Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENTCERRADO 2 … de sueños y pérdidas…

 

Encantados de leer esos ENTCerrados de la primera propuesta, os dejamos la segunda del año y os recordamos las condiciones que debéis cumplir para participar:

El relato no puede sobrepasar las 100 palabras sin incluir en su cuenta el título y la frase de inicio y de final obligatorias.

El periodo para su publicación coincide con el del concurso general, o sea, hasta el próximo 14 de abril, incluido.

Cada autora o autor solo puede presentar un relato en esta propuesta.

El relato debéis publicarlo como “comentario” en esta misma entrada, y una vez hecho no se permitira correcciones ni cambios.

Estas son las frases obligatorias

 

Frase de inicio

Soñar despiertos era nuestro juego favorito

 

Frase final

entre los dedos.

 

Elegiremos 4 relatos para la final anual.

30 Respuestas

  1. 1 Nos vemos allí arriba
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Imaginábamos cuántos hijos tendríamos, si adoptaríamos perro o gato, si convenía más campo o ciudad. Contabas que habrías querido ser astronauta para viajar a la luna, yo solo con mirarte tocaba el cielo.

    La probé después de que aquel borracho te arrollara y ya somos inseparables; al inyectarla me relajo y el dolor desaparece. Hoy te veo reflejada en la lluvia, paseamos junto a dos niños y una perra. Mi pulso se ralentiza y veo esa luz. ¿Será nuestro cielo? Así acaba este viaje que hará que pronto pueda sentirte entre los dedos.
    (En 99 palabras)

  2. 2. Segundas partes nunca fueron buenas

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito hasta que, después de tres meses chateando, decidimos conocernos. Llevaba un año separada de un marido enfermo de celos y especialmente irascible desde que perdiera un dedo de la mano derecha en un accidente laboral.
    Tenía miedo al amor, pero la soledad me pesaba demasiado. Para identificarlo me dijo que le faltaba un dedo en una mano. Me lamenté de mi mala suerte y con reservas acudí a la cita para descubrir, perpleja, que a éste también le faltaba el corazón. De nuevo mi añorada felicidad se me esfumaba entre los dedos.

  3. Ángel Saiz Mora

    3. MALES Y CONSUELOS

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Ni un hacha hubiera podido separarnos. Nuestras mentes viajaban lejos de las clases en las que simulábamos atención. Ninguna asignatura podía competir con aquella creatividad disparada.
    Ser tan parecidos pasó de regalo a condena cuando terminamos encaprichados por igual de Laura. Colgado cada uno de una de sus trenzas, en esa fantasía solo era posible un protagonista. Ella decidió.
    Hay desgarros que el tiempo nunca repara, pero he aprendido a sobrellevar la carencia de la amistad que un día tuve y el amor que no supe merecer. Me confortan los poemas que salen de mi bolígrafo azul, siempre entre los dedos.

  4. Esperanza Tirado Jiménez

    4. GRITOS EN EL CIELO

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito en el descampado. Después de hacer los deberes llegábamos con las bicis y nos tumbábamos, colocando el chándal sobre una piedra para hacernos almohadas. Luego nuestras madres ponían el grito en el cielo cuando tocaba colada de ropa escolar.
    Allí reíamos chistes tontos, contábamos historias mil veces relatadas, soñando qué seríamos de mayores. Y veíamos grúas, nubes y pájaros graznando, moviéndose por el cielo azul. Como si todos bailaran, siguiendo un silencioso código secreto.
    Intentábamos tocarlos. Pero, al igual que nuestro futuro, estaban tan lejos que se nos deshacían entre los dedos.

  5. Paloma Casado Marco

    5. EL VIEJO FUTURO
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito durante el viaje. Dejábamos atrás el hambre y la miseria, la lucha diaria por la supervivencia en los barrios abigarrados de nuestro planeta. Trabajaríamos duro, pero al fin tendríamos un futuro. Por algo éramos los colonizadores de la nueva era. Todo eso nos contaron para embaucarnos, pero las promesas desaparecieron junto a la posibilidad de regresar. Te asignaron al barracón de mujeres, esclavas con las que desahogar sexo y frustraciones. Yo fui a parar al de los obreros de las minas, un trabajo de riesgo. Nos despojaron de nuestros nombres. Solo somos un número marcado a fuego entre los dedos.

