Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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87. Sálvame (Miguel Ibáñez)

Organiza reuniones de suicidas cada tarde alrededor de una mesa camilla y sirve café frío para uno. El solo hecho de acudir ya lo convierte en esquirol. Si se dan las condiciones idóneas de soledad, los recuerdos se ven en el horizonte de la memoria como una Fata Morgana que los estiliza hasta transformarlos en castillos de hadas donde habitan los fantasmas de su pasado. Llegados a un punto, las convenciones sociales se van atenuando. En silencio, una lluvia fina va calando el pueblo. Imagina un cadáver abandonado en algún lugar, a la intemperie, despojado de la necesidad de guarecerse. Se va empapando lentamente. No imagina otra forma mayor de libertad que la de ignorar aquello que te cubre y te humedece. No tener que huir, ni esconderse. A Manolo el agua lo inunda desde dentro. No hay paraguas, ni rama a la que agarrarse para evitar que la corriente lo arrastre con los troncos y el barro que bajan de los cerros, cada tarde, hasta que empieza su programa favorito.

14 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Estamos ante la historia de un personaje peculiar, alguien con intención de suicidarse, pero que no termina de hacerlo. Su vida está vacía. A menudo se visualiza muerto, libre de pesares, descansado, pero en lugar de consumar el hecho, impulsado por esa desazón vital que le acompaña, de dejarse llevar por la congoja que tiene dentro, termina por agarrarse a un programa televisivo del corazón que da nombre al titulo, una creación mundana, pura basura, un atentado contra la inteligencia y la evolución del homo sapiens, con el que se pierden neuronas, pero que logra que deje de pensar en terminar con todo. Y así supera otro día, hasta el siguiente, que será parecido.
    Otra de tus historias sumamente originales, que a ratos rozan el surrealismo, confeccionada con piezas elaboradas que, lejos de parecer deslavazadas, terminan por encajar, haciendo que ese conjunto de frases inteligentes y creativas conformen un armazón con desenlace.
    Solo, si me lo permites, voy a deslizar una pequeña crítica: se echan de menos más letras tuyas, más historias distintas y sorprendentes como ésta.
    Un abrazo grande, Miguel. Suerte

  2. Pablo Núñez

    Pues esta vez lo voy a tener fácil para comentarte. No puedo estar más de acuerdo con las palabras de Ángel, y hago hincapié, sobre todo, en las últimas. Escribe más, hombre, que se te echa en falta.
    Relatazo.
    Paul

  3. ¡Qué bien escribes, Miguel! Estoy de acuerdo con Ángel y Pablo, tienes que escribir más!
    El esquirol, los espejismos, las formas de libertad… «A Manolo el agua lo inunda desde dentro». Expresas muy bien los sentimientos.
    Un beso.
    Carme.

  4. Si yo fuera Manolo, soñaría con que fuera Don Miguel Ibáñez me retratara, a mí y a mi dolor, a mis pesares difíciles de describir, atípicos, desconcertantes y cotidianos. Manolo, ese quiero ser yo, inundándome por dentre, letra a letra.
    Ojú, pisha! Qué arte!
    Ché, qué bueno que viniste! Con tu bendita oscuridad a ennegrecer tanto algodón azucarado sobre nubes de hada.

  5. ton pedraz

    Hola, Miguel.
    Enhorabuena, por esa escritura que nos ofreces, gracias a la que podemos dejarnos arrastrar «entre los troncos y el barro que bajan de los cerros».
    ¡ME ENCANTA! Muchísima suerte.

  6. María Jesús Briones Arreba

    El tono entre surrealista y de humor negro que has dado al relato, me ha hecho reír a carcajadas y ponerme los pelos de punta. He disfrutado doblemente. Enhorabuena por haberlo conseguido, cosa nada fácil
    Saludos virtuales, Miguel.

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