, cazuelas y sartenes se interpone entre mí y el horizonte. Bueno, pues lo mismo tenía algo de razón. Aparto algunos chismes y empiezo a darle al estropajo, pero a medida que el fregadero se va vaciando, algo llama mi atención. ¿Y ese pie? Comienzo a tirar de él hacia arriba y le sigue una pierna, un cuerpo y por fin, la cabeza de mi novio. Ante mi total estupefacción, sale y recolocándose el pijama, masculla: “¿No te decía yo que esa montonera tenía mucho peligro?”

 

 

9 Respuestas

  1. J u a n

    ¡Vaya aldabonazo surrealista más desopilante, de cancamacola e hiperbólico, muy, pero que muy apropiadísimo para el asunto de la convocatoria! Por no decir lo divertido que resulta y conforme iba leyendo, mi calenturienta mente se iba por las de «Villadiego» pensando en algún tipo de psicopatía de la protagonista: ¡Otro acierto el final que no atiné a imaginarlo, pero que me ha gustado aún más! Ese piso desordenado me trajo recuerdos de mis desórdenes estudiantiles de antaño, muy agradable.
    ¡¡¡¡¡¡¡ Una montonera nunca volverá a ser lo mismo después de leerte !!!!!!!
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ E n h o r a b u e n a !!!!!!!!!!!

  2. Pinto Sara

    Jo, Juan, ¡no sabes cuantísimo agradezco tu comentario! Me alegro mucho de que te haya gustado, y por supuesto, de haberte sorprendido. ¡¡Muchas, muchas gracias!!!

  3. Ángel Saiz Mora

    Normalmente, los más dejados son (o solemos) ser los pertenecientes al sexo masculino, según las estadísticas, se ve que va en la naturaleza. En este caso no es así, aunque eso solo es un detalle. Lo importante en esta historia es que al fin se impone la sensatez, en esa convivencia cotidiana que amenazaba con terminar con una relación de forma literal, engullendo en un maremágnum de desorden a un miembro de la pareja.
    Un relato con dos partes muy equilibradas, sendos párrafos de extensión semejante. En el primero, la escena entra dentro de los cánones que podrían darse en cualquier hogar; en el segundo, irrumpe un golpe de surrealismo para corroborar que, efectivamente, tal como se advertía, algo debía de cambiar. Si hubiese tardado un poco más en decidirse a despejar el fregadero habría sido tarde.
    Un relato ingenioso y divertido, Sara.
    Un abrazo y suerte

    1. Pinto Sara

      Pues me temo que mi protagonista y yo somos entonces dos excepciones que rompen la regla. !Por suerte a mí todavía no me ha pasado lo de perder al novio por el fregadero! Muchas gracias Ángel por tu comentario, todo un honor, de verdad.

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