Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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26. La oficina de objetos perdidos

Antes de cerrar, el encargado recorre los pasillos del almacén con una linterna. Una vez que todo queda a oscuras, comienzan los lamentos: paraguas que quieren regresar con sus dueños, llaves ansiosas por encontrar su cerradura, guantes a su pareja…Siempre cuentan las mismas historias de pérdida que ya conozco.

Con mirada de cristal observo desde el estante 4-C y, aunque llevo un bonito vestido de encaje, un lazo granate en el pelo y soy de porcelana, los demás objetos se alejan de mi hacia el otro lado del estante. Soy la muñeca que nadie reclama.

Fui la mejor compañía para aquella pequeña de ojos grandes, su amuleto, hasta que la fiebre se la llevó. Su madre me sacó en plena noche de aquella casa. Me abandonó en la calle.

Esta mañana han empezado a etiquetar los estantes con una cinta roja: liquidación de inventario, lleva escrito. Pensé que mi final había llegado, hasta que una niña saltarina entró con su madre y se detuvo embelesada frente a mi estante. Me entregó una sonrisa sin saber que ya era mía porque… volvería a buscarme.

25 Responses

    1. Pilar. C

      Rosa, gracias por pasarte. Efectivamente, la muñeca ha tenido suerte al encontrar a su nueva víctima. La que no ha tenido suerte es la niña saltarina. En esta ocasión he intentado ir de malota je,je…

  1. Ángel Saiz Mora

    Objetos que no pertenecen a nadie, condenados al ostracismo y a desaparecer del todo un día, salvo la circunstancia, no muy probable, de un rescate.
    Un relato que demuestra que la esperanza no debe perderse nunca.
    Un abrazo y suerte, Pilar

    1. Pilar. C

      Ángel, los objetos perdidos pueden dar lugar a muchas historias. En el caso de la muñeca de porcelana transmite mal rollo, seguirá haciendo de las suyas.
      Muchas gracias por pasarte y comentar.
      Un abrazo

  2. Gema Herráez

    Muy divertida y original esa personalización de los objetos buscando a sus dueños. Y opino como Edita, hay un punto de oscuridad,no solo en la última frase, que parece encerrar algún tipo de poder poco ortodoxo por parte de la muñeca ,si no por esa otra frase en la que dice que los demás objetos se alejan de ella. Hay una intrahistoria que no se cuenta pero se intuye . Quizás no lo pretendías pero ya se sabe que las historias ya son de los que las leen , jajaja.
    Un abrazo

    1. Pilar. C

      Gema, fui dejando pistas: la niña muerta, la madre que la echa de la casa, los objetos que se alejan, la frase final…Siempre me han dado yu yu este tipo de muñecas de porcelana. Como bien dices hay una intrahistoria.
      Gracias por pasarte y comentar

  3. Hugo Gonzalez Quintana

    Hola , Pilar; Pobre muñeca que perdió a su niña y no perteneció a esa casa vacía.
    Menos mal que hay otra oportunidad para ella y así pertenecer a otro lugar que no sea el estante 4-c.
    Me quedo con la imaginación del relato y el mensaje que mandan los objetos perdidos en cuanto se apaga la luz. Es importante sentirse en su lugar y en la compañía adecuada.
    Fuerte el mensaje de la madre deshaciéndose de cualquier recuerdo de su hija. Es una frase pero cuenta por si misma otro relato.

    Me ha gustado mucho tu texto, Pilar.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Tras leer los comentarios que me preceden, esa lectura de muñeca diabólica, coge fuerza y me gusta – emoticono de diablo sonriente –

      1. Pilar. C

        Hugo, te vuelvo a felicitar por el magnífico relato del mes pasado: el de la imaginación. Muy merecido tu reconocimiento.
        Gracias por pasarte a leer y comentar el mío de la pertenencia. Esa muñeca que a ti en principio te pareció inofensiva, es diabólica je,je…Se apodera del alma inocente de esas pobres niñas.
        Otro abrazo para ti

        1. Hugo Gonzalez Quintana

          Muchas gracias por tu apoyo y si… me dejé llevar por una imagen que no correspondía.
          Así que he disfrutado dejé dos textos en uno jejejej
          ¡¡Gran relato, Pilar!!

  4. Rosalía Guerrero

    Pilar, qué imaginativo, me gusta mucho. Y también me gusta el final, con esa muñeca encontrando alguien a quien pertenecer, y quien le pertenezca.
    Un abrazo y suerte.

    1. Pilar. C

      Si, Rosalía, dices bien. Hay doble pertenencia: la muñeca que se apodera de la inocencia de la niña y que al mismo tiempo encuentra a alguien a quién pertenecer.
      Muchas gracias por pasarte

  5. Miguel Ángel Jiménez

    Tenebrosa historia que me hace pensar que la muñeca era la fiebre que acabó con su anterior amiga. Loa objetos que la acompañan se alejan de ella. En fin, que buena persona no podía ser la susodicha muñeca… Excelente historia de intriga. Pilar. Enhorabuena

    1. Pilar. C

      Hola Miguel Ángel. La oficina de objetos perdidos puede dar lugar a muchas historias. En el caso de la muñeca que no se perdió sino que la dejaron abandonada en la calle creo que puede seguir haciendo de las suyas…continuará.
      Gracias por pasarte, leer y comentar

  6. Liliana

    Parece que los objetos de al principio que buscan dueño son los perdidos, pero la muñeca que nadie reclama es ella la que busca a sus objetos perdidos, con ese » ya era mía» del final. Muy buen giro que sorprende. Mucha suerte, Pilar.

  7. Pilar. C

    Hola Liliana: es verdad, nuestra muñeca no se perdió, la echaron a la calle. Y mira dónde acabó, para seguir haciendo de las suyas, claro!
    Gracias por comentar.

  8. Antonio Toribios

    Los objetos también tienen su corazoncito, sobre todo las muñecas de porcelanas a las que solo falta hablar. Un cuento de hadas moderno resuelto con maestría. Saludos y suerte, Pilar.

  9. Pilar.C

    Gracias, Antonio, por pasarte a leer. Pues yo no lo había visto como un cuento de hadas, pero pensándolo bien en esos cuentos tb hay ogros, brujas y malvados 😈
    Un abrazo

  10. Un micro con mucha miga y muchas aristas: originalidad, ternura, … y, al final, esa promesa de final terrorífico.
    Me encanta q los objetos perdidos sientan la pérdida. Lo malo es q esa muñequita de porcelana solo añora una nueva victimaaa
    Enhorabuena y suerte

  11. Jesús Navarro Lahera

    Qué bueno, fantasía al poder en este micro en el que los objetos cobran vida al quedarse a solas. Me gusta tu narradora, que parece tendrá un final feliz, aunque me da un poco de miedo, creo que la niña va a acabar un poquito mal… Mucha suerte y un abrazo

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