  6. 6. ¡LA COMIDA NO SE TIRA!
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Cada tarde, al salir de la escuela, el Pecas y yo subíamos a la peña del Cojo. Allí nos embarcábamos en busca de la isla del tesoro. Luchábamos contra tormentas, monstruos y gigantes. Casi siempre, el Pecas se prestaba a morir como un héroe. Éramos libres. ¡Teníamos todo el futuro por delante! Hasta que el otro día, en el recreo, nos llegaron los planes de las chicas: “Yo me casaré con el Pecas (aunque venga tuerto o manco de la mili), tendremos cinco hijos y trabajará en la fragua de mi padre”. Fue, entonces, cuando se nos escurrió el bocadillo entre los dedos.

  7. calamanda

    7. Parar en seco

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito; aunque yo necesitara que lloviera paz en mi soledad dilatada, girar libre en mi veleta, caricias sencillas, no ilusionarme con el sinfín de cualquier horizonte, ni derramar tiznadas lágrimas; verlo sano y nuevo para abrir otros senderos y contagiarnos de la realidad; ternura para las páginas abiertas de nuestros hijos, anotar con pasos seguros un inicio hasta sus metas, acampar en sus vidas como un mediodía trasparente; contagiarnos de la limpieza de sus ojos somnolientos y un enjambre de cosas que calman y quitan barro al corazón.
    Cuanto alborozo y serenidad sentiríamos junto a ellos y las nuevas lilas abriéndose entre los dedos.

  8. Eva García

    8. Reinicio
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito, así que nos entregábamos a ello poniendo todos los sentidos. Nos sumergíamos juntos en un mundo tentador cual caramelo, de sueños dulces y coloridos con música alegre de fondo, de sueños cálidos con aroma a emoción. Pero siempre acababa llegando el momento en el que el aburrido sentido común reclamaba participar. Entonces nuestras miradas cómplices se cruzaban, serias e intensas y, con media sonrisa, fingíamos que las ilusiones se convertían en arena para dejarlas escapar otra vez entre los dedos.

  9. María José Escudero

    9. Cristaleras mágicas
    Soñar despiertos era nuestro sueño favorito porque no tenía reglas y podíamos convertirnos, por arte de magia, en exploradores del futuro. También jugábamos al Clavo y marcábamos límites sobre el barro. Otras veces, buscábamos vidrios rotos y papeles fulgurantes que enterrábamos, superpuestos, bajo los árboles de la plazoleta. Luego, cuando el sol se marchaba, descubríamos nuestro tesoro escondido y, ensimismados, observábamos el pequeño resplandor que brotaba de nuestras cristaleras. Más tarde, con las rodillas heridas y las manos sucias, regresábamos s a la realidad de aquel barrio sin luz y, antes de entrar en casa, nos sacudíamos los sueños que, empecinados, se aferraban entre los dedos.

  10. Salvador Esteve

    10. AFONÍA DE VIDA

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Entre los cedros, besos furtivos y torpes caricias gritaban sigilosamente nuestro amor. Pero el miedo acorraló nuestros sentimientos y la vergüenza recluyó nuestro espíritu.
    Él quedó entre surcos desangrando su existencia y enterrando su pasión. Yo inmolé mis emociones abrazando la locura de la urbe. Pero doy gracias, María y dos hijos me han hecho rozar la felicidad.
    Ahora vuelvo al páramo para cumplir su último deseo. Lanzo sus cenizas al viento viajero, algunas, ancladas al recuerdo y a los sueños, se me escurren entre los dedos.

