Mnstrscp 2026 – R2 – Encuentro 11
La Tunda / Ponaturi / Nahuelito
tendréis hasta el domingo 4 de octubre a las 12 de la noche (peninsular española) para entregar:
- * Un relato de 150 palabras máximo (título no incluido)
- * Mantener el título asignado.
- * Incluir los dos fragmentos supervivientes exactamente como aparecen.
- * Incorporar algún elemento relacionado con el mundo de los libros.
El relato original de Rafa Loscertales está aquí: https://estanochetecuento.com/alma-reconcomida-rafael-loscertales
| el relato se entrega pinchando en esta imagen | y se vota en esta otra |
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Alma reconcomida de Ponaturi
A Pascual le rehuían todos sus vecinos. Siempre iba con una novela romántica que había escrito bajo el brazo y al que pillaba por banda le hablaba de Carolina, la protagonista femenina, de la que se confesaba profundamente enamorado. No perdía la oportunidad de leer a los PARROQUIANOS DEL BAR algún fragmento donde ella apareciera. Los tenía tan hartos que una tarde, en un descuido de Pascual, arrancaron las hojas donde ella aparecía, las tiraron A LA PAPELERA y las prendieron fuego. Huyó del bar sumido en sollozos entre las risas de los allí presentes. Nadie le volvió a ver en un tiempo, parecía que se lo había tragado la tierra. Apareció meses después con otra novela, esta vez de terror, donde sus protagonistas eran brutalmente asesinados mientras jugaban la partida de dominó en el bar.
Alma reconcomida de Nahuelito
Durante el día trabajaba en una taberna para pagar las facturas, por las noches escribía por puro placer. Cuando terminé mi novela, la primera y única, presenté el manuscrito en todas las editoriales. Me estrechaban la mano con amabilidad, prometían leerlo con interés y que ya me llamarían. Sospecho que acababan tirándolo A LA PAPELERA.
Sufrí las burlas de los PARROQUIANOS DEL BAR, hundido por mi fracaso. Los más crueles incluso me pusieron un mote, el Borgecito me llamaban.
Pero todo eso pasó. Desde que me encontraron una mañana en la trastienda colgado de una viga, ejecuto mi venganza susurrando al oído de los clientes frases redondas, elipsis magistrales y títulos perfectos para microrrelatos.
Unos creen que es la inspiración de las musas; otros, una innata genialidad para las letras. Pero a todos les he contagiado la misma avidez por ser leído que me atormentó a mí mientras estuve vivo.
No habiéndose presentado el tercer participante (una pena), los dos aquí presentes pasan automáticamente de ronda.