35. MANOLO (Pepe Sanchis)
Esa tarde le pidió bailar y ella le dijo que sí. Sus amigos no se lo podían creer y las amigas, tampoco. Pero, a pesar de todo, hacían buena pareja. Se preguntaron muchas cosas, cómo eran sus padres, si tenían hermanos o hermanas, lo que estudiaban o si trabajaban; en fin, estuvieron todas las horas hasta que cerró la discoteca contándose sus vidas. Antes de salir, él, tan tímido, no tuvo reparo alguno en decirle que quería volver a verla. Ella, contra todo pronóstico, le dijo que también. En el Metro, de vuelta a casa, sus amigos lo acosaron: qué tío, cómo te has atrevido? está buena, eh? A Manolo todo le resbalaba, iba con la mirada perdida y la sonrisa boba en un rictus de felicidad.
El lunes recibió la noticia. Ella había ganado la apuesta y su nombre iba de boca en boca.


El pobre Mabolo llegó a creer que algo que no pudo imaginar ni en sus mejores sueños se cumplía. Pero las cosas no son tan fáciles. Fue víctima de un juego, de una burla. La realidad, cuando impone su dictadura, lo hace con un hachazo.
Un abrazo y suerte, Pepe
Muchas gracias como siempre por tus amables comentarios. Abrazos.
Jolines, pobre Manolo. Con lo feliz que estaba. Ella se lo pierde. Un abrazo fuerte, Pepe y mucha suerte.
Gràcies Aurora. Aprovecho para decirte que a tí te ha salido la vena màs negativa y triste.
Ay, pobre Manolo, seguro que hay otras chicas que saben valorarlo. Aunque no estén tan buenas.
Un abrazo y suerte.
Gràcies Aurora. Anda que a tí te ha salido la vena triste y negativa de la imaginación. Genial como siempre.
Gracias Rosalia, a Manolo se le ha ido al garete la imaginación.
Aunque la imaginación suele ser algo deseable y positivo, las excepciones existen, y para muestra tu relato. Vamos a imaginar que tuvo suerte porque una persona como esa chica no le conviene a Manolo ni a nadie.