Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

DESORDEN

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en EL DESORDEN

Bienvenid@s a ENTC 2026 Continuamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto DESORDEN en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
31 de MARZO

Relatos

NUESTROS B.O.Y DEL DÍA DEL LIBRO

Con este precioso BOY gráfico que nos ha prestado Sara Lew hemos ido publicando todos los relatos recibidos. 
Hemos prescindido de los nombres que aparecerán publicados una vez que haya terminado la votación. 
Estos serán los concursantes. En la columna de la derecha aparecerá el formulario de votación que estará funcionando SOLO durante 48 horas, hasta las 10 de la noche del próximo 24 de abril. 
Os pedimos que mantengáis el secreto (no publicando enlaces ni haciendo comentarios que certifiquen la autoría) hasta ese momento. 
Podréis votar a todos los relatos que queráis.

BOY26. LA SUSTITUTA, de Elena Sánchez

Hansel y Gretel comenzaron a desandar el camino después de matar a la bruja y maldecir a su madrastra.
Gretel preocupada le dijo a su hermano:
– ¿Tú crees que habrá ido al infierno? ¿O quizás la hayan perdonado?
– Podríamos averiguarlo, estaríamos más tranquilos.
Ambos de acuerdo, se adentraron en un paisaje siniestro, las ramas de los árboles acariciaban sus cuerpos invitándoles al mundo de los muertos. A medida que se iban acercando, su miedo crecía. Una vez allí se dirigieron a una lúgubre garita, recibiéndoles una criatura indescriptible cuyo aliento quemó sus caras. Gretel más atrevida preguntó por la malvada bruja, el demonio con voz bronca, contestó que jamás hablaba de sus pecadores
Cansados dirigieron sus pasos al Paraíso. El camino entre flores y pájaros volando sobre sus cabezas lo hacían más agradable.
Una vez allí un joven con cara de ángel tampoco pudo ayudarles. Cuando abandonaban el lugar vieron a su madrastra que en una larga fila esperaba el ingreso.
– ¡Cómo han podido perdonarla– dijo Hansel.
– Hansel ¿tú crees que papá estará triste?
El pequeño esbozó una gran carcajada.
Al llegar a casa solo deseaban dormir, pero el miedo acechó de nuevo, una nueva madrastra amenazaba sus vidas.

BOY25. REFLEJO, de Beto Montes

El espejo sabía que Blanca Nieves no era la más bella y manipulaba a la madrastra con mentiras. Siempre le ocultó que el culpable de la pérdida de su belleza era el bótox.

BOY24. CAMBIO DE TÍTULO, de Antonia García Lago

Se levantó tan aprisa que casi se cae en el recipiente de la comida. Se calzó y se fue a la calle tras unos pocos bocados. Quería comenzar su historia, el brillante futuro de su aventura le esperaba. Quería lucir en la historia con su pelaje rubio, con su bigote cuidado, con sus atractivos ojos verdes. Escogió el jubón azul y el sombrero de plumas grises y se dirigió al pueblo vecino con paso ágil y majestuoso.
Llevaba andando varias leguas cuando encontró una comitiva de personajes. Se abrió un hueco entre ellos, dando saltos de acróbata para que se fijara en él.
El cuentista lo llamó con un gesto a su lado y tras examinarlo con mucho detenimiento le preguntó con voz grave y paternal: ¿Qué historia quieres que cuente sobre ti? Él se extrañó. ¡Cualquiera podía ver quien era él!: “El gato con botas”.
El escritor lo miró con socarronería de arriba abajo y señalando con su elegante pluma las patas traseras del alocado héroe, le espetó: “No veo tal calzado”.
Entonces el felino vio con gran bochorno que se había calzado las wambas de color rosa con brillantitos, de su prima Mony”.

BOY22. EL SECRETO DE BLANCANIEVES, de Juan Igarreta

El corazón de Blancanieves ya tenía dueño antes de caer dormida bajo los efectos narcóticos de la manzana. El afortunado era uno de los enanitos, el llamado Sabio. Blancanieves nunca había conocido a nadie que como Sabio tuviera respuesta para todo. Ella lo admiraba profundamente y se quedaba todas las noches embelesada escuchando sus apasionantes relatos. Sabio solía decir que a él ya nada le sorprendía porque era conocedor de todos los secretos. Blancanieves, que por el contrario se sorprendía por todo, quedó hechizada por Sabio desde el primer momento. Pero ella, sabiéndose muy querida también por los otros seis enanitos, no encontraba el momento para declarar su amor a Sabio. Y mantuvo en riguroso secreto sus sentimientos durante mucho tiempo.
Y fue aquel día, en el que Blancanieves despertó del eterno sueño con el apasionado beso del apuesto príncipe, cuando abriendo los ojos y ante el asombro de todos, exclamó: – Sabio, ¿quién te enseñó a besar?
Ante estas palabras y viendo que Blancanieves solo tenía ojos para Sabio, el príncipe se marchó desconcertado. Y Sabio, que creía conocerlo todo y que nunca nada más podría sorprenderle, comprendió, perplejo y ruborizado, que del amor lo ignoraba todo.

