66. Arrugas dinámicas (Juana María Igarreta)
Marta se ha sometido a un caro e innovador tratamiento de belleza en una clínica puntera de neuroestética. Ha tomado buena nota de las indicaciones de la doctora que la ha atendido. Ésta le ha explicado muy bien el motivo principal de sus arrugas dinámicas: es demasiado sensible y expresiva. Tiene que evitar siempre que pueda los movimientos repetitivos de sus músculos faciales. Son el principal origen de los surcos que afeaban su rostro al llegar a la consulta: patas de gallo alrededor de sus ojos, líneas de marioneta circundando su boca…
Para garantizar unos resultados duraderos, deberá tomar unas píldoras inhibidoras de las emociones. Así evitará reír, llorar y todo aquello que la haga gesticular gratuitamente.
Ya en la calle, saca un pequeño espejo del bolso para verse con luz natural. Observa con satisfacción su aspecto. Perfecto, ni rastro de arrugas. Uf… ¡ha estado a punto de sonreír!
Se dirige veloz a la farmacia. Cuanto antes tome la medicación, mejor.
El fin de semana, como muchos, se reúne con los suyos. Conforme se acerca al pueblo se sorprende al comprobar que la alegría de pertenecer a ese lugar y a esa familia prácticamente ha desaparecido.


Juana, solo puede decir que vivan las arrugas de vivir. Me ha encantado ese toque futurista para contar el presente.
Un abrazo y suerte.