Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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06. NADA MÁS QUE LA VERDAD (Paloma Casado)

Tiembla cuando, desde el banquillo de los acusados, sus ojos se fijan en ella. Es ya una mujer adulta, pero esa mirada intimidatoria tiene el poder de reducirla a ninfa en una metamorfosis inversa. Se encoge dentro del traje que ahora parece quedarle grande y duda si tendrá fuerzas para denunciar en su presencia el acuerdo leonino que él le impuso: “será nuestro secreto”.

En su fuero interno maldice sus buenas dotes para la gimnasia, así empezó todo. Era demasiado joven para comprender el significado real de esas caricias “paternales” o esos azotitos cariñosos que él le dedicaba tras los entrenamientos. Si hacía algún gesto de rechazo, la enfrentaba diciendo: pero, tú ¿qué te piensas? Y ella bajaba la cabeza para ocultar el rubor que la abrasaba. Poco a poco las argucias del depredador fueron en aumento. Aparecía en las duchas para “valorar los cambios hormonales” en sus crecientes senos o en el vello púbico, para después hacerse acariciar “eso” que se agrandaba y escupía bajo la presión de sus manitas.

Ahora, las palabras: “zorra, ¿a ti quién te va a creer?” resuenan en su cabeza mientras con un hilo de voz jura decir la verdad, toda la verdad.

 

 

5 Respuestas

  1. María José Escudero

    Muchísimas deportistas conocidas y reconocidas forman parte de esa lista de víctimas de abusos, menores de edad que han sufrido abusos físicos y emocionales ( no digas nada, esto es un secreto, no te creerán…). Es terrible que las víctimas tengan que sentir vergüenza, que sean ellas las que tienen que esconderse detrás de sus manos. Y es terrible y también increíble que nunca nadie se de cuenta de estas cosas. Un tema de embergadura, Paloma y muy buen contado. Mucha suerte. Besos.

  2. Ángel Saiz Mora

    La confusión que debe sentir una joven o, igual o peor, una niña cuando sufre todo lo que describes por parte de un energúmeno sin escrúpulos, debería ser proporcional a la vergüenza que tendría que sufrir el sujeto delante de un tribunal. El problema es que, de momento, la confusión y la vergüenza es de esta bailarina, a lo que habría que sumar el miedo, por la coacción.
    No sabemos si en el juicio este elemento dirá toda la verdad por mucho que lo jure al principio, es de suponer que intentará cualquier argucia para zafarse, seguro que el arrepentimiento no existe en su vocabulario. Lo que sí esperamos es que la justicia le dé lo que merece.
    El hecho de que este relato no deje indiferente es porque, desgraciadamente, no es la primera vez que ha sucedido algo similar. A ti te bastan unas pocas palabras para contarlo y sacudir la conciencia.
    Un abrazo y suerte, Paloma

  3. Micro donde la vergüenza debería ser toda de esos que no la tienen, malnacidos.
    Ojalá estás situaciones solo se vieran en los relatos y no en la realidad.

    Suerte.

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

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