24. LO QUE CABE EN DOS BOLSAS
Dos bolsas blancas de plástico, de esas que se rompen si las llenas demasiado. Pienso en qué llevaría dentro; quizás la compra de un lunes cualquiera de junio que también había amanecido con olor a pólvora.
Aquel desconocido despertó esa mañana sin saber que aquel día iba a ser el único que no estaría dirigido. Se plantó en mitad de la avenida, demasiado ancha para un solo hombre, y la columna de tanques tuvo que frenar. Cuando la mole de hierro que iba en cabeza intentó sortearlo él se interpuso en su camino, y las bolsas se tensaron como si fueran a romperse. No hubo ira en sus movimientos. Solo el cansancio de quien lleva demasiado tiempo acatando lo que otros imponen y que a veces se confunde con la valentía.
Cuando lo apartaron de allí la columna siguió su camino, y él desapareció. Prefiero creer que siguió con su vida gris y que al llegar a casa alguien le preguntó por qué había tardado tanto en volver.
Desconozco si pesa más el miedo o el coraje. Sí sé que caben en dos bolsas de plástico.


No sabemos lo que ese hombre llevaba en esas bolsas, si fue coraje, cansancio o una temeridad, ni siquiera sabemos si sigue vivo, pero esa imagen histórica y mítica de un ciudadano deteniendo una columna de tanques en la plaza de Tiananmen es la de la valentía total.
Bien traído y bien contado, Miguel Ángel.
Un abrazo y suerte
Parece ser que se desconoce su paradero. O desapareció voluntariamente o se desapareció. Has elegido un caso de coraje real e impactante. Y lo has resuelto bien.
Mucho coraje se necesita hoy en día para hacer frente a las decisiones de algunos de los dirigentes que tenemos en el mundo. Un enorme gesto de valentía sin ruido. Mucha suerte Miguel Ángel.
Como me gustaría creer que ese acto pacífico,realizado como quien viene de la compra y pasaba por allí, pero valiente y arriesgado, no tuvo consecuencias graves para ese héroe.
¿Realmente ese hombre consiguió algo o solo quedar inmortalizado en una foto que hizo famoso al fotógrafo? Me atrevo a decir que quizás más gente conoce el nombre del fotógrafo que el de el hombre que consiguió parar unos tanques.
Ahí queda su acto de coraje que tal vez inspiró otros que no inmortalizó nadie.
Un sbrazo
Miguel Ángel, yo también espero que siguiera con su vida anónima.
Qué bien contado ese momento de coraje épico.
Un abrazo y suerte.
Me has devuelto la escena de los tanques de la plaza de Tiananmén. No recuerdo si el chico que se paró delante de aquel tanque llevaba bolsas, pero sí que iba armado de mucho coraje para hacer lo que hizo con medio ejército desplegado.
¿Qué fue de él? Ojalá su coraje le llevara a buen puerto. En la realidad, seguramente le tocaron otros escenario más oscuros.
Mucha suerte ♣
Un fuerte abrazo, Miguel Ángel. Con tu micro has recordado a un héroe y una página de la historia inmensa, inolvidable. Te deseo mucha suerte.