Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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37. Música para marionetas

Nunca aprendí a bailar. Ni para esquivar las ratas de la Chureca, ni para sortear las balas que disparaban desde los edificios abandonados de Sarajevo. Un palo, te mueves como un palo. Solía decirme mi tercera novia cuando salíamos a la verbena de un pueblo pequeño de la Carballeda. Tal vez por eso me vino la muerte a visitar tan a menudo. Es bonito morir. Al principio se hace raro, ¿por qué a mí? Te preguntas con cierta confusión. Hasta que acabas por cogerle el gusto al protocolo mortal de cada tarde. No es igual descomponerse en medio de un estercolero, que desangrarse poco a poco tirado en el asfalto. Ni quedarse seco por un cruce de navajas mientras se apaga la música de King África o Carlos Vives. Ni siquiera me gustaba aquella chica. Tuve otras, como tuve también bandas sonoras más agradecidas. Como en todo, con la práctica se obtiene el virtuosismo. Y luego, cuando llegan los aplausos, unos hilos invisibles, o no tanto, te levantan y mueven tus pies, tus caderas y tus brazos a ritmos imposibles. Entonces tú saludas y descubres la belleza en aquellos ojos asustados, antes de que el telón vuelva a caer.

24 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Esta historia es una hermosísima metáfora de lo que puede ser la vida, sobre todo, en alusión a las que terminan con un trágico final. Una marioneta bien dirigida puede conseguir con emotividad y dramatismo transmitir humanidad y sentimiento al espectador.
    Al mismo tiempo, caer bajo los disparos de un francotirador implacable, o a navajazos en alguna absurda reyerta, puede ser parte del guión que a cada uno le ha tocado, del que no es posible escapar, pues alguien externo a nosotros es quien en realidad maneja los hilos. Las marionetas, como los actores, tienen la fortuna de poder morir y renacer encarnando historias; los personajes de carne y hueso solo tenemos una oportunidad, pero sabemos imaginar y apreciar la belleza, como la que tú has logrado en este gran relato.
    Un abrazo y suerte, Juancho

    1. Muchas gracias Ángel!!! Agradezco tu lectura y el mimo con que tratas los relatos de los entecianos, en análisis certero, la profundidad de tu mirada. Sin embargo yo, como un padre quizá algo severo, retomo la lectura y pienso que al final le falta ritmo, que debería haber metido más música, aunque quizá de alguna manera se adivine, como prometía el título, que no me gusta la frase de los ritmos imposibles, que tal vez me haya precipitado al colgarlo. Pero no sé hacerles madurar, en cuanto nacen quieren someterse al juicio del lector, si es que alguno hubiera. Son pájaros, y como supongo que a todos nos ocurre, lo que más me gusta de escribirlos es ver como se echan a volar.
      Un enorme abrazo!!!!

  2. María Jesús Briones Arreba

    Sí, yo también creo que somos marionetas de un director de vida. Él nos pone en lugares
    y situaciones, como las que tu relatas con tanto realismo, formando un micro al que no le falta estructura, visibilidad , emoción y belleza.
    Saludos cordiales, Juancho.

  3. Belén Sáenz

    Qué bien has cocinado todas esas bellezas sensoriales en tu relato, Brother. Es de los que hay que saborear una y mil veces, nunca defraudas. Mucha suerte y muchos besos.

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