Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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05. LA MUERTE (María José Viz)

A Loli le dolía la tripa. Tanto que se creía morir. Al tratar de incorporarse en la cama vio todo lleno de sangre. Gritó, alarmada. Un tono rojo oscuro y gelatinoso impregnaba su cuerpo. Solo tenía once años. Muy joven para morir. Para colmo, su madre estaba en la tienda situada en la planta baja, ajena a la tragedia. Loli se desangraba… ¡Y había quedado con Pili!

Al levantarse le iban cayendo gotas rojas gordas de entre las piernas. Decidió bajar, llorando, para que su mamá la salvase de la muerte inminente. Ella, que estaba hablando con doña Remedios, la miró y, cuando Loli dijo, con voz entrecortada, que estaba muy mal, que sangraba sin parar, la madre soltó una carcajada y, eufórica, vociferó: ¡MI NIÑA YA ES UNA MUJER! Todos los presentes la felicitaron por ello. Loli no daba crédito. Su madre se había vuelto loca, pensó, mientras su cara se le arrebolaba, por la vergüenza y la furia.

Tras ver el episodio de Verano azul en el que Bea también se hizo mujer, a Loli y a Pili les salió la risa floja con la escena, pero, sin transición, sus rostros se tornaron extrañamente serios y maduros.

5 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Piraña le dice a Tito algo así como “Bea tiene el periódico, está en el mes de las mujeres”, una escena que los dos pequeños, con su ingenuidad, no alcanzan a comprender, aunque sí intuyen que un cambio importante se está produciendo. La frontera física de la niñez femenina ha sido superada, el milagro de crear vida, es posible. Una etapa tan natural como cargada de simbolismo. Por delante espera ese camino, a menudo algo tortuoso, que llaman madurez, en el que nada volverá a ser igual.
    Has desarrollado muy bien ese momento tan especial asociado al color propuesto, con un toque televisivo nostálgico, para quienes ya vamos teniendo algunos años.
    Un abrazo, María José. Suerte

  2. Detalles más, detalles menos, todas hamos vivido esta muerte roja, que al principio asusta pero vista en retrospectiva se agradece. Hasta el día de hoy veo los azulejos decorados con detalles rococó del baño de mi tía, y recuerdo el terror de pensar que me había lastimado, y la voz calma de mi mamá explicándome cómo eran las cosas (años después me contó cómo lloró y lo emocionada que estaba cuando le contó a mi abuela).
    Has contado con mucha ternura, y desde el punto de vista de quien lo vive, este rojo fértil, que es bisagra y rito de paso.

    Te felicito, MARÍA JOSÉ.

    Un 💋 grande,
    Mariángeles😇😇

  3. Menos mal que hoy en día, la comunicación es más fluida y no hay que llegar a esos melodramas que se montaban antes. La muerte para la nena, el asombro para las amigas, la intranquilidad para los padres, que, exageradamente sobreprotectores, solo veían en ese proceso biológico tan natural, una amenaza que les arrebataba el sueño cada vez que la niña iba de fiesta.
    Ojalá hubieran cambiado de verdad las cosas, pero a juzgar por lo que se ve…algunos no han evoluvionado nada.
    Suerte Mariángeles y feliz año nuevo.

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