Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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75 Resquicio

El bolsón se abría con cremallera. Tenía el vientre repleto, a punto de reventar. Recordamos a Nora con aquella bandolera. Nunca la dejaba colgada en la silla o espatarrada encima de la mesa como hacían las demás. A veces se entretenía con el contenido; nos dejaba entrever un universo de objetos dispares que no tenían razón de estar. Un flotador inflado, la plancha, cargada con agua destilada, una bomba de bicicleta, aunque ella viajaba en taxi, una caja llena de suspirosPara hacernos reír, metía en él su mano de dedos regordetes, luego el brazo hasta el hombro y sacaba del fondo un conejo y su chistera. En un día baladí, una turba de acreedores despiadados la persiguió por la avenida. Ella corrió asustada, subida a un jadeo. Cuando sintió que se ahogaba, abrió la bolsa de par en par. Dejó los cachivaches del interior esparcidos por la acera y se metió en el morral a ritmo de contoneo. Cerró a cal y canto. Una voz gutural se despidió desde las entrañas de la bolsa y un eructo de saciedad selló el momento.

8 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Un bolso desordenado e inmenso puede servir de evasión para su dueña, engullida por él. Quizá siempre fue su destino pasar a otro mundo, ganas dan a veces cuando vemos como está este
    Surrealismo y poesía al servicio de una historia.
    Un abrazo y suerte, Mei

  2. Gema Herràez

    Me ha gustado tu Mary Poppins y el universo fantasioso que has creado. ¿Quién tuviera un boldo mágico como ese para meterse en él y huir del mundo cuando se pone hostil?
    Un abrazo

  3. Rosa Gómez Gómez

    Su mundo en un bolso. Sería genial podernos esconder cuando las cosas vienen mal dadas. Con el problema de la vivienda esta sería una solución estupenda.

  4. Rosalía Guerrero

    Vaya fantasía de micro. Y qué buena forma de huir! Me pregunto si tiene abertura de salida en otro bolso.
    un abrazo y suerte.

  5. Qué bonito este mundo particular, una pena que los acreedores no entiendan nada más que de dineros…
    Muy buenas expresiones (como «una caja llena de suspiros» o «subida a un jadeo»).
    Me gusta pensar que ella sigue feliz ahí dentro.
    Un abrazo.
    Carme.

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