Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

FE

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en LA FE

Bienvenid@s a ENTC 2026 Comenzamos nuestro 16º concurso en el que iremos proponiendo hasta 8 propuestas temáticas en torno a la EXISTENCIA En esta ocasión serán relatos que desarrollen el concepto de FE en todas sus acepciones. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
14 de FEBRERO

Relatos

ENE28. DE AMBOS LADOS, de Ana Fúster

Cuando despierta no sabe dónde está ni cómo ha llegado allí. Se esfuerza en recordar, pero su mente sólo recupera retazos confusos: dos haces de luz desgarrando la niebla, un torbellino de formas fantasmales en la oscuridad, un prolongado chirrido metálico. No puede moverse. Girando únicamente los ojos baja la vista y ve un cuerpo anclado a una cama por numerosos tubos y cables, por un dolor difuso que le llega amortiguado, como entre algodones. Intenta verbalizar que tiene frío por asegurarse de que ese cuerpo es el suyo, como sospecha, y otro tubo dentro de la boca se lo impide. Siente cómo la angustia y el desamparo le trepan pecho arriba, pero justo antes de abandonarse a ellos un rayo de lucidez le grita que apenas unos segundos atrás él estaba en un lugar hermoso, donde el sol llegaba verde, tamizado por la espesura. Aprieta los párpados y se concentra en despertar a ese otro lado, el de los helechos arborescentes. Sólo espera que el dinosaurio todavía esté allí.

ENE27. MOMENTOS, de Jesús Urbano Sojo

 El niño se acostó con cuatro años y cuando despertó ya había hecho la primera comunión. Decidió dormir un poco más. Al volver a despertar, tenía dieciséis años. Acabó el instituto y descansó, para cuando volvió a levantarse terminaba la carrera y se había echado novia. Estuvo adormecido durante su primer trabajo, su noviazgo y su matrimonio. Despertó para ver nacer a su hija. Durmió y, cuando abrió los ojos, habían pasado veinte años más. Su hija se iba a trabajar a extranjero. La despidió, cerró los ojos y pudo contemplar a su primer nieto. Ahora él era un anciano. Entonces, se dio cuenta de que la vida le había pasado como un suspiro, como si fuera un largo sueño. A sus setenta y seis años, se sentía cansado. Una noche, decidió dormir y soñó que volvía a ser un niño y volvía a despertarse con tan sólo cuatro años.

ENE25. A PLENA LUZ, de Sara Lew

Alba abrió los ojos. Una apacible claridad inundaba la habitación. Se levantó y observó en derredor. ¡Al fin podía verlo a plena luz! El temido monstruo, entonces, era real. Aunque así dormido debajo de su cama, con ese enorme y espantoso cuerpo arrebujado entre juguetes y peluches, ya no daba tanto miedo. Es más, incluso inspiraba un poquito de ternura. Alba se marchó con una sonrisa.
Al llegar la noche, cuando el monstruo despertó, descubrió con pesar que la niña enferma de la que tanto se había encariñado, ya no estaba allí.

 http://microrelatosilustrados.blogspot.com.es/

ENE24. SUEÑOS DE FÚTBOL, de Fran Rubio

Notaba una rodilla sobre su espalda, cálida, redonda. Incapaz de moverse, se sabía, sin embargo, despierto. ¿Estaré muerto? Pasaron unos minutos hasta que fue capaz de articular una mano, después un pie. Todavía notaba como si hubiese una “presencia” junto a él. Consiguió hablar al fin para soltar un gemido de desorientación, miedo y alegría; alegría para celebrar que podía hablar, que podía moverse. Después gritó goooool; no discernía si era sueño o no, pero lo había marcado él, con la derecha. Estaba vivo, o eso empezaba a creer. Recordó entonces lo de la parálisis del sueño, ese episodio, al parecer no tan infrecuente, que había sufrido treinta años atrás, cuando lo de su padre. Algo parecido a una catalepsia momentánea, breve. Esto, sin embargo, más se parecía a un mal sueño, un despertar con ansia; como el lograr salir de un pozo en el que no recuerdas como has caído. Olía diferente, y todo era blanco.
Cuando despertó del todo, allí estaban, junto a la cama, el médico y su madre. En los ojos de ella vio, que efectivamente, le habían cortado la pierna.

