61. REIVINDICACIÓN LABORAL
—Jefe, necesito un cambio. Quiero pasarme a logística o algo así.
—¿Qué decís? ¿Estás loco?
—Loco no, cansado.
—¿Cansado, vos, mi mejor hombre? No me vendrás ahora con que tenés culpa. O miedo.
—No, para nada. Estoy orgulloso de mi carrera, pero mi hijo está grande y necesito tener un horario normal. Quiero días libres para ir a verlo jugar al fútbol y poder planear las vacaciones con tiempo.
—Sabés que eso acá es imposible.
—Entonces me retiro. Estoy podrido de vivir a los saltos, de no saber para dónde ni a qué hora me va a tocar salir volando mañana.
—Ni hablar. En este rubro no existe el retiro voluntario.
—Igual me voy —dijo mientras dejaba dos revólveres sobre el escritorio.
Un disparo experto terminó con las demandas del sicario.


Los sicarios no tienen derechos laborales reconocidos, ni un convenio al que atenerse, firmado por patronal y sindicatos, ni siquiera un contrato como tal con especificación de derechos y obligaciones. Es algo que parece lógico, con su consecuencia, al final del relato, pero que se mantiene bien oculto hasta entonces. El cine se ha ocupado mucho de la mafia italiana, de la de EEUU, o hasta de la rusa, pero seguro que existf en todas partes, incluida Argentina.
Un saludo y suerte, Mónica
Así es, Ángel. En Argentina también existe. Muchas gracias por tu comentario.
Un título y principio relajados que no indican por dónde van a ir los tiros. Un final contundente y rápido como el propio disparo.
Vaya, drástico el hombre. Ahora no podrá ver a su hijo jugando al fútbol. Se ve que estaba quemado hasta las cejas.
Sorpresa final por todo lo alto!!
Pobre hombre, cuando se metió a sicario no pensó en que algún día necesitaría conciliar.
Un diálogo muy realista hasta el dramático giro final.
Un abrazo y suerte.
Ese sicario debía haberse informado en su sindicato de los derechos establecidos en su convenio laboral. Jajajaja. Aunque me temo que no ha convenio de sicarios.
Una buena historia de humor negro.
Un abrazo
Los sicarios también han de conciliar. Aunque algunos patrones no lo acepten. En este tipo de empresas la incertidumbre no entra. Está todo claro. Divertido relato de matones. Enhorabuena, Mónica