  11. 11. CONCIERTOS
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito tras las clases del Conservatorio. Entre besos y risas recorríamos carreteras hacia conciertos nocturnos, tanteando el corazón escondido de las ciudades: yo le pondría mi voz encendida a los acordes de tu guitarra, que florecería en los surcos prolíficos y armoniosos de un tiempo infinito.
    Entonces palpábamos la clave de la dicha en la melodía tibia de los crepúsculos.
    Hoy un estruendo mudo en el asfalto ha rasgado las cuerdas de la última canción que te resbalaba entre los dedos.

  12. ANTONIO TORIBIOS GARCIA

    12. PRIMER PRINCIPIO DE LA LEY DE LOS DESEOS

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. El primer trimestre, nos centramos en el lavavajillas que anunciaban en la tele, el que seca y abrillanta. El segundo en aquella boiserie tan mona donde poner las bandejas regalo de mamá. Así pasamos por aquellas cortinas de organdí y blonda tan señoriales, el aparador con espejo para el hall, las alfombras persas y la lámpara de cristal de roca, el equipamiento deportivo de los niños. Hasta que un día todo hizo plof sin previo aviso. Tú cambiaste de escuela y el futuro común se nos escurrió como una anguila entre los dedos.

  13. Paloma Hidalgo

    13. LAS CARICIAS DE MAMÁ

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito para levantar el ánimo a mamá. Sabíamos que le hacía falta cuando encendía el tocadiscos y Dylan se adueñaba de nuestro salón. Solían empezar mis hermanos, con sus trajes de astronauta, sus golazos, sus microscopios, y luego yo, con mi toga, mi estetoscopio, o mis pinceles, según el día, y enseguida conseguíamos desalojar la pena de sus ojos. Entonces, corría a cambiar el disco, y ponía casi siempre algo movido de los ochenta, que nos permitía bailar juntos, y entonces sentíamos como la felicidad volvía a brotar en su cuerpo, empezando entre los dedos.

  14. Barceló Martínez

    14. LOS SUEÑOS Y LA TEORÍA DE LA CONSERVACIÓN
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito, pero siempre poníamos plazos a esos sueños: cuando las cosas marchen mejor; cuando crezcan los chicos, en cuanto nos jubilemos…
    No deberíamos haber esperado tanto para embarcarnos juntos en este crucero. Ahora, tendrás que regresar sin mí, pero estoy contento de que hayas encontrado una buena compañía para la vuelta. Me cae bien ese hombre que ha pintado de nuevo una sonrisa en tu cara. Siento que él puede ayudarte a superar mi marcha mientras abres tus manos y se escapan, hacia el mar, mis cenizas de entre los dedos.

  15. 15. LA SIESTA

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito, pues éramos muy jóvenes.
    Aquellas siestas, en los veranos tórridos de nuestra Extremadura, sudando abrazados, notando nuestros cuerpos púberes como respondían a las manos, muchas veces torpes, son el recuerdo más vívido de mi prima.
    Nuestra entrega era total y nos mirábamos en silencio cuando nos abandonábamos al orgasmo.
    Muchas tardes repetíamos o experimentábamos nuevos juegos con nuestros cuerpos, hechos para amarnos.
    Después, mi cabeza sobre su pecho incipiente, ligeramente salado, hacíamos planes de futuro, de los hijos que tendríamos, de dejar el pueblo e irnos a la capital.
    Cuantas veces nos quedamos dormidos así, con su vello púbico entre los dedos.

  16. 16. DESEOS CUMPLIDOS
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Nos imaginábamos subiendo hasta lo más alto y conquistando el espacio. Con el paso del tiempo se fueron cumpliendo nuestras fantasias. Hoy Edu es ascensorista y yo trabajo en una atracción de feria: Viaje a la Galaxia. En el parque coincidimos volando las cometas de nuestros hijos, con el hilo entre los dedos.

