Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Mnstrscp2019 – R1 (personajes)- E14

Los participantes con los alias :

GARFIO– PATITO FEO– PEPITO GRILLO

  • * deberán escribir un texto de MÁXIMO 150 palabras
  • * antes del domingo día 10 de noviembre a las 12 de la noche (hora peninsular española)
  • * que contenga la palabra : IMPERDIBLE
  • * que nos hable de tu propio personaje. Hasta ahora nos han contado muchos muchos cuentos, peroo ¿cuál es la verdad? Cómo fue tu infancia, qué te llevó a ser como eres, qué ha sido de ti 30 años después, ¿de verdad fuiste feliz y comiste perdices? o cuéntanos un episodio del cuento que nunca vio la luz, ya sabes, las tomas falsas, queremos saber más de ti

 

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4 Respuestas

  1. El genio en nombre de Patito feo

    COLORÍN COLORADO de COLORÍN COLORADO

    En este Hospital de aves, existe la eutanasia, esta mañana han pasado visita cuatro buitres negros y al ver la gangrena de mi pata, uno se ha relamido. Estoy mayor y ya no cazo, la semana pasada, en un vertedero, me pinché con un imperdible en un tofo de ácido úrico que tenía por comer carnes rojas.
    Pero no me arrepiento de nada. Mi infancia fue muy triste, nací en una familia equivocada y ni mis hermanastros me querían, me llamaban feo y me pegaban.
    Me tiraron al agua y casi me ahogo, me daban de comer gusanos, un asco. Cuando tuve uso de razón y supe que era un águila real y tenía garras, me comí a mi familia y emigré.
    En una granja cercana merendé una gallina, un gato y hasta un cisne blanco.
    Ya oigo sus graznidos, pero mis años han sido felices y he comido perdices.

  2. Genio en nombre Pepito Grillo

    DAME UN SILBIDITO de Pepito Grillo

    Disfruto de la jubilación bajo una hoja de lechuga. Entre «cri cri» y «cri cri» recuerdo mi pasado laboral. En aquel entonces era un tipo elegante. Portaba siempre paraguas y vestía con sombrero alto, chaqué y pajarita sujeta al cuello de la camisa con un imperdible. Ejercía de Asesor Moral de Adolescentes y me asignaron a un chavalito italiano, un poco tronco, con propensión a alargar un apéndice (no el que suele ir oculto con cambios solo temporales de aumento). Yo le aconsejaba que no se fuera por las ramas, que evitara echar raíces y huyera de amigos con chispa, pero sobre todo que nunca jugara con fuego. Le tomé aprecio al muchacho y le auguré un futuro de cuento, y vaya si acerté. Pronto me di cuenta de que el chico tenía madera. Fue al observar que al rascarse la cabeza, algo de serrín le quedaba entre las uñas.

  3. Genio en nombre de Garfio

    Un viejo profesor del Capitán Garfio

    Permítame que me presente y le salude, aunque resultará inadecuado que estreche su mano. Mis discípulos me llamaban don Jaime, antes que el más díscolo de ellos motejara de Garfio mi persona después del accidente.
    Le sorprenderá el tono obsoleto de mi discurso y mi indumentaria. Suelo resultar extraño por mis modales versallescos o por huir del velcro y la cinta americana si dispongo de un imperdible. A fuerza de pretender el crecimiento de quienes estaban a mi cuidado, me he convertido en una antigualla, gracias también a Pedrito, el hijo del panadero que usted conocerá de otra manera.
    Jamás tuve un discípulo como él, siempre empecinado en vivir una niñez eterna de la que yo pretendía alejarle. No lo conseguí. Ni con Peter ni con casi nadie últimamente. Olvidan mis consejos y vuelven a las nubes de mundos virtuales, de las que quiero arrancarlos a golpes de sable.

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