34. APOFENIA
A medida que su mirada se anclaba en el lienzo, un despliegue caótico de líneas negras quebradas sobre un fondo gris ceniza, los trazos comenzaron a vibrar, conectaban entre ellos formando un códice que su mente empezó a descifrar.
Aquella línea descendente que terminaba en forma de gancho no era un simple brochazo, era la grafía de una escritura milenaria, olvidada en el tiempo.
Al darse cuenta de que el autor se estaba comunicando con él, sintió un hormigueo en la nuca: «es fascinante, susurró para sí mismo, soy el receptor de una advertencia cifrada sobre el destino de la humanidad, el único hombre capaz de descifrar el testamento cósmico»
Se inclinó hacia un lado, consciente de la importancia del momento, para leer la pequeña placa metálica fijada en la pared. Mientras se ajustaba las gafas pudo leer: «mancha de café tras volcar la taza sobre el boceto».


Me gusta. Sobre todo el giro final, acorde con el título, que me saca una sonrisa al desmontar lo que iba imaginando.
Edita, Igual que nuestro querido Ángel, eres generosa regalando tiempo al comentar. Gracias
Muy pretencioso o inocente o ni se sabe. Nos creemos únicos y somos demasiado parecidos. Un chasco divertido!
Rosa,, no tengo nada en contra del Arte Moderno, pero es que hay veces que el autor lo que quiere es darnos trabajo je, je…
Gracias por pasarte 😜
Necesitamos buscar una explicación a todo, interpretar, catalogar todo bajo nuestro inventario particular, aunque en apariencia no tenga sentido, como a veces ocurre con el arte abstracto. Somos humanos y la imaginación es uno de nuestros más valiosos recursos, aunque todo sea más sencillo, en realidad, que lo que elucubramos, pero eso, como tu relato, lo hace divertido.
Un abrazo y suerte, Pilar.
Ángel, de acuerdo con tu comentario. Algunos nos refugiamos en nuestro particular mundo imaginario, ese que podemos manejar a nuestro antojo. Es una suerte, siempre que no se nos vaya la pinza como al protagonista 😀
Jajaja, muy bueno, Pilar. Menudo chasco. Muchas veces vemos lo que queremos ver, empeñados en encontrar una explicación lógica a lo que no la tiene. Pero él tan contento, oye, quizá hubiera sido mejor que no hubiera leído la plaquita…
Ana María: la imaginación y el humor hacen buena pareja. Me alegro de haberte sacado una sonrisa.
Gracias 🤗
A ver, que este señor que mira el cuadro no sé si tiene demasiada imaginación o necesitar ir urgentemente a que le aumenten la medicación… O las dos cosas, que la línea que las separa es muy fina…
Un abrazo y suerte.
Es verdad, Rosalía. Está para encerrar ja, ja…
Todo en su justa medida 😜
Gracias
Eso sí que es imaginación, querida Pilar pero, en definitiva, la plaquita aclaratoria…¿Qué importa, si el extraño cuadro le emocionó tanto al mirarlo? En eso consiste el arte, en emocionar sin necesitar una explicación. Un abrazo de una que estudió Bellas Artes, guapa.
Puri, así es. Si el Arte, en cualquiera de sus manifestaciones, emociona ha conseguido su objetivo. Gracias por comentar
Un abrazo 🤗