Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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35. Palabras contrariadas (Juana María Igarreta)

Ya venían quejosas las palabras del poco rigor con que se las estaba tratando, cuando ocurrió el dislate: alguien había confundido astronomía con gastronomía.

La reacción de las dos palabras afectadas no se hizo esperar. Conscientes de su poder para configurar el pensamiento humano, acordaron mantener durante un tiempo sus significados cruzados. Sería una lección ejemplarizante.

Un día todos los astrónomos se levantaron con una suerte de agujero negro en el estómago. Arrastrados por una enigmática fuerza, en lugar de encaminarse a sus correspondientes observatorios para seguir estudiando el universo y sus cuerpos celestes, salieron desaforados en busca de restaurantes con estrellas Michelin.

Pero lo peor fue cuando ese mismo día la NASA se llenó de cocineros. Armados con sus panoplias de cuchillos, invadieron el organismo decididos a comprobar si lo que allí dentro se estaba cociendo era de su gusto; en caso contrario, procederían a cortarlo por lo sano.

Así las cosas, tuvo que mediar la palabra diálogo para que sus dos compañeras volvieran a sus respectivos roles, frenando de esta manera el caos que estaban provocando.

Desde entonces, a pesar del aparente orden restablecido, los precios de los productos gastronómicos no han dejado de ser astronómicos.

13 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Qué mundo caótico sería el nuestro si las palabras intercambiasen sus significados, aunque al mismo tiempo, cuántas combinaciones divertidas podrían suceder, como las que planteas en tu divertido y original relato, con un juego de palabras final tan cierto como actual y tremendo, pero como no tiene remedio, mejor tomarlo con humor.
    Un abrazo y suerte, Juana María

    1. Qué razón tienes, Ángel, pero mejor no hacer experimentos raros. Si con las palabras bien claritas no somos muchas veces capaces de entendernos…Como bien dices, el caos ya sería total. Lo de los precios es una tiranía, sobre todo para quienes no pueden llegar a final de mes. Muchas gracias y otro abrazo de vuelta.

  2. Coincido totalmente con Astronomía y Gastronomía, porque una letra puede hacer toda la diferencia del mundo. A mí, más de una vez me han llamado «María Ángeles» (o «María de los Ángeles») en vez de Mariángeles… Siempre le digo a mi mamá que me puso un nombre difícil, uno que parece dos… Ahora, habrá que ver qué encuentran los cocineros y los astrónomos… Seguramente los primeros descubran que la luna llena está hecha de queso gruyére, y los segundos, que en el agujero negro de su estómago hay un nuevo sistema planetario, aún por descubrir…

    Un micro estelar y sabroso, Juana, me encantó…

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. Ah, pues yo también pensaba que eras María de los Ángeles y que Mariángeles podría ser una especie de abreviatura. En fin, muy bonito nombre de todas las maneras. Has hecho muy buena continuación del micro, «que la luna llena está hecha de queso gruyére, y los segundos, que en el agujero negro de su estómago hay un nuevo sistema planetario, aún por descubrir…» jejeje, me encanta. Y si te ha encantado, encantadas las dos. Muchas gracias, Mariángeles, otro beso gordo para ti.

  3. Gema Herraez

    Idea original, argumento hilarante, desarrollo brillante y un final que derrocha ironía inteligente.
    ¡Enhorabuena Juana!!
    Un saludo.

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