100. Segunda opción
La joven lleva una hoja escrita a bolígrafo con dos peticiones. Es el mismo folio que utilizó hace un mes en la comunión de su hermano. En aquella ocasión leyó la primera, creativa e ilusionante, pero no se atrevió con la segunda: una verdadera bomba redactada desde las vísceras, con la rabia de una mujer indignada contra el machismo de la Iglesia católica en pleno siglo XXI.
Hoy, en la Cibeles, ante el papa León XIV, miles de personