Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

FE

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA FE

Bienvenid@s a ENTC 2026 Comenzamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de FE en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de FEBRERO

Relatos

OCT97. EL JUEGO, de Yolanda Nava

Cada vez que propongo a mis amigos jugar a morirse descartan la idea, no saben lo divertido que es. No importa, juego yo solo, los lunes, cuando mamá me llama para ir al colegio. He practicado tanto que me muero muy rápido: permanezco inmóvil, cierro los ojos y dejo de respirar; después entro en un túnel con una lucecilla muy atractiva, la sigo y llego al otro lado. Allí me esperan el abuelo Antonio, con sus anécdotas, y la tía Alfonsa, que es una muerta bastante triste; dice que es porque se dejó en este lado al tío Nicanor y me da muchos recados para él. Yo le digo que sí, que se los doy, pero sólo lo hice la primera vez y lo único que logré fueron burlas y un capón; desde entonces, le digo a la tía que la echa mucho de menos y que está bien, me callo que donó todas sus cosas y se casó con su rival de toda la vida: la Bernarda. Regreso a la hora de cenar, mamá se alegra tanto cuando me ve, que me apretuja muy fuerte contra su pecho llorando y riendo a la vez.

OCT96. PUNTO Y FINAL, de Manuel Montesinos Moreno

No me gustó que me llamara “sintagma nominal”. Me lo soltó con ufanía atirantando el sonido fricativo característico de su dialecto.
Que fuera la frase principal no le daba derecho a insultarme.
“Eres un traidor”.
“Pero cariño, ha sido sólo un escarceo. No me gustan las subordinadas. Siempre dóciles, dependientes y acompañadas a cada instante por esas malditas partículas. La chismosa conjunción tuvo la culpa.”
Pero de nada sirvieron mis argumentos, su raíz enrojecía de celos. Buscaba palabras justas a la altura de la ofensa, pero le faltaron sufijos.
“Ojalá fuera frase de otra lengua. Eres un simple sujeto, no eres nadie sin mí.”-me decía acercándose a mis vocales y lanzando por su mirada tildes afiladas-“Yo te otorgo el don de la acción y del ser y en este mismo instante te convierto en elíptico.”
Y ante la amenaza me vi obligado a clavarle un punto final en el verbo.

OCT95. CADENA PERPETUA, de Plácido Romero

I
Kohler observa el cuerpo inerte del director general. Ahora parece pequeño e insignificante. No cabe duda: está muerto. Unos golpes en la puerta le sacan de su ensimismamiento. Los de seguridad irrumpirán pronto en el despacho.
El mecanógrafo se coloca la pistola en la sien. Siente un golpe en la cabeza. Dolor. Después, nada.
II
Kohler despierta. Tarda unos instantes en recordar lo que ha pasado: el director general, los disparos. ¿Acaso ha sido todo un sueño?
De pronto advierte que una horrible criatura está plantada delante de él. Le gustaría echar a correr, pero algo le impide moverse. El belcebú comienza a hablar. ¿Qué clase de pesadilla es ésta?
III
Kohler entra en el despacho.
–¡Has vuelto a llegar tarde! –le ladra el director general.
A continuación le indica la montaña de papeles que tiene que mecanografiar.
Kohler tarda poco en comprender lo que está pasando.

OCT94. PACIENTE DEL PISO 10, de Janeth Chacon

Te esperaba, que pensabas estoy fría si,
Porque vienes como tibio
Te siento como un abrigo que me ha cobijado,
Ah creías que nublándome no te iba a reconocer,
No me importa oscuro está el rincón, toca, toca, sé que no te dejas ver ya este día te ha anunciado, La niebla ha entrado en mi cuerpo la luz que tenia se ha apagado, pero prendiste tus sonidos el tic-tac, tic, tac, pasaste no te invite; que ocurre no me quieres hablar, ahora si te niegas a mi frio, el encuentro ha llegado, bajo cero casi helada, no calienta, se ha convertido como fuego lento, esas llamas fueron creando una luz, el brillo que necesitaba para recordar que siempre estarás hay.. Ente

EL JURADO YA TIENE CITA… A FINAL DE MES

… por el retraso de nuestro jurado anterior, por los inconvenientes de encontrar un voluntario que quiera ocupar el sitio de «invitado» y porque este mes hay una locura de participantes nuestro jurado se hace oficial teniendo casi un centenar de relatos por leer…
Os recuerdo que este mes leerán vuestros relatos Paloma Hidalgo, Tindaro del Val y Pablo Mesa como ganadores del mes pasado, JAMS porque es un «abusón gafotas» y nuestra invitada (se hace por un juego de azar con los cuentos del mes anterior) como jurado de octubre es… Rosa Iglesias
Muchas gracias a todos, y especialmente a Rosa…

LA CITA DEL VIERNES, de JAMS

Había pasado lo peor. La muerte la esperaba en una curva para dictarle al oído su peor advertencia. Estaba tan ilusionada por haber entendido el mensaje que quiso contarlo alto, muy alto; y quiso explicarlo todo, al detalle, para que nadie lo olvidara nunca. “La vida es un regalo” eligió como título de su libro. Lo preparó todo para presentar su obra el lunes, pero el viernes, una cita imprevista se lo impidió para siempre.

