Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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13. Sabiduría popular

«Guzmán, todo lo que sube baja», repetía incansable mi abuelo cuando hacíamos volar la cometa. Descubrí el valor de aquella frase al trasladarla a campos diferentes al aéreo, cuando la adolescencia pujaba por mi cuerpo inflamado de deseo y dejaba tras de sí pasiones caudalosas que iban a dar a la nada, que era su albo morir. Años después hube de recordar el famoso dicho. Todo empezó cuando mi mujer, hecha una amazona a horcajadas sobre mí, me recriminó: «Guzmán, esto no va como antes». Yo era su media naranja, pero por mucho que exprimiera, aquel zumo no resultaría. Temiendo no estar a la altura de sus pretensiones, la noche siguiente probé el milagro azul. Resultó. Ella se quedó dormida, satisfecha, sonriente, regando la almohada con un hilito de baba. Entonces comprobé horrorizado que la frase de mi abuelo ya no tenía aplicación en mi cuerpo. Porque algo en mí apuntaba hacia cotas bien altas, testarudo, contradiciendo la ley de la gravedad, la caída de una manzana del árbol, el orden natural de las cosas, el reposo del guerrero. Esperé y desesperé. Finalmente, un pantalón holgado y un taxi a urgencias devolvieron la razón a mi abuelo.

6 Respuestas

  1. Todo lo que sube baja: tan cierto como que toda regla tiene su excepción… Caro y por todo lo alto (literalmente) terminó saliéndole al buen hombre el milagro azul…

    Muy apropiadas las metáforas cítricas… ¡y muy jocosas! Y me imagino que ella, satisfecha y dormida, regando la almohada con su hilito de baba, ni se enteró del percance…

    Un micro muy divertido, Mikel, y acorde con la propuesta.

    Cariños,
    Mariángeles

  2. Ángel Saiz Mora

    Ya sabemos que las ciencias avanzan que es una barbaridad, pero la naturaleza tiene sus fases y es terca en su cumplimiento, por mucho que se quiera retrasar lo inevitable. El abuelo del protagonista nada sabía de modernos productos químicos, de efectos en apariencia milagrosos, pero sí que no se puede detener el declive. Contravenir esta realidad tiene sus consecuencias, además, jocosas para el lector, nada cómodas para el personaje.
    Un relato divertido, bien contado y con un fondo de conocimiento que no se puede desdeñar.
    Un abrazo y suerte, Mikel

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