Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENTCERRADO 1… de maneras y regresos

Os proponemos el primer ENTCerrado del año y os recordamos todas las condiciones que debéis cumplir para participar:

  • El relato no puede sobrepasar las 100 palabras sin incluir en su cuenta el título y la frase de inicio y de final obligatorias.
  • El periodo para su publicación coincide con el del concurso general, o sea, hasta el próximo 21 de febrero, incluido.
  • Cada autora o autor solo puede presentar un relato en esta propuesta.
  • El relato debéis publicarlo como “comentario” en esta misma entrada, y una vez hecho no se permitira correcciones ni cambios.

Estas son las frases obligatorias

Frase de inicio

  • Había cambiado la forma …

Frase final

  • … sabíamos que volvería.

Elegiremos 4 relatos para la final anual.

26 Respuestas

  1. 1 JUSTICIA EN EL PUEBLO

    • Había cambiado la forma de su cuerpo y ya no podría ocultarlo mucho tiempo.
    El amo la forzó sobre el heno y luego le dio un duro de plata.
    Se fue a la ciudad, tenía una dirección de una clínica que la acogería con la condición de dar a la criatura en adopción. Optó por ser madre, buscó un padre para su hijo, se casó y rehízo su vida.
    Hace dos días, el señorito apareció muerto y desnudo en el comedero de los cerdos, que hozaban, arrancando los genitales e intestinos, creando una guirnalda rojiza.
    Tenía una moneda en la boca.
    En el pueblo, sabíamos que volvería.

  2. 2.
    Había cambiado la forma de saludar por las mañanas. En las reuniones y cursillos era afable y comedido, tanto que apenas lo reconocía como compañero de trabajo, al que por cierto, se dedicaba con ahínco durante la jornada laboral.
    Un día, durante un descanso, le convocó el director a su despacho. Al rato regresó muy ilusionado.
    El viernes me anunció que se tomaba unas vacaciones que se había ganado a pulso. Y se marchó.
    Hoy, en la radio del chabolo, hemos oído el nombre de su pueblo donde ha aparecido una mujer asesinada, todos los reclusos hemos comentado y criticado su libertad condicional, porque sabíamos que volvería.

    1. 23
      Había cambiado la forma de acceder a la biblioteca. Recuerdo que la última vez no había más de una docena de personas. De pronto, alguien llamó mi atención. Me senté junto a ella, me pidió que tocase sus manos y susurrando me dijo que si escuchaba su historia, tal vez, escapase conmigo. Su olor, su compás al hablar me cautivó desde el comienzo y al cabo de unos minutos, salimos juntos abrazados. Al llegar a casa, busqué un selecto hueco en la estantería. Pero, si no compraba el libro, tendría que devolverlo y satisfacer esa infidelidad. Todos sabíamos que volvería.

  3. María José Viz Blanco

    3 SU FRIALDAD
    Había cambiado la forma de abrazarme. Lo notaba frío conmigo. Quizás tuviera que ver mi cambio de sexo o puede que no le gustase que hubiera adoptado su nombre, Ricardo, como propio, relegando el ridículo Milagros al olvido.
    Intenté acercarme a él, muchas veces, como cuando nos divertíamos jugando a los médicos, pero notaba el recelo en su mirada. Cuando le presenté a Javier, mi amor, se le abrió una puerta hacia su libertad. Huyó, pero los tres sabíamos que volvería.

  4. Paloma Casado Marco

    4 La bala
    Había cambiado la forma de andar y de lejos no lo reconocimos. Ya más cerca y antes de correr a su encuentro, Tomás y yo nos miramos nerviosos. De nuevo volveríamos a ser solo patrona y criado. Sus ojos reflejaban toda la tristeza del mundo y tuve que sobreponerme para aparentar alegría. Durante dos años fantaseamos sobre alguna bala enemiga que hiciera añicos su corazón. Ahora sabemos que únicamente supo alcanzarle la pierna derecha. Fuimos tan felices sin sufrir su violencia y sus humillaciones que casi conseguimos engañarnos. Los dos, sin querer confesárnoslo, sabíamos que volvería.