    EdH2019

  17. Elena Bethencourt

    17. LÍNEAS DIVERGENTES

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Por eso pasaba horas dibujándote mis sueños en las palmas de las manos para que vieras tu vida entera en pequeñito, conmigo amándote. Garabateaba niños en tu línea del futuro y te trazaba caminos alargando las rayas para andarlos junto a ti desde las yemas.
    Tú sonreías como si supieras leer el destino que te había escrito y yo me acurrucaba sin miedo en tu porvenir. Luego te frotabas las palmas y me adormecía al calor del roce. Entonces aprovechabas para sacudir las manos con fuerza hasta que no te quedaba ni rastro de mí entre los dedos.

  18. Esperanza Temprano Posada

    18. SHAMBHALA

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Tú siempre te pedías ser la reina de ese lugar mágico que creamos para los dos, y yo era el valiente capitán que protegía el sitio con la ayuda de un ejercito de perros callejeros. Allí estábamos a salvo de los caprichos de tu padrastro borracho de deseo y alcohol y de los reproches de mi madre culpándome de todas sus desgracias. A mí me mató el caballo y a ti, ahora, otro de los malnacidos que se cruzó en tu camino. Te espero, mi reina, en nuestro escondite, y por si te has olvidado, te dejo su nombre entre los dedos.

  19. ton pedraz

    19. “SIN RETORNO”
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Se nos da tan bien que, cuando le oímos llegar, nos convertimos en viajeros increíbles. Unas veces somos Fogg y Picaporte, otras Ahab, el Capitán Nemo, o Fergusson.
    Luego, si desaparecen los gritos, regresamos junto a mamá, para colmarla de besos y caricias. Pero hoy, ella nos estaba esperando con la primera hoja de un libro suyo entre los dedos.

  20. 20. QUIMERAS

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito mientras la noche nos constelaba de estrellas la mirada. No nos importó que la travesía fuera peligrosa y el destino incierto. Luchamos contra el oleaje con todas nuestras fuerzas, cuerpo a cuerpo, aferrados a la misma quimera. Éramos tan inocentes que nos dejamos arrastrar por cantos de sirena. Cegados, nos alejamos de la realidad y nos adentramos en la tormenta.

    Cuando logro escapar del rojo neón que esclaviza mi cuerpo, una y otra vez, recuerdo aquella playa donde nos dejábamos mecer por las olas y se nos incrustaban sueños de arena entre los dedos.

  21. Asun Paredes

    21. ENGAÑAR AL HAMBRE

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito y lo practicábamos a todas horas. Pedro quería ser guardia civil de mayor, como su tío, porque en sus cartas contaba que nunca faltaba un plato de sopa caliente para la cena y los domingos comía pan blanco hasta hartarse. Yo lo escuchaba embelesado y se me hacía la boca agua imaginando una mesa repleta de comida.
    Por aquella época jamás teníamos el estómago lleno, pero imaginábamos mil planes para saltarnos las vallas de los huertos y atiborrarnos a fruta madura y a huevos robados, mientras la infancia se nos escurría entre los dedos.

  22. virtudes Torres

    22. SUEÑOS VÍVIDOS
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito, era lo único que no nos pudieron arrebatar. Más allá de las alambradas volaban nuestros anhelos, nuestros deseos, las ansias de poder abrazar a nuestros seres queridos. Cada cual se aferraba a sus recuerdos.
    Yo, en la vigilia de la noche, cuando el sueño no llegaba, sentía tu presencia, tu olor y, puedo jurar que alguna vez he notado como, al abrazarte, tu melena se me escurría entre los dedos.

  23. Belén Sáenz

    23. LEED, NIÑOS
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Anita y yo habíamos leído y releído la colección Vidas Ilustres, regalo de la abuela por la comunión, y la imaginación nos galopaba entre susurros en la oscuridad del trastero. Decidimos que mamá bien podía ser Marie Curie y que papá encajaba en el papel de Houdini. Visualizarlos, a él con el jersey atascado en la garganta y sin atinar a sacar los brazos por las mangas, y a ella con el cuerpo sacudido por descargas radioactivas del microondas, endulzaba en cierto modo nuestra infancia, que se nos escurría huérfana de amor entre los dedos.