BOY19. LOS TRES DESAHUCERDITOS, de Ignacio Feito

Hubertus Wolff, el ejecutor, ha venido al alba, al alba, a lanzar de su domicilio a Sixto que no devuelve su préstamo porque el sinvergüenza se ha venido gastando cada año los ahorros en una semana de pensión completa en Marinadoro, sin mencionar lo del canal full ni lo del Martínez bianco con aceitunita.
Lanzado con un soplo.
Sixto y su familia se han ido entonces a casa de su hermano Pompilio donde, al rato, también ha aparecido Hubertus gritando que todos habían de abandonar la vivienda por no haberse satisfecho la deuda hipotecaria, y eso que este Pompilo era muy ahorrativo y se quitaba de cines y teatros y le sacaba a sus hijos todos los años los mismos regalos de reyes hasta que los niños crecidos se dieron cuenta y los rompían nada más abrirlos.
Todos a la calle. Hubertus resopla.
Luego va a casa de Domicio, el tercer hermano hipotecado, donde están todos apelotonados como en una piara, pero este consigue saldar la deuda ofreciéndole a Wolff diez mil acciones preferentes. Wolff se arruina y al final todos ríen mientras degustan un sabroso chorizo a la olla, y pongo a la olla porque ahora es lo chic.

BOY18. BLANCONIEVE, de Yolanda Nava

Su rostro tenía el tacto de la seda y por su nívea piel lo apodaban Blanconieve, era muy apuesto y esbelto y su elegancia rivalizaba con la de los juncos que se cimbreaban en el lago. Las siete gigantas soñaban con enamorarlo y utilizaban una impostada inocencia para conseguirlo, se afanaban en ser amables y graciosas, él, ajeno a sus intentos, las trataban a todas por igual.
Una fruta en mal estado y dudosa procedencia lo enfermó gravemente; las gigantas le colocaron en un suntuoso lecho rodeado de pétalos de rosas y, absortas en su contemplación descuidaron sus quehaceres. Los pétalos se marchitaron y sus gigantescos cuerpos empezaron a desprender un hedor insoportable acusando la falta de aseo. Una bella princesa que estaba de paso se acercó a la casa pidiendo agua, al descubrir a Blanconieves, quedó tan prendada (y prendida) de su belleza, que el vaso resbaló en sus manos y se vació en el rostro del susodicho, que despertando de su letargo, gritó:
-¡Qué peste! Y huyó en el corcel de la princesa en busca de un lugar más limpio. No sé si hemos dicho, que nuestro protagonista aparte de muy bello, era sobremanera, muy aseado.

BOY17. UN FANTASMA INESPERADO, de Gloria Arcos

Le habían dicho que debía pasar tres noches en el castillo encantado para así alcanzar el maravilloso premio de la Vuelta al Mundo.
Juan sin miedo, siempre tan seguro de sí mismo, creía que eso iba a ser pan comido.
Estaba acostumbrado a luchar con los pandilleros de su barrio, a enfrentarse cada día con los matones de su colegio, por eso estaba convencido de que no iba a resultar un problema para él, el enfrentarse con fantasmas, genios, vampiros, y otros seres que sabía con certeza que no existían.
Tan seguro estaba de que ganaría la prueba, que le comentó a sus amigos y familia que le esperaran dentro de tres noches, con una gran cena para celebrar su triunfo.
Pero con lo que no contaba es que tuviera que enfrentarse a una joven gótica, vestida de negro de pies a cabeza y llena de joyas terminadas en pinchos.
No sabía que ella, con su aspecto tan particular, con sus labios y uñas pintadas de negro, conseguiría irritarle tanto con su música de heavy metal, al ponerla a todas horas, a todo volumen, que le obligaría a abandonar el castillo en su primera noche.

BOY16. VERSIÓN APÓCRIFA, de Ana Fúster

Cuando vi su carita pegada al cristal se me desbocó el corazón.
Había comprado aquella cómoda victoriana esa misma mañana. Ya en mi dormitorio, al abrir uno de los cajones me topé con ella. Estaba al fondo, cuidadosamente enrollada sobre sí misma. Mi desconcierto pronto se convirtió en sospecha y, con más esperanza que convicción, me quedé levantada aguardándolo. Ahora estaba allí.
Entró con mucha timidez y no tardó en echarse a llorar. Entre hipos me contó cómo la niña, en su despecho, se la había robado y nunca se la había devuelto a pesar de sus ruegos. Me habló de crueldad, de noches de espera bajo la nieve y de cómo aquel escritorzuelo entrometido e ignorante había inmortalizado una versión apócrifa. Le limpié los churretes de las mejillas, le soné los mocos, le preparé un cacao y le devolví lo que era suyo. Me ofrecí a cosérsela a los pies, pero reculó aterrado. Dijo que ya se la pegaría con resina.
Cuando emprendió vuelo hacia la segunda estrella a la derecha con su sombra cogida de la mano, los dos sonreíamos como niños.

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