  5. Asun Paredes

    6 HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS

    Había cambiado la forma de saludarnos cuando regresaba a casa. Hacía tiempo que el beso de buenas noches se había transformado en un sonido gutural. Ya solo lo veíamos pasar por el salón para exigirnos el dinero que según él todos sus nuevos amigos recibían de sus padres.
    De nada sirvieron mis consejos ni las lágrimas de su madre cuando empezó a vestir manga larga incluso en pleno verano para ocultarnos lo que ya sospechábamos.
    Si tras la última discusión no cambiamos la cerradura de la puerta fue porque, aunque temíamos que su desesperación pudiera costarnos la vida, sabíamos que volvería.

  6. Ángel Saiz Mora

    7 MUNDO MICRO
    Había cambiado la forma de tratarnos. Pasó del “¡eh, tú!”, al “usted” y “por favor”. También disfrutamos de flexibilidad de horarios y días libres. Pero la memoria de un miserable es quebradiza. Por eso hicimos una colecta para adquirir nuevos artilugios de espionaje: micrófonos reducidos, cámaras ocultas y diminutas grabadoras de voz. Todo muy pequeño, pero efectivo, como el nuevo becario, de corta estatura y acreditado escritor de intensos microrrelatos. Las pruebas multimedia, acompañadas de un texto de chantaje redactado por él, estuvieron preparadas sobre la mesa del director, adúltero, corrupto e impresentable, a la hora que sabíamos que volvería.

  7. 8 La trampa
    Había cambiado la forma que tenía de mirar a las arañas. Mis alas de mosca, mis patas de mosca, mis ojos. Un placer oscuro me poseyó cuando las descubrí en los rincones de la habitación, agazapadas en sus redes seductoras. Me sorprendió un rumor de membranas, un zumbido que me elevaba sobre las sábanas aún calientes de una noche agitada por el azote carnal de la tormenta. Abajo, Caliope, se desperezaba exhausta. Una camada de larvas culebreaba alrededor de su placenta. Exuberantes, blancas, insaciables. Escuché su voz de pífano alentar el vuelo de las musas, incitar al estro hacia la seda, porque no sabíamos que volvería.

  8. Isabel Centeno

    9 Otra forma de amar

    Había cambiado la forma de querernos. Ya no nos miraba cariñosa ni nos daba besos inoportunos. Ahora parecía estar siempre al borde del enojo sin causa. Había empezado a trabajar y salía cada mañana corriendo y dejándonos solos a cargo de mi hermano mayor quien coordinaba desayunos y salida a la escuela. Yo extrañaba a mi antigua mamá, pero no se lo decía. Ella se iba cada mañana, fría y preocupada pero a diferencia de papá, ella sabíamos que volvería.

  9. Modes

    10 PROMETÍ QUE SIEMPRE TE AMARÍA

    Había cambiado la forma, pero no el fondo de sus sentimientos.
    Por eso cada noche se acercaba a la cama y, con su mano invisible, acariciaba con absoluta dulzura el rostro de su esposa dormida.
    Y en ningún momento le importó lo que ella y su amante le hicieron. Él aún la seguía amando.
    Con los primeros rayos de sol salía de la casa, prometiendo no regresar nunca jamás. Y, mientras se elevaba, nosotros sonreíamos con ternura y dejábamos el túnel de luz entreabierto, porque a la noche siguiente sabíamos que volvería.

  10. Esperanza Tirado Jiménez

    11 VIDA BASURA

    Había cambiado la forma en cómo veía el mundo. Encerrada entre cuatro paredes devoraba montañas de comida basura.
    Quisimos ayudarla, pero en su gordura no veía más allá. Nunca supimos el desencadenante; aunque intuíamos que aquel vecino de manos sebosas y mirada oblicua era parte principal del problema.
    Una noche, sus sueños se poblaron de estruendosas sirenas de policía. Por la ventana vio cómo su vecino, esposado y rodeado de severos uniformados, gruñía como un cerdo a punto de ir al matadero.
    Su mente hizo ‘clic’.
    Nos dijo: ‘Quiero volver a ser yo. No más miedos’.
    Y despertó.
    De un modo u otro, todos sabíamos que volvería.