  24. Nuria Rozas

    24. SUEÑOS NADA MÁS

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. Eso rebajaba la tensión del ambiente. A veces, si nos caía bien, queríamos escapar con el que tocara y todo su dinero a disfrutar de algún país caribeño, todos juntos. Otras le poníamos sobre aviso, nos daba el doble y nos largábamos lejos de allí a empezar de cero. Pero cuando no quedaba otra que acabar y apretar el gatillo, nuestros sueños se esfumaban con el humo, haciendo figuras, casi hermosas, entre los dedos.

  25. 25. LA QUÍMICA
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito, por eso aquella mañana les planteé un reto.
    Se asustaron mucho al principio, confiaban plenamente en mí y les pareció extraño lo que les proponía. Aunque el pavor era un neón en sus ojos, me siguieron. Enfilamos el pasillo principal y ya dentro del laboratorio pude oler su miedo.
    Abrí la puerta que custodiaba el brebaje, el que tendríamos que beber para dormir y soñar eternamente.
    Cuando el primer chico acercó su boca a aquella pócima, tropecé torpemente con la pata de un taburete. Les guiñé un ojo y rieron aliviados, al saber que el temido sueño eterno se escurría entre los dedos.

  26. Pradillo Manzanero

    26. NUESTRO ÚLTIMO VIAJE
    Soñar despierto era nuestro juego favorito, tú serías doctora y yo ingeniero. Correteando por el jardín saboreando lo que la vida nos había regalado, no podíamos imaginar lo que nos depararía. El accidente lo cambió todo, nos separaron y nos impidieron volver a vernos. Nunca te olvidé, siempre estabas presente en mis anhelos, en mis éxitos y en mis fracasos. Una vida me ha costado encontrarte y ya no me separaré de ti, te acompañaré en tu viaje sea cual sea el destino.
    Dos cuerpos unidos rodaron por la proa hundiéndose en el océano, una mano levantada asía el agua que se escurría entre los dedos.

  27. 27. VIVIR DEPRISA

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito cuando éramos jóvenes y navegábamos entre nubes de cerveza. No contábamos las horas, las exprimíamos como únicas, como las últimas. No teníamos nada que celebrar, pero tanto por beber. Incluso, dejamos de fumar por no tener tiempo para toser. Durante la madrugada, la música taladraba nuestros cerebros, ya agujereados por el éxtasis y el alcohol. Entonces, lo único que nos faltaba era el tiro de gracia: volar. En el momento en que logramos despegar, la vida se nos escapó entre los dedos.

  28. 28. LA PÁGINA ANTERIOR

    Soñar despiertos era nuestro juego favorito cuando pasábamos horas leyendo en el salón. Aquellos sueños mudaron en desencuentros y tras años en los que he procurado pasar página, he regresado y lo he encontrado allí, en el sillón, con una novela a medias. Conversamos, me dice que le cuesta trabajo leer, aunque es de la mejores que se han escrito nunca. De repente, le llega un momento de lucidez y arroja su lectura al suelo con violencia. Luego me ignora mientras recoge el cuaderno y pone todo su empeño en escribir una nueva página, concentrado en que el recuerdo de la anterior no se le escurra entre los dedos.

  29. Sueños rotos
    Soñar despiertos era nuestro juego favorito. A veces matábamos palabras que queríamos borrar de nuestras vidas
    —Mierda… ¡pum!
    —No joder, mierda no. ¿Cómo voy a empezar las frases cuando algo no me gusta?
    —Pues coño o joder o me cago en la puta…
    —coño, joder, coño, joder… tú siempre pensando en lo mismo.
    —No será en el tuyo.
    —¡Vete a la mierda!
    —Mierda ¡pum! Me debes un beso.
    Le besé, casi le di un golpe en la mejilla, enfadada, sin conseguir borrarle esa sonrisa estúpida que exhibía después de fastidiarme.
    —Eloy, pum…
    —No, ¡joder! Eloy no…
    Y así, sin poder ya remediarlo, se me desvaneció entre los dedos.

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