67. ROMPIENDO MOLDES
La organización no daba crédito a la solicitud recibida. Una marciana de piel verdosa, grandes ojos amarillos y enigmática sonrisa había enviado una fotografía y su currículum para participar en el certamen de Miss Universo.
Tras revisar las bases, la institución convocante no encontró argumento alguno para rechazar la candidatura. El reglamento no exigía haber nacido en la Tierra.
Los cánones de belleza podían discutirse; el significado de la palabra «universo», no tanto. Pero ¿cómo comparar la armonía de un cuerpo terrestre con la de un ser llegado de otro mundo?
La noticia sembró el desconcierto. Mientras los científicos intentaban averiguar cómo aquella candidata había conocido nuestra existencia y el certamen, una pregunta más inquietante comenzó a extenderse: ¿desde cuándo nos observaban?
El jurado aguardó expectante su llegada.
Solo entonces comprendieron el verdadero motivo de su inscripción.
No venía a concursar. Quería comprobar qué clase de inteligencia había detrás de una ocurrencia semejante.


Cuando no se pertenece a un colectivo se ve todo desde otra perspectiva. Ha de ser objeto de estudio y curiosidad por inteligencias externas muchas de las cosas que hacemos, también la de rendir culto a una determinada apariencia externa, algo siempre subjetivo.
Un abrazo y suerte, Encarna
Imposible rematar mejor una historia fantástica. Me ha encantado.
Totalmente cierto. Hemos crecido con este tipo de concursos y los hemos normalizado, y no tienen, a mi juicio, nada de normal. A ver si tú protagonista nos hace entrar en razón y cambiamos algunas cosillas.
Enhorabuena y suerte
Seguro que encontró cumplida respuesta a sus incertidumbres al volver a casa con la banda y la corona de ganadora.
Me gustó mucho, Encarna.
Suerte.
Me encanta tu historia está llena de ironía y crítica a esos entupidos concursos de belleza. Desde luego si los extraterrestres nos observan se asombrarían porque dicen muy poco de nuestra inteligencia.
Un abrazo
No me extraña que tu marciana quisiera averiguar el motivo de semejante ocurrencia. Se parecen demasiado a las ferias de ganado.
Un abrazo y suerte.
Excelente lección de inteligencia la que aporta la marciana verde. En los concursos de belleza la inteligencia humana está vetada. Divertido relato para poner de manifiesto una de las miserias del ser humano. Hay muchas más. Habrá que seguir la pista a la marciana verde que seguro que nos va desvelando otras.
Excelente y divertido relato Encarna.