27. ÓPTICAS LUZBEL
Desde que se dedica a la administración de fincas, Adoración ha resuelto muchos conflictos. No es fácil ejercer de pacificadora en ambientes viciados por una convivencia indeseada, pero con su experiencia y su pericia siempre ha logrado reconducir la situación. Sin embargo, hace ya un tiempo en que todo tiende al caos. En cada reunión hay un vecino que remueve el cotarro cuando todo parece estar calmado. Unas veces se empeña en recibir informes semanales de los gastos, otras, exige pintar espacios que a nadie importan más que a él, o se empecina en protestar por ruidos que nadie más percibe. Es siempre alguien de esos que no destacan por nada en especial: edad mediana, estatura normal, gafas discretas. Con sorpresa, ha llegado a la conclusión de que es una única persona. No sabe cómo hace para colarse en todas las comunidades. Así es que lo sigue un día al final de una reunión, le toca el hombro y se dispone a interrogarlo. Pero él se vuelve y ve en sus ojos algo que la repele, que le repugna en lo más profundo de su alma. “Tiene usted unas gafas muy elegantes”, es lo único que consigue articular.


Ópticas Lucifer, el ángel caído y demonio que está en todas las reuniones de comunidad y lleva unas gafas muy bonitas. Persigue a Adoración que es justo lo contrario de Luzbel… sustrato demoníaco y bíblico de este relato y además tiene una óptica por lo que tiene buen gusto en el modelo de gafas. Muy bueno Antonio tu relato. Aunque sigo teniendo partes oscuras que no veo ni con gafas adquiridas en tan elegante óptica. Enhorabuena y un abrazo.
Gracias, Miguel Ángel. El demonio tiene razones que la razón no entiende… Un abrazo.
En las reuniones de vecinos siempre hay alguien que siembra cizaña, que cae en un terreno muyabonado para el caos, el enfrentamiento y el resentimiento. Ese vecino demoniaco no es un caso único, hay varios como él en todas las juntas de vecinos, o eso creíamos hasta ahora. Aurora lo ha descubierto, y que lo que lo delata está oculto bajo unas gafas.
Un relato con una heroína observadora y suspicaz, y un malo malísimo, el peor.
Un abrazo y suerte, Antonio
Muchas gracias, Ángel. Por cierto, el segundo «ángel» que comenta. A ver si así logramos desactivar las malas artes del demonio. Un abrazo.
ja ja ja. Nos ha dado a los dos por sacar a pasear al maligno. Real o no, en cualquier junta vecinal que se precie tiene que haber uno.
Feliz o «demoniaca» coincidencia. Aún no te he leído, pero lo haré. Un abrazo.
Creo que no hay ninguna comunidad que se escape. Maldito demonio! Me toca ser presidente y tengo que bregar con él.
Un micro con retranca!
Con retranca demoníaca. Suerte en tu presidencia. Por fortuna los «demonios» son los menos. Un abrazo.
En mi comunidad, casi todos llevan gafas; ahora he comprendido el motivo. Gracias por abrirme los ojos. ¿Podrías pasarme el teléfono de Adoración? Enhorabuena y mucha suerte, Antonio.
Las gafas esconden a veces las miradas malignas, sobre todo si son de diseño. Adoración por ahí andará en la guía, aunque creo que después de esto había decidido jubilarse. Abrazos y suerte, tocayo.
Muy bien elegido el nombre de tu protagonista. La verdad es que se necesita mucha «adoración» para gestionar de manera pacífica y armoniosa reuniones de semejante calibre. Mucha suerte, Antonio.
Gracias, Liliana. Sí, hay que tener cierta dosis de santidad para ciertos oficios. Un abrazo y suerte para ti también.
¡Opticas Luzbel, brrr…! Dicen que el diablo está en los detalles, en este caso, los anteojos de un anodino vecino de edificio… Y con ese nombre tan adorable (nada casual, en mi opinión), es natural que la administradora sienta ese rechazo en lo más profundo del alma…
Yo, por las dudas, si llego a ver en mi edificio a un tipito anodino con anteojos, voy a andar con muuucho cuidado… 😉
Muy bueno, Antonio, me encantó.
Un beso grande,
Mariángeles
Pues muchas gracias, Mariángeles, por este amplio y elogioso comentario. Y sí, en las reuniones de vecinos hay que andar con ojo por si aparece cualquier diablillo con piel de vecino anodino. Un abrazo.
Desde luego observando como está el ambiente, la crispación que muchos provocan , la maledicencia y el odio que otros esparcen por redes sociales, medios de comunicación y allí por donde pasean sus lenguas viperinas , pareciere que el maligno está detrás. Si fuera así tendríamos excusa pero me temo que el único maligno está en nosotros y son la ignorancia, el miedo , el egoísmo, la ausencia en muchos casos, de sentido común y otras que involucran nuestros más primarios instintos ¡ Ojalá fuera ficción como tú relato Antonio!
Un abrazo
Gracias, Gema. Estoy totalmente de acuerdo con tu lectura del asunto. La ignorancia y el miedo son dos enemigos poderosos del bien, y cuando se unen hay que echarse a temblar. Solo hay que leer algún libro de historia… Un fuerte abrazo.
En realidad, todos los malvados se parecen entre sí porque tienen el alma negra, aunque no lleven gafas.
Me gusta la historia porque nos lleva de lo cotidiano a algo mucho más oscuro. Ah, y el título muy bien elegido.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía, por tus palabras. Líbrenos el altísimo, o quien sea, de las almas negras, e incluso de las gris marengo. Un abrazo.
Claro, ahora entiendo por qué es insufrible la vida de una comunidad de vecinos. Ahí está Él, como Dios, en todas partes. Es la única explicación posible. jeje. Muy bueno, Antonio, este relato. Una imaginación insuperable para ayudarnos a comprender el motivo de estas situaciones cotidianas.
Abrazo y suerte con él.
Gracias, María. De eso se trataba, de poner de relieve que el mal nunca descansa, y se metamorfosea fácilmente. Un abrazo.
Ja, ja, ja… qué bueno tu relato, Antonio. Las reuniones de comunidad son una fuente de inspiración constante. Que el “ tocapelotas” sea siempre el mismo una genialidad, entre lo absurdo y lo surrealista al estilo Tip y Coll
Un abrazo
Hombre, Pilar.C, esa comparación con Tip y Coll me ha llegado al alma. Para mí ese duo siempre ha sido un referente. Un abrazo.
Fijate que estoy pensando en quitarme las gafas. Si no fuera porque igual acabo metiéndome en otro edificio…
Me ha encantado el derroche de imaginacion y de humor.
Enhorabuena y mucha suerte
Muchas gracias, Alberto, por tu comentario que, por cierto, también derrocha imaginación y humor. De todas formas, con «o demo» pocas bromas… Un abrazo.
Al final, el ángel caído aterriza en todas partes, incluso en las soporíferas reuniones de la comunidad. Mejor no mirarle a los ojos y quedarnos solo con la imagen de la montura de las gafas, elegantes, lo tendré en cuenta a partir de ahora jajaja Genial, Antonio.
¡Abrazo!
Ay, Antonio, se ve que es cierto eso que dicen de que cuando el demonio se aburre, mata moscas con el rabo. En este caso, se mete en las reuniones de vecinos y hace de las suyas. Lástima que Aurora haya decidido seguirlo. Lo descubre, pero a qué precio. Aunque, bien pensado, igual nuestro querido maligno personaje ha encontrado una amiga con la que entretenerse. Mucha suerte y un abrazo.