Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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72. Nuestra casa

Después del entierro del papá he vuelto a nuestra casa, donde ha vivido él, solo, desde que murió la mamá. En el piso destacan las baldosas de Nolla, diseñadas por el bisabuelo, que trabajaba allí. A la derecha, la que fue mi habitación durante tantos años. A la izquierda, el dormitorio de matrimonio, con su gran lámpara de techo, regalo de mi tío, dueño de una  fábrica en Manises. El cuarto interior era el que ocupaba mi abuelo. De niño, me refugiaba bajo la cama, impregnada de su olor a viejo, muerto de miedo por los truenos, que me daban auténtico pavor.  La televisión de la salita me recuerda  la primera que compramos, el año que llegó el hombre a la Luna: mi padre y yo lo vimos en directo. La cocina, que ahora me parece pequeña, en aquellos años, con mi madre trajinando, era como una gran sala de operaciones donde pasaba la mayor parte de su tiempo. En el patio de atrás tuvimos que cortar el limonero  para construir el garaje donde guardábamos el Seiscientos.  En fin, recojo cuatro papeles y algunos libros y dejo la casa, lista para su venta.

3 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Los lugares que hemos habitado forman parte de nosotros. En ellos crecimos, son depositarios de nuestros miedos, trabajos o ilusiones. El cambio de circunstancias, la vida, en suma, hace que dejemos arrinconados esos espacios, pero los recuerdos permanecen, no seríamos quienes somos sin ellos.
    Desalojar y liquidar la casa paterna es una actividad paralela a la nostalgia, resulta inevitable y hasta puede ser un buen ejercicio para no olvidar de dónde venimos, quizá ello nos ayude a vislumbrar hacia dónde vamos. Sin embargo, a nivel material, todo se resume en unos papeles y en unas genéricas «cosas». Tu protagonista demuestra, precisamente dos cosas: no ser insensible, pero también ser práctico. En ese equilibrio hemos de intentar existir.
    Un relato en el que, como a mí me ha sucedido, podemos vernos reflejados muchos.
    Un abrazo y suerte, Pepe

  2. Pepe Sanchis

    Gracias Ángel. Con la licencia que nos otorga la ficción he recorrido la casa donde viví muchos años. Una descripción que siempre trae consigue la nostalgia y el recuerdo de los tuyos. Un abrazo.

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