Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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25. Las nubes que derrotaron a la imaginación (Antonio Bolant)

Aunque provoque cierta grima en los demás, nunca le importó, se siente muy cómodo estando solo. Sin embargo, su ego sí echaba en falta un merecido reconocimiento a sus imaginativos divertimentos. Un reconocimiento que supo encontrar escrito en el cielo.

Hoy, con mayor esfuerzo que nunca, dirige su mirada hacia arriba, a un manto de nimbostratos que se extienden hasta el horizonte. Le suele ocupar pocos minutos descifrar alguna cómplice alabanza entre las caprichosas formas algodonosas que transmutan a la deriva. Quizás un pulgar en alto, o una sonrisa, o cualquier otra figura que su imaginación interprete como un halago celestial.

Pero esta vez el mensaje no aparece. Lleva varios días mirando fijamente al cielo sin encontrar señal alguna de complicidad. Ni una simple forma, ni un leve signo que elogie su último entretenimiento. Las nubes permanecen compactas porque temen moverse. Horrorizadas, no quieren seguir dando alas involuntarias a ese tipo, no después de semejante atrocidad. Muy despacio, intentan formar una esfera. La posibilidad de cometer un error y ser utilizadas de nuevo les hace sudar, empaparse, ennegrecer, hasta que, finalmente, chasquean toda la ansiedad acumulada en el relámpago más cegador que nunca vio, ni volvería a ver.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Hasta el individuo más solitario del planeta necesita interactuar, si no es capaz de hacerlo con los suyos, como correspondería, buscará o inventará algo externo que le otorgue reconocimiento, que le corrobore la creencia en la que vive de que él es diferente, único, más especial que nadie, mejor que cualquiera. Hasta él, enfermo y retraído, es un ser social, aunque a su extraña manera.
    Tu protagonista parece un ser perturbado, autor de acciones terribles, que aunque no se detallan, podemos cada uno imaginar. Las nubes, en representación de la naturaleza, a la que toma como excusa para su horrendo proceder, le castiga por su conducta.
    Un relato original, sutil, muy bien trabajado, con oficio y paciencia de artesano.
    Siempre es un placer leerte.
    Un abrazo y suerte, Antonio

  2. Un relato bello a pesar de transmitir la inquietud de las atrocidades no nombradas. Entiendo que ese rayo lo fulminó, como merecía sin duda (si «las nubes temem moverse» lo demuestran).
    Un beso, Antonio.
    Carme.

  3. La imaginación tan necesaria para escribir, pintar, soñar, y en general para crear, puede también ser muy perversa como en el caso del protagonista del micro, que al parecer la tiene muy retorcida. Además, no conforme con ello, busca reconocimiento y aprobación a sus atrocidades. En este caso las nubes, que ya lo tienen calado, evitan sus habituales formas caprichosas con las que tan bien le ha ido hasta ahora a este energúmeno. Seguro que no imagina que de esa negra esfera saldrá un rayo justiciero que truncará su vida y sus macabros planes. Muy original propuesta, elaborada con una rica imaginación. Felicidades, Antonio. Suerte y un abrazo.

  4. Salvador Esteve

    Un monstruo que intenta hacer partícipe a la naturaleza de sus actos, y esta, que no atiende a egos mundanos, sentencia con su luz. Como siempre, grande, Antonio. Un abrazo y suerte.

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