Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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50. Numismática aplicada

Aunque una peseta de bronce de 1947 podría valer hoy día casi mil euros y un duro de 1949 podría cambiarse por unos veinte mil, un veterano coleccionista, a veces, necesita inspirar lastima, despertar una cierta conmiseración.
Es una cuestión de valor y de necesidad. El valor se aprende, pero la necesidad termina encontrándote.
Son precisas una mente organizada y una férrea disciplina. Y no son pocos los que, tras un comienzo entusiasta, terminan por abandonar precozmente.
No es fácil acostumbrarse. Hace falta decisión. Encontrar las palabras adecuadas, la postura precisa, la expresión facial idónea para transmitir una idea concreta: yo podría ser tú.
El espacio también es crucial. Se necesita un rincón perfecto para que la cantidad de monedas atesoradas pueda aumentar.
Y, cuando le entran a uno las dudas, esos remilgos nacidos de viejos sueños sobre grandes logros, solo tiene que recordar los años que hace que no trabaja, la mirada de su mujer y las costillas prominentes de sus hijos.
Entonces uno no duda en sacudirse los complejos, ubicar el espacio, hallar la expresión facial, teñir la mirada y alargar la mano hacia la primera persona que pasa, rezando para que lleve una moneda en el bolsillo.

16 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Un título perfecto para un relato redondo. Poco a poco desgranas las circunstancias y ocupación principal de este personaje, de forma sutil y elegante, sin desvelar más que lo justo. Un viejo coleccionista de monedas que no desea sino reunir otras nuevas por pura necesidad, especializarse en mendigar, arañar una más buscando el emplazamiento adecuado y la expresión justa.
    Muy original y muy bien contado. No soy amigo de derrochar adjetivos, pero a los de la primera frase de este pequeño comentario me atrevo a añadir otro para terminarlo: sobresaliente.
    Me alegro de que saques tiempo para escribir con todo lo que está cayendo, y para hacerlo tan bien, además.
    Un abrazo y suerte, Salva

  2. Hola, querido amigo Ángel! En tiempos de incertidumbre es bueno conservar algunas certezas, como que a la publicación de un relato le seguirá tu comentario generoso y agudo. Das, como siempre, en la diana, tanti en el argumento como en su interpretación. Con lectores como tú, da gusto sacar tiempo de donde sea para escribir un poco… ¡Gracias de corazón!
    Tú si que eres sobresaliente…

  3. Una perfecta descripción del arte del coleccionismo fusionado con el de vivir sin trabajar, que no es de mérito inferior. Excelente. A mi quiniela de favoritos.
    Salva, suerte y abrazo.

    1. Muchísimas gracias, Mariángeles! Gracias por considerar mi relsto así de bien… Qué suerte contar con lectores tan generosos para nuestros textos, lectores que ponen su mente a disposicion de la historia.
      Eso si que es una maravilla!
      Otro cariñito para ti!
      Muacks

  4. Paloma Casado Marco

    Muy buena esta historia de una obsesión. Vale para las monedas y para tantas otras cosas, como por ejemplo la de unir las palabras precisas para escribir. Como has hecho tú en este micro.

    1. Hola, Paloma!! Mil gracias por pasarte por este rimconcito de mi confinamiento…
      Celebro muchósimo que te guste mi micro, como siempre me ocurre con amigos a los que admiro.
      En el fondo, nosotros también somos coleccionistas, coleccionistas de relatos, los que escribimos, los que leemos y los que soñamos.
      Gracias denuevo y un beso!

  5. Nuria Rozas

    Excelente relato, Salva. Parece una historia divertida hasta que llega el final, que cae como una losa.
    ¡Suerte!
    Saludosss

    1. Muchas gracias, Nuria. Quería salir un poco del concepto «tradicional» de coleccionismo como afición a acumular, en este caso monedas, cambiando el concepto de afición por necesidad… Y bueno, el giro final… Gracias!!
      Un beso!

  6. Cualquier podría ser el personaje de tu relato, nadie está a salvo de que eso pueda pasar. Por eso su lenguaje es tan cercano y te hace recapacitar en los sacrificios, en ese tragar orgullo, además de saliva. Enhorabuena, una narración perfecta para un relato que no deja indiferente. Mucha suerte Salva, abrazos.

    1. Muchísimas gracias, Bea!!!
      Me encanta que te guste.
      Me planteaba dos cosas con esto del coleccionismo. La primera, darle un giro, que la colección no fuera una colección real o normal… para salir del tópico. La segunda, dar con el alma de esa persona que sufre un cambio brutal en su vida y pasa de la afición del coleccionismo a la necesidad imperiosa de conseguir monedas.
      Dramas cotidianos, vive Dios.
      Gracias, guapa!

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