(FUERA DE CONCURSO. Homenaje a María de Villota)

OCT92. MORIR DE A POCO, de Félix Valiente del Valle

Cuando chiquito yo también soñé que un día iría “contento y desnudo matando canallas con mi cañón de futuro”, y siempre lo tarareaba a Silvio en mis labios.

La revolución de seguro se hace con puños y metralla, no con palabras y poesía, sentenciaba mi papá Rolando el “jabao”, y su porrazo sobre la mesa hacía temblar el vaso de vino que por supuesto no corría ningún peligro pues su contenido había quedado a buen recaudo en su gaznate.
Mi familia planeó más de mil veces el levantamiento definitivo; el problema era que siempre lo hacía en voz bien bajita, muy queda, así no más para nosotros.

Carajo, pensé el día que me llevaron al Morro por aquel poema épico burlesco en contra del Comandante. Y me consolé pensando que esa sarta de babiecas no habría entendido un solo verso. Qué lindo saber que la ignorancia produce miedo, me dicen a diario estos barrotes para que nunca olvide ni claudique.

Mi papá no se equivocaba: la lírica no sirve para ganar guerras.

OCT91. MUELLE 25, de Enrique Moreno Martínez

Saqué el paquete de tabaco mientras esperaba. Me puse un cigarrillo en la boca y busqué por los bolsillos el encendedor. No lo encontré. Tiré el cigarro. Total, iba a ser el último que me fumaría en la vida. No sabía si había llegado tarde, o demasiado pronto, o tal vez Muerte era impuntual, no sé, nunca había tenido ninguna cita con ella. Intenté morderme las uñas pero ya me las había comido en mi anterior cita con María. Ella si era impuntual, aunque siempre merecía la pena quedar con ella, siempre acabábamos en la cama y siempre me pedía dinero para volver a casa en taxi. ¿Y si me había confundido de día? Saqué el telegrama que me mandó: “Día 11 de Octubre, a las 22:30, en el muelle 25, acuda con traje oscuro. Muerte”. Tan solo pasaban unos minutos de la hora. Empecé a pensar que se había olvidado de mí, que no iba a acudir a la cita, que me había dejado plantado, y si aparecía le diría que era una impresentable, que me iba para casa. Y así hice, me fui para casa, pero dejé mi cuerpo allí, tirado en el muelle.

OCT90. TE ESPERO, de Isabel López Soriano

Estaba sentada en el único sillón que había permitido en su salón. No necesitaba más.
El fuego de su chimenea iluminaba el único recuerdo que conservaba. La besó y con amor infinito la colocó entre las llamas. No la necesitaría nunca más.
Esperaba con la mirada perdida en el fuego.
Al poco sintió Su presencia detrás de sí.
Con un gesto dulce y coqueto, de siempre, recogió su pelo blanco detrás de la oreja derecha. Rebelde, como ella, escapó.
Sin girarse si quiera habló: \»aún no estoy preparada\»
Un susurro de hielo silbó: \»ya es La Hora\»
Aún no, quiero pactar contigo, ¡concédeme un deseo! A cambio iré contigo la próxima vez que vengas a buscarme»
– De acuerdo. ¿Cuál es tu deseo?
– La fecha la elijo yo.

OCT89. MURIÓ EL SUEÑO, de Silvia Ginesta

El sueño durmió varias horas. Soñó que vivía mil vidas sin morir en ninguna. Cada peripecia onírica era guardada en su recuerdo, algún día despertaría y podría contar el periplo de sus utopías. Llegó el momento en que despertó y en su vida de sueño se encontró con un personaje temible. Nunca lo había visto, pero sabía quién era. Caminaba hacia él, vestía manto y capucha negra y en la mano una guadaña. –Tú- dijo- ven conmigo, se acabó tu tiempo. – Estás equivocado, los sueños nunca mueren- respondió. Se sintió elevado mientras una carcajada lo acompañaba en la caída. Todavía adormecido, el joven se levantó. Aún era de noche. Fue por un vaso con agua y al regresar se vio en la cama, como si estuviera durmiendo.

OCT88. NOCHE DE RONDA, de Juancho Plaza

El viejo tunante siente que ha llegado el momento y sube al desván a hurtadillas. Hostigado por los recuerdos, ahora que sus hijas han abandonado el nido y su esposa dormita frente a la televisión, acude a la cita para redimir su oscuro pasado. Abre el baúl en el que ha hibernado su culpa durante tantos años y bajo un manto de polvo, recupera su vieja bandurria desafinada por el paso del tiempo, su negro bicornio, su jubón de rojos faroles a juego con la beca de la facultad, las blancas puñetas de faralaes que ya amarillean, unos apolillados bombachos y la enorme capa coronada por uno, dos,… hasta siete rosetones de distintos colores. A cada color corresponde una ausente cinta bordada, un nombre que no ha podido olvidar, un rostro que le atormenta. Con más satisfacción que remordimiento, se vuelve por fin a enfundar el traje de tuno, se coloca la capa, comprueba la firmeza de la viga que sustenta el tejado y asegura la soga con la que, una vez subido a una silla, rodeará su cuello. Y mientras salta, recuerda aquellas siete cintas, enredadas con violencia en sus frágiles gargantas, durante tres eternos minutos.

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