10. Regresión
Se sentó y conectó los sensores. Imaginó un paisaje de la infancia y de inmediato apareció en la pantalla uno ideal con reflejos dorados y golondrinas de diseño. Pensó en su escuela, y sin más tuvo ante los ojos los pupitres añosos, la pizarra garabateada, la cara pecosa de Paquito, y hasta los haces de luz con polvo en suspensión donde quedaba absorto hasta que la bronca voz del maestro le golpeaba con la contundencia de lo real. Apenas cruzaba algo por su mente se materializaba sin remedio.
Tuvo esta vez la sensación de estar colonizado por una conciencia ajena y poderosa. ¿Por qué no podía sentir directamente las imágenes? Necesitaba, plasmar de algún modo sus pensamientos sin intermediarios. Tener la certeza de que sus recuerdos eras suyos y no fruto de un algoritmo traicionero alimentado por millones de píxeles sin alma.
Salió a la calle y recorrió varios comercios. No le fue fácil, pero regresó con una caja de pinturas de palo y unos folios. A media tarde tenía ya el bosquejo de aquella temprana novia de verano. Y a la noche, un dibujo de la primera vez que fue a París.
No eran buenos, pero le parecieron verdaderos.


La tecnología, que tanto nos hace avanzar, acapara tanto también que, a veces, parece que retrocedemos, como tu protagonista, que prefiere recordar e imaginar por sí mismo. Sus imágenes no tendrán la alta calidad de lo que se da hecho, pero como sabiamente concluye él mismo, será algo verdadero.
Un abrazo y suerte, Antonio
Estamos en tiempos convulsos y no sabemos adonde nos llevarán. De momento tratamos de defendernos como gato panza arriba. Gracias, Ángel por tu atento comentario. Un abrazo.
Querido Antonio ¡Qué velada, pero qué elegante crítica a ese peligroso invento llamado Inteligencia Artificial se vislumbra en tu micro! Enhorabuena y suerte, guapo.
Muchas gracias, Puri. Qué mas puedo decir…
Creo que en el fondo sabemos, como lo sabe tu protagonista, que las recreaciones de la IA son eso, recreaciones y no pueden sustituir a la realidad ni a nuestros propios recuerdos. Pero quien sabe hasta donde podrá llegar. Hay una película que se titula Los Sustitutos que refleja bien lo que sería vivir conectados viviendo una vida alternativa.
Un abrazo
Muchas gracias, Gema. Apunto la película para verla. Sobre esto hay algún capítulo inquietante de la mítica serie Black Mirror. Un abrazo.
Seguramente, como siempre a lo largo de la historia humana, estamos en un punto de no retorno, sin regresión posible. Pero siempre nos queda el recurso de intentarlo y la capacidad de poder imaginarlo, como tú sabes hacerlo.
Gracias, Edita. El tema da para mucho. Estamos en una época interesante. Un abrazo y suerte.
Me encantó esa nostalgia íntima que deja el relato, como si la memoria necesitara volver a tocarse con las manos. Enhorabuena, Antonio.
Gracias, Sergio, esa era la idea. Un saludo.
Inquietante relato, Antonio. no puedo dejar de pensar en el cambio de la producción artesanal a la fabricación en serie. Enhorabuena.
Gracias, tocayo. Si aquello fue un cambio profundo, esto es mucho más, yo creo. El tiempo dira… Un saludo.
Antonio, pues yo voy a ser la nota discordante porque dibujo fatal, y no me importaría digitalizarme un rato y que la IA me llevara de excursión al pasado: ya tengo pensados varios momentos que me gustaría revivir.
La verdad es que el futuro ya está aquí (como decía aquella canción) y da miedito, pero también me provoca una tremenda curiosidad.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias, Rosalía por tu comentario. Sugieres algo muy interesante: lo fácil que resulta todo con la IA. Cuando dejamos que alguien lo haga todo por nosotros…malo. Claro que, igual es que soy muy mal pensado. Un abrazo.
Creo que es imposible que podamos replicar la imaginación. Hay cosas que pertenecen a las profundidades de nuestro ser. Y luego están los individuos. Parece que las máquinas nos acorralan. Opino que si no les ponemos límites las consecuencias son imprevisibles.
Me alegra que tu protagonista haya creído en sí mismo.
Gracias, Rosa. Desde luego que parece imposible, pero quién sabe… Para empezar, dentro de unos años nadie va a tener ya fotos suyas sin retocar, al paso que vamos. Pero hay que ser optimistas, también la gente se quejó cuando llegó el ferrocarril. Un saludo.
Hola, Antonio:
Nostalgia de los recuerdos “verdaderos” en este mundo virtual.
El final comprando pinturas es muy doloroso, porque le cuesta encontrar algo tan simple y que usa la imaginación para crear tanto .
Aunque un poco como Rosalía, si debo pintar mis recuerdos… estarán ilustrados por un niño de 3 años.
Gracias, Hugo. Mejor recrear mal los recuerdos que fiarnos de un refrito de millones de pensamientos. Lo que nos quedará por ver… Un abrazo.