Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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24. Preocupación de madre

Les obligaba a llevar una alimentación equilibrada. Para ello, era im-pres-cin-di-ble una dieta en la que se incluyera la presencia de todos los grupos, “para que no tuvieran ningún tipo de carencia”, les decía. El mayor hacía caso e incluso ya se alimentaba solo a veces; el problema se lo daba el otro, que le traía por la calle de la amargura. En el día a día conseguía que ambos comieran, aunque fuera a regañadientes, pero la dedicada madre vivía intranquila por la falta de un grupo, y se afanaba en buscar un sabor más agradable en otra especie que les pudiera aportar ese 0+, sobre todo al pequeño mal comedor.

4 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Ya no se escucha, pero yo al menos antes oía con frecuencia la frase: “¡Cuánto sufren las madres!”, que es intemporal, por mucho que cambien las costumbres y aunque se pertenezca a una familia de vampiros, o aún más en este caso. Un hijo mal comedor (los míos lo fueron de pequeños, sobre todo el mayor) es un suplicio que se repite tres o cuatro veces al día, una fuente de sufrimiento enorme y constante. Esta madre es encomiable, preocupada porque a sus pequeños no les falte ningún grupo del alimento que les sustenta, ni siquiera del llamado “donante universal”, tan escaso.
    Muy divertida y muy bien llevada esta historia roja de humor negro, de unos monstruillos tan humanizados que, la verdad, nos caen bien y hasta nos hacemos cargo de sus inquietudes y problemas diarios.
    Felicidades por tus éxitos en las ondas.
    Un abrazo y suerte, Nuria

  2. Nuria Rozas

    Aaaah las madres… Sufren mucho. En mi caso la pequeña mal comedora era yo y ella se desvivía por cebarme jaja. Esta madre no iba a ser menos, tiene su corazoncito.
    Gracias Ángel por pasarte a comentar y por felicitarme.
    Saludos

  3. Una madre siempre es una madre y nunca deja de preocuparse por sus hijos, sobre todo si comen mal. Es capaz de hacer cualquier cosa con tal de que se alimenten bien, aunque tenga que pasarse toda la noche en busca de ese grupo sanguíneo tan preciado.
    Muy buen relato, Nuria. Enhorabuena y mucha suerte.
    Besos.

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