Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44. Material efímero

Manchas de zumo en la camisa. ¿Fue antes o después de que llamara su marido? “Cariño, prepara cena para mis colegas”. Otra vez. Cariño, le dijo, como si pronunciara mesa o desatascador. Mientras, pelea de gallos. Aullidos, carreras, arañazos y mordiscos alrededor de la mesa de la cocina. Cogió las llaves del coche y huyó. En el cielo, una  luna con manicura francesa. Al amanecer, se encontró junto a un mar desconocido. Dormitó varias horas antes de pasear por la playa. Entonces las descubrió: esculturas de arena. Entre ellas, su propia cara. “Llevo mucho tiempo soñándote —le dijo el artista— Por eso es igual a ti. Perfecta”. Hablaron poco. No hacía falta. Buscaron una habitación frente a la costa y decidieron amarse para siempre. Tentáculos de anémonas adheridos a las sábanas. Pero no fue la luz del día entrante sino el silencio quien la despertó. Faltaban los gritos de los niños. Cerró la puerta con sigilo y caminó bajo una lluvia irrisoria. De pronto, un trueno. Gotas de acero golpeaban las figuras de la playa. El coche ronroneó. Miró desde la ventanilla y vio el busto de su rostro. Devastado. Apenas un montoncito de arena.

11 Responses

  1. No siempre huir es la solución, y parece que es el caso de tu protagonista que, aunque no está satisfecha con su vida, sin embargo la echa de menos cuando se aleja de ella. Nos pasa a muchos, no te creas, el equilibrio es difícil.
    Muy buen relato María, lleno de imágenes potentes (me ha encantado la manicura francesa de la luna).
    Un abrazo y suerte, compi.

    1. María Gil

      Tienes razón, huir le ha servido de poco. O quizás no. Tal vez, al volver, haya aprendido algo que le ayude a soportar las decepciones y la monotonía. Yo he huido más de una vez y siempre he regresado. Jajaja.

      Gracias por el comentario y mucha energía para todo lo que bueno que te espera.

      Un abrazo, Ana María.

  2. Pilar.C

    Hola María, bien por el título. El estilo del relato: frases cortas y metáforas efectivas no dan lugar a dudar del significado del texto.
    Describes una situación realista y seguramente habitual. En cuanto al final: los hijos atan y más si están en edades tempranas.
    Me ha gustado lo que dices y como lo dices.
    Un abrazo

    1. María Gil

      Pilar, muchas gracias por leer el relato y comentarlo. Qué ilusión que te ha haya gustado. Y sí, desde luego que es realista y demasiado habitual esa situación.
      Un abrazo

  3. Rosalía Guerrero

    María, qué bien cuentas una situación que a muchas nos resulta familiar, ese anhelo de escapar de la propia vida, de la rutina, y de los aullidos infantiles. Yo practico lo que denomino «terapia de amigas», que puede ser una escapada de fin de semana o una sesión de sushi, por ejemplo. Aunque no negaré que tu propuesta resulta muy tentadora.
    Como a Ana Maria, la luna con manicura francesa también me ha parecido una imagen fabulosa.
    Un abrazo y suerte.

    1. María Gil

      Yo también confío mucho en el poder de las amigas, en esa terapia que tan bien has titulado. Una sesión de sushi, de cine… Me apunto a lo que sea.

      Un abrazo, Rosalía.

  4. Ángel Saiz Mora

    Expresiones trabajadas y hermosas, metáforas acertadas, un contar que dibuja escenas de corte poético. Una mujer que elige escapar un rato de su rutina, para volver resignada a su vida imperfecta, pese a todo, con algún aliciente, como ser madre.
    Un relato que muestra que las ilusiones y nosotros mismos solo somos figuras de arena, que un día se desbaratarán.
    Un abrazo y suerte, María

  5. Rosa Gómez Gómez

    Ella toma la decisión de volver a su vida preconcebida y nada satisfactoria. Está en su derecho de hacerlo. Su mente es como la arena con la que el artista talló su busto, hecha de “ material efímero”. Sólo ella sabe por qué lo hace, valiente, cobarde, podemos pensar lo que queramos. Y da mucho que pensar porque seguro que al menos en nuestra imaginación nos hemos visto en una tesitura parecida.
    En cualquier caso, un relato que se dice más en lo que calla que en lo que escribe.

  6. María Gil

    Pues sí, Rosa, tal vez yo hubiera preferido que no volviera a su casa. Que dejara todo atrás para siempre. Pero las cosas no son tan fáciles. Algo hay en ella que la obliga a volver. Algo le importa tanto como para no olvidar.

    Un abrazo.

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