  11. 12 ERA PREVISIBLE

    Había cambiado la forma de nacer. En las últimas décadas, obligados por el fervor feminista, los hombres asumían el rol de gestantes. Durante nueve meses interminables, compaginaban su trabajo habitual con el lastre de la preñez exógena. Las estadísticas mostraban resultados irrefutables: incremento de féminas en puestos relevantes, equiparación salarial, claro retroceso de la violencia machista… Pero el paulatino descenso del número de nacimientos se hizo alarmante. Antes de que el envejecimiento extremo de la población fuera irreversible, las autoridades, mayoritariamente mujeres, actuaron en consecuencia: quedarían prohibidos los embarazos en el varón, recuperando la vieja costumbre del parto femenino. Aunque nadie osara manifestarlo, todos sabíamos que volvería.

  12. Yolanda Nava Miguélez

    13 RECOMENZAR

    Había cambiado la forma de tratarme. Me mantenía presa en sus amenazas, alerta a sus caprichos, tan rota como las puertas y los muebles de la casa.
    Hasta que tocó fondo. Verlo esposado fue extraño, no sentí alegría, tampoco pena. Pero siempre fue buen buceador y salió a flote.
    Cuando volvió con un perdón entre los labios no me extrañé. Lo conocía bien. Lo había parido. Cerramos para siempre la puerta del pasado. En el fondo creo que ambos sabíamos que volvería.

  13. Alberto Muñoz

    14 EN DESAPARICIÓN
    Había cambiado la forma de mi reflejo. Mi imagen intentaba pasar desapercibida. No quería que siguiese observándola como si fuera una aparición, ni que supiese que había logrado traspasar el umbral. Se me parecía tanto, que me preguntaba si era otro o era yo mismo desdoblado, otro yo escindido de mí. Notaba sus sensaciones como si fueran mías. Respiraba en sus pulmones. El espejo comenzó a empañarse. Mi otro yo se desvanecía al otro lado. Yo sentí también que desaparecía. Creo que ninguno de los dos estábamos ya en la casa vacía, pero tanto mi yo de aquí como mi yo de allá sabíamos que volvería

  14. Nuria Rozas

    15 TÉCNICAS DE RESPIRACIÓN
    Había cambiado la forma de respirar. Se concentraba en coger aire profundamente por la nariz y, para ello, alzaba el vientre y dejaba el pecho quieto. Muy despacio. Aguantaba el aire diez segundos, como les decía la profesora en clase, y luego, lo soltaba por la boca. Muuuy suave. Hasta quedar vacía. Sin meter ruido. Una vez. Dos. Tres… No dejaba de temblar pero, al menos, conseguía apartar de su mente la idea de que él pudiera encontrarla, en el rincón que aclimatamos días antes para que se escondiera en caso necesario, tras un armario, porque sabíamos que volvería.

  15. 16 RECURSOS
    Había cambiado la forma en que trataba a su novia. Ella lo excusaba. “Los nuevos compañeros del gimnasio son una mala influencia”, decía. “También es verdad que me compré alguna falda demasiado corta.” Yo no daba crédito. Para colmo el tipo había desaparecido sin dejar rastro. Esto no podía estar pasándome a mí… ¡Qué será de una escritora a la que se le descontrolan los personajes! Pero ya había pensado para el siguiente capítulo en hacer venir del pueblo a la abuela con la que creció a ver si entraba en razón, pues tanto la protagonista de la novela como yo sabíamos que volvería.

  16. Ton Pedraz

    17 EN EL EDÉN
    Había cambiado la forma de tentarla muchas veces, pero hoy, cuando se volvió para mirarla de ese modo, las dos sabíamos que volvería.

  17. 18 TEST DE PATERNIDAD
    Había cambiado la forma de acercarse a nosotros. Ya no ocultaba su verdadera identidad. Con el rostro cubierto, trepó veloz y con suma maestría para evitar nuestra caída desde el alféizar. En ese momento, y sólo en ese, la multitud rompió en aplausos liberándose de los nervios que les paralizaba. Mientras, nosotros, nos mantuvimos jugueteando, lanzando ráfagas aún inexpertas de telas de araña. Y es que sabíamos que volvería.

  18. Salvador Esteve

    19 TRAVESÍA
    Había cambiado la forma, la esperanza se había convertido en incertidumbre. Un manto de miedo arropaba nuestros cuerpos, las olas nos lanzaban escupitajos de desprecio y el salitre de sus aguas impregnaba nuestras heridas. La abarrotada barcaza era zarandeada por el viento, que nos mostraba el camino de regreso, de la derrota. Lanzamos los cuerpos de compañeros, hermanos, mujeres y niños, pecios de ilusiones perdidas. A los elementos suplicamos, en silencio, una oportunidad.

