Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Mnstrscp2018 – R1 – Encuentro15

Los participantes con los seudónimos :  MARIA BLANCHARD– VIRGINIA WOLF- BOB MARLEY

Esta ilustración NO entra en concurso.

 

Deberán escribir un relatazo digno de este concurso que se ajuste a estas bases

PLAZO : Antes del domingo día 16 de septiembre a las 24 horas peninsulares españolas 

Relato que TRANSCURRA en : PLAZA ROJA DE MOSCÚ

Deberá contener una de estas dos frases (o las dos, si os atrevéis)

          a) A veces para salvarse hay que convertirse en asesino.

          b) Empieza la cuenta atrás

EXTENSIÓN máxima de 150 palabras (frasecita(s)) no incluida(s)

TODO LO DEMÁS: estilo, época histórica, temática etc es LIBRE

 

Deja aquí tu relato

Votación de este encuentro

Votación a mejor ilustración de Arquitectura

 

 

 

6 Respuestas

  1. Melísima

    KGB de Virginia Wolf

    A los pies de la cama, de la suite del Hotel Tverskaya, desnudo, sonrío mientras me miro en el espejo. Se abre la puerta del baño y entra Petirroja, con unas braguitas, liguero y medias con blondas de color picota, me coloca una mano en el pecho y me tumba en el tálamo. Quiero intimar con ella, pero sin decir nada, me agarra del miembro. A punto del desmayo, veo que la otra mano lleva un puñal, con la pierna la volteo y salto sobre ella, innecesariamente, de su cabeza dislocada un reguero de sangre me mancha las manos. A veces para salvarse hay que convertirse en asesino. Me visto raudo, me deslizo por las sombras, me apoyo en una fachada y veo enfrente el Mausoleo de Lenin, sigilosamente, penetro. Me acerco a la momia y me acuesto a su lado. Necesito un escándalo internacional. ¡Ay del Ejército Rojo!. Creo que se ha movido. Van a abrir. Empieza la cuenta atrás.

  2. Melísima

    Matar para ser salvado de BOB MARLEY

    La plaza amaneció con la inscripción: “empieza la cuenta atrás”, sobre las mismísimas fachadas principales del Kremlin y la Catedral de San Basilio.

    Asombrosamente, ni siquiera las cámaras de seguridad habían captado el ataque vandálico. Por mucho que se reforzó la seguridad en la plaza con más policías moscovitas y cámaras de vigilancia, durante días Moscú se tiñó con el inquietante rojo sangre de más y más cuerpos. Rusia y el mundo entero lloraban conmocionados al arrancar una nueva jornada.

    En otras circunstancias, no se habría prestado atención a las palabras del hombre que irrumpió aquella tarde gritando: “¡a veces para salvarse hay que convertirse en asesino!”. Desgraciadamente, varios disparos de los agentes lo acallaron antes de interrogarlo. En el bolso de su chaqueta una nota, junto a un informe psiquiátrico, rezaba: “gracias, camaradas. Matándome me habéis salvado.”

    Moscú no tuvo que añadir nuevas víctimas, ni vestirse de luto.

  3. Reacción en cadena de MARIA BLANCHARD

    El comisario Kirilenko atravesó el adoquinado resbaladizo de la Plaza Roja de Moscú, con la indecisión de quien empieza la cuenta atrás más importante de su vida. Al llegar al mausoleo ya había olvidado las duras sesiones de entrenamiento psicológico en el KGB para superar los remordimientos por eliminar a los enemigos del Estado, aunque no se detuvo. A veces para salvarse hay que convertirse en asesino y él, era de los mejores.
    Su misión, como tantas veces, no le convencía en absoluto. Había poco público. Aquellos turistas mentecatos eran inocentes y se sintió ridículo ataviado de iraní, con un cinturón invisible de explosivos que muy pronto dejaría de apretarle.

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