Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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05. Reconquista

«Ponemos barreras para protegernos de quienes creemos que somos.

Luego un día quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir».

El caballero de la armadura oxidada

Robert Fisher

Ahora que ya no sueñan con monturas de oro ni corsés de plata, sus noches se han vuelto eternas y apenas consiguen dormir.

Antes de que salga el sol, él se acerca y le limpia el manto esmeralda que deja el óxido sobre el bronce. Aún llevan las mismas armaduras con las que desde hace años se protegen.

Luego le toca a ella y -entre tanta opacidad, cobre y estaño- terminan frotándose en busca de algo de brillo.

Cuando por fin consiguen quitarse las pesadas corazas, caen exhaustos sobre la cama. Y, si tienen suerte, un nuevo amanecer les sorprende. Invadidos por el irrefrenable deseo de ver sus cuerpos desnudos y arrugados por primera vez.

10 Respuestas

  1. J u a n

    No cabe duda que no existe nada mejor que el abordaje de Uno Mismo. El viaje hermenéutico supone el acceso al sanctasanctórum y sus celosías anímicas y en este original cuento de antaño has conseguido dejarlo patente, envuelto en una atmósfera desesperanzada, aun que el tesón no les falta a los pertrechados protagonistas, a quienes a la postre, el rescoldo del anhelo no se les esfuma a pesar de las armaduras. ¡Que así sea in secula seculórum , junto a mis parabienes que tan merecidos los tienes!
    Post Scriptum : He leído la obrita con la que prologas tu acertada aportación (en mi biblioteca privada está, junto a otra que tiene escrita, también en la línea iluminativa que desarrolla Él, aunque no me acuerdo cómo se llama la última)
    J u a n , M u y C h a p a d o A L a A n t i g u a .

  2. Como dice el refrán, «nunca es tarde si la dicha es buena»… Finalmente lograron sacarse cada uno/una su armadura, lástima que el proceso les llevara toda una vida…
    Me encantó este micro escrito a partir de «El caballero de la armadura oxidada», que está entre mis libros más queridos…

    Felicidades, Aurora.

    Cariños,
    Mariángeles

  3. Ángel Saiz Mora

    Nos enseñan a tapar la desnudez desde que nacemos. No solo eso. La intimidad (que rima con sinceridad) y no solo la del cuerpo, parece que ha de ser tabú. Mostrarnos tal como somos no siempre es algo bien visto, o también no nos atrevemos a hacerlo. De una forma o de otra, adaptados a cada circunstancia, llevamos corazas que ocultan la verdadera esencia, y son realmente pesadas.
    Esta pareja ha conseguido liberarse de tapujos y entregarse a cuerpo y corazón abierto, se muestran a sí mismos tal cual son.
    Siento confesar que no he leído aún «El caballero de la armadura oxidada», a pesar de que me lo regalaron hace tiempo, supongo que debido precisamente a eso, a la falta de tiempo y a que he dado prioridad a otras lecturas. Tu relato ha hecho que vuelva a ponerlo en esa lista personal de historias que merecen la pena, seguro que como la, me conquista o reconquista.
    Un abrazo y suerte, Aurora

    1. Aurora

      Ángel,
      Me alegra muchísimo leer tu comentario y te confieso que lo eché de menos en la ronda anterior sobre la nostalgia y tristeza.
      Muchas gracias
      Abrazos

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