Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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81. Mi pomo

De no ser por el tenue brillo, reflejo de la claridad filtrada por la persiana, apenas se vería. Pero está ahí, con su silueta ondulada sobre la negra puerta. Cada pomo es como una salida del camino, un giro de consecuencias imprevisibles.

Nunca duermo, aunque me acuestan temprano. Me pongo el pijama, me arropo en la cama y observo la manija. Mientras, analizo los sonidos de la casa. El cacharreo en la cocina, el murmullo de la televisión, alguna conversación lejana. Luego, solo silencio. En el silencio, la quietud. Y en la quietud la espera. Una tortura que no quiero que acabe, porque solo hay dos cosas que le ponen fin. Una es el amanecer. Otra, unas pisadas a deshora sobre la escalera demasiado gastada.

Llegué a pensar que hoy amanecería, pero ahí está. Su sonido me estremece. Aguzo el oído. Miro el pomo. Algo cruje al otro lado. Analizo la manija. Creo verla rotar, pero aún no se ha movido. Intuyo una respiración profunda al otro lado, que espera el momento. Su mano gira el pomo y la puerta se abre hacia dentro. En silencio. Entonces, descubro su silueta una vez más. Una sombra familiar en la negrura.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    El miedo de este pequeño está plenamente justificado. La noche es su purgatorio previo y particular antes del infierno, propiciado por alguien de su familia que, amparado en la oscuridad, acecha para cometer actos impropios contra quien debería proteger, en lugar de traumatizar.
    La inocencia, la noche, el enemigo en caso, un cóctel efectivo.
    Un abrazo, Salva

    1. No me extraña que hayas sido (y seas ya para siempre) Enteciano de Honor, porque es un honor contar con tu presencia siempre. Con tu lectura atenta, con tu disección literaria.
      Múltiples motivos me han despistado a lo largo de esta entrega de ENTC pero ayer quise, aunque fuera con este micro poco original, salir del banquillo en el descuento para estar y no faltar a la cita.
      No estoy especialmente orgulloso de él, pero sí de los amigos que siempre están ahí con su cariño.
      UN fuerte abrazo, ángel.

  2. Pues, querido Salva, me ha costado mucha intranquilidad la lectura de tu relato. Aunque, creo que, podría tener varias connotaciones, con la frase final queda claro la oscuridad de las intenciones (viva la rima!). No habrás tenido tiempo, pero tampoco parece que necesites demasiado para escribir algo decente. 🙂 Suerte!
    Saludosss

    1. Hola, Nuria! parte de la inquietud puede ser no comprender del todo lo que está ocurriendo… Y celebro que se haya transmitido. Alguien en esa casa tiene malas intenciones (las peores) y no es el niño o la niña que narra su día a día (su noche a noche), sino quien ocupa el vano de la puerta cuando esta se abre.
      Gracias por leerme con tanto cariño!!!
      Un beso

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