50. Radio de acción
Alicia no puede creer que no vaya a ir al viaje de fin de curso.
—¿Tus padres no te dejan?
A mí me molesta que siempre que no puedo ir a algún sitio, Alicia piense que es culpa de mis padres. Ella sí que tiene un padre pesado. El mío siempre deja a que decida mi madre. No se mete como el suyo que hasta está en la AMPA.
Mi madre nunca me prohíbe que haga cosas, solo me pide que me lo piense bien.
—Imagina que en el viaje de fin de curso te marees en el autobús, como lo hacías en el coche cuando eras pequeña. O imagina que no te dejen compartir habitación con Alicia y que te toque hacerlo con otra que te dé la noche… Tú verás —me dijo. Solo quiere ayudarme a tomar mis propias decisiones.
Cuando se lo quiero explicar, Alicia opina que mi madre tiene demasiada imaginación.
—¡Vaya tontería! ¡Como si tener demasiada imaginación fuese malo! Ya le preguntaremos a la de lengua si…
Pero Alicia no me deja acabar la frase. Se va corriendo hacia la parada del bus escolar. A mí, mi madre me viene a buscar.


La imaginación puede ser un arma de doble filo. Es una herramienta pprtentosa del ser humano para crear obras, que siempre nacen primero en la cabeza, pero cuando trabaja de forma negativa, poniéndose siempre en lo peor, en lugar de servir para hacer, lo que hace es frenar.
Cuesta dejar espacio a los hijos, pero hay que aprender a ir soltando hilo, como si fueran cometas, para que vuelen solos, aun a riesgo de que se enreden en la rama de algún árbol.
Un abrazo y suerte, Dominique.
Uy, qué familiar se me hace el tema. Yo a esa actitud de madre, hasta ahora, la llamaba instinto de protección, miedo, preocupación… Desde ahora la llamaré imaginación. Mucho más bonito, ¡ni punto de comparación!
Sí, Ángel,la imaginación como freno o como motor…gracias por tu comentario.😊
Jajaja, si, más bonito, pero mucho mejor un no rotundo. La madre juega sucio y la niña no lo sabe ver.🤷🏻♀️ Gracias, Edita, por tu lectura.