Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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47. PÁNICO (A. Barceló)

Se ha distraído un momento mirando el móvil, levanta la cabeza y no consigue localizarlo por ningún sitio, trata de tranquilizarse y vuelve a recorrer todo el espacio fijándose mejor, ¡nada! Una insoportable sensación de angustia comienza a agarrarse a sus tripas igual que la mandíbula de una hiena se fija a la carne de su presa. El columpio en el que jugaba el niño aún se balancea, pero está vacío.

12 Responses

  1. Rosalía Guerrero

    Uff, que mal se pasa en esos momentos. Y cuando por fin lo encuentras no sabes si gritarle y reñirle o abrazarle.
    Sin duda, uno de los peores miedos para quienes tenemos niños y niñas a nuestro cargo.
    Enhorabuena.

  2. Ese pánico, ese terror que se agarra a la carne como mandíbula de hiena ante ese columpio vacío que aún se balancea es la pesadilla de los padres y ningún padre, ninguna madre lo debería sentir… y lo peor de todo, en otros tiempos la distracción la hubiera causado una revista, un libro, una charla casual, y no este dichoso «aparatito» que acapara la atención y adormece el ojo vigilante y el estado de alerta cuando más se necesita y donde más se necesita…

    Un micro con final abierto (abierto y angustiante) que corta la respiración…

    Felicidades, Barceló.

    Cariños,
    Mariángeles

  3. Ángel Saiz Mora

    Miedo es poco, la palabra del título es más adecuada para el caso. Solo pensar en esa situación ya se ponen los pelos de punta, como poco.
    Los que hemos trasteado con niños hemos experimentado alguna vez sensaciones parecidas, por suerte, durante poco tiempo, con gran alivio al comprobar que no andaba lejos y se encontraba a salvo.
    Breve y efectivo, tocayo.
    Un abrazo y suerte

  4. María Jesús Briones

    Lacónico y breve tu relato. Se respira el terror por cada una de sus letras y sobre todo por el balanceo del columpio ¡Pobre inocente!

  5. Barceló Martínez

    Gracias, Juan, María Jesús y los demás. La verdad es que no hacen falta muchas palabras para imaginarse el pánico que produce una situación así.
    Cálidos saludos.

  6. Jorge Zas

    ¡Hola, Ángel!
    He leído tu relato como siempre, con atenciòn a tu escritura impeccable, siguiendo la hisoria de tu protagonista, porque hasta “la mándibula que se fija en la carne de su presa” de eso se trata, de saber qué le sucede a tu prota. Pero la última frase hace que la angustia también se agarre a las tripas del lector, y ya es imposible leer el final “desde fuera”.
    Enhorabuena, Angel.
    Un abrazo.

  7. Barceló Martínez

    Gracias compañeros Juan Antonio y Jorge. Disculpad que no os haya contestado antes. Espero retornar pronto a mi actividad normal en la página y responder individualmente a vuestros amables comentarios, además de cometar también vuestros relatos siempre que pueda.
    Un cálido abrazo.

  8. Hola Barceló, amigo. Hacía mucho que no me daba una vuelta por aquí y mira, me encuentro con tu relato y, sí, da miedo, mucho miedo y además lo has descrito tan bien y con tan pocas palabras que da más miedo aún porque te permite imaginar la situación y hasta sentir la angustia.
    No quiero ni ponerme en la piel de las personas que tienen que vivir esos malos tragos. Aquí solo es literatura y de la buena, pero… da miedo.
    Un abrazo. Te deseo felicidad y buenas noches.

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