 pequenastretas.blogspot.com.es

ENE21. LA NIÑA MARIA, de Mª Carmen Gómez Caro

La niña María tenía fama de hechizada entre las gentes de la aldea. Contaban que nació una noche de cielo rojo y que su primer llanto hizo cantar a los ruiseñores de toda la comarca.
La niña María no sabía de encantamientos, pero le gustaba soñar cosas bonitas para los pueblos. Soñaba que sobre el mundo caía una lluvia verde y mansa que preñaba de vida los bosques, mientras peces verdes voladores llenaban el aire de susurros marinos. Voluptuosamente fértiles, las tierras de todos los rincones del mundo parían espigas descomunales, alegres viñedos, frutas excesivas, y fragantes magnolias.
Las gentes de la aldea dormían, pero nunca soñaban. El miedo paralizaba sus sueños. El día que la niña María preguntó el nombre del monstruo todos se miraron desconcertados. Nadie antes había osado mencionarlo. Sabían que existía, que se había llevado todo por lo que lucharon…pero nunca quisieron saberlo. Aquel día despertaron y trazaron un plan. Atacarían al monstruo por su punto débil: su necesidad de miedo. Después se pertrecharían con sueños nuevos y avanzarían tomando posiciones, recuperando los sueños arrebatados y forjando la libertad.
Cuentan que aquella tarde, cuando la aldea despertó, una lluvia verde y mansa cayó sobre el pueblo.

ENE20. LA VERDADERA HISTORIA, de Eva García Martín

Cuando se despertó, se sintió polvoriento.
Le pesaba la cabeza y aunque sus ojos no lograban traspasar la oscuridad, reconoció todos los objetos cotidianos que le rodeaban.
Tenía la vívida certeza de que en sus venas había algo más que sangre y de que el cosquilleo en sus piernas no era una mera sensación circulatoria.
Unos golpes en la puerta le habían sacado de su profundo sueño.
Soltó una maldición cuando al tratar de levantarse se golpeó el cráneo con una réplica dorada de sí mismo y, enredado con las vendas, tropezó y cayó al suelo cuan largo había sido.

ENE19. AU-SEN-TISMO, de Patricia Mejías

Cuando despierto, tengo el cuerpo lleno de arañazos y magulladuras. Como siempre, los culpables escondidos al otro lado de mi realidad; la energía cinética fantasmal me revuelve la vida y la casa entera a base de levitaciones y fenómenos paranormales.  He hecho de todo para mantenerlos a raya: gritar, patear, morder. Incluso ignorarlos cuando presiento las cucharas flotantes con comida, o las manos invisibles lavar mis genitales. Me he resistido a entablar comunicación con ellos. Hasta ahora. Las sesiones han abierto los canales de la mente; podré hablar con los del otro lado.  Verlos por primera vez.

— Aquí hay alguien, quiere decirte que te quiere, que te extraña, es muy cercana a ti. ¿Quieres verla?

Al abrir los ojos, mi madre. También padre y otros parientes. Y tan reales como el psiquiatra a mi lado.
El tratamiento está funcionando.

ENE18. ¡TIERRA TRÁGAME!, de Abdalah Nieto

Un sonido estridente le despertó sobresaltado. Era la radio despertador que le había regalado su padre el día anterior por su decimoctavo cumpleaños. No sabe si le dolió más ver las 6.00 a.m. iluminadas en rojo o el frío que sentía en sus pies a pesar de dormir con unos calcetines de lana que le había tejido su abuela hace tiempo. Cinco minutos más evadido de mundo real no le harían daño a nadie, aunque cuando se quiso dar cuenta era casi la hora de entrar al tajo. Ya era mayor de edad pero llevaba casi dos años trabajando de soldador en el taller de la esquina. Con la piel de gallina se vistió rápidamente y con una magdalena en una mano y su vieja mochila en la otra salio  corriendo de casa. Cuando llegó sus compañeros ya estaban embebidos entre los chispazos y los ruidos de la maquinaria. Se puso el mono e intento, en vano, ocupar su puesto sin que su jefe le pillara.
-¡Lo siento, pero estás despedido! Fue lo último que le dijo el encargado dándole voces a la vez que escuchó a su madre gritar:
– ¡Despiertaaaaaaaaaaaa, o volverás a llegar tarde al instituto!.

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