    Amaneció, la quietud del mar calmó nuestros pensamientos. El sonido de un barco en la lejanía iluminó nuestros rostros. Tras la bruma, la esperanza se abrió paso tímidamente; sabíamos que volvería.

  19. 20 CALOR DE HOGAR

    Había cambiado la forma de vernos y amenazó con irse. Porque estaba harta. De nosotros, de sus hermanos, de cariños, besos y arrumacos. ¡Nos parecía mentira que a sus treinta y tres decidiera dar el paso!
    Me pidió que le acompañara a ver uno, amplio, buen precio, en una excelente zona, con dos chicas universitarias, un médico…

    «Mamá, que dejo el piso». Me dijo por teléfono.
    «Pero hija, si es perfecto y tus compañeros, majísimos».
    «Sí, mamá, el piso está bien y mis compañeros son muy majos pero les noto algo fríos y distantes… tengo que seguir buscando».
    Lo teníamos clarísimo, al mes sabíamos que volvería.

  20. Eva García

    21 ALICIA

    Había cambiado la forma de mirarse al espejo. Ya no se estudiaba de reojo al pasar ni se dedicaba a peinar sus canas delante. Ahora escudriñaba el fondo durante horas, en silencio, sin pestañear apenas, buscando no sabíamos qué o a quién más allá de la superficie de plata. Un día desapareció. Pero cuando leímos los comentarios y anotaciones al margen en el diario de sus anteriores aventuras dejamos de preocuparnos: sabíamos que volvería.

  21. 22 DOBLES PAREJAS
    Había cambiado la forma en que Lucas, el prometido de mi hermana, y Sandro, mi novio, nos cortejaban mientras echábamos la partida de póker de cada tarde. Ahora, ambos parecían más atentos y cariñosos con la pareja contraria que con la propia, así que, puestas de acuerdo, fingimos sentirnos ofendidas y los despedimos aparentando mucho enfado. Nosotras, como ellos, también somos siamesas, y aquella pareja sabíamos que volvería.

    EdH2019

  22. La Marca Amarilla

    24 FAKE

    Había cambiado la forma, o eso nos dijeron: el círculo pasó a ser cuadrado. Hubo quien dijo que lo había conseguido ver, pero no, fue una posverdad. Y pasado un primer momento de emoción, de convulsión en las redes, se nos presentó ante nosotros como siempre; sabíamos que volvería.

  23. 25 CALEIDOSCOPIO
    Había cambiado la forma de los espejos de la entrada. El abuelo jugaba con los ángulos para formar un caleidoscopio en el que girar, convertido en una peonza espacio-temporal.
    Lo observábamos con curiosidad burlona,pero en el solsticio de invierno no se sentó a presidir la mesa.
    Era frecuente que los ancianos se desorientasen. Lo encontrarían. Así lo aseguró la policía.
    La Noche de San Juan llegó con esquirlas de estrellas en sus canas. Abrazó a la abuela y dijo:
    -He visto infinitas variedades de este mundo. Ninguna os gustaría más que este hogar.
    Sabíamos que volvería.

  24. Gloria Arcos Lado

    ANSIADO REGRESO

    Había cambiado la forma de presentarse en público, pero sin duda, era él.
    Es el hombre que marcó mi vida, aunque parece no reconocerme.
    Mi memoria intenta regresar a aquel episodio, cuando al despuntar el alba, mi madre nos informó que ese día mi padre se iba lejos, a ganar dinero.
    Pero no podíamos intuir que estaría fuera tanto tiempo.
    Hoy, cuando mis padres se funden en un tierno abrazo, y nos informan que durante estos veinte años ha estado encarcelado por motivos políticos en Cuba, sus hijas-con una gran sonrisa- le decimos a mi madre:
    “Sabíamos que volvería”.

  25. TESTIGOS Y CULPABLES
    Había cambiado la forma en que nos miraba. Durante unos días temimos que hubiese descubierto lo que habíamos hecho con su hijo hasta que, como en otras ocasiones y a escondidas, empezó a llenar una maleta. Necesitaba estar a solas con los recuerdos y llorar pero sabíamos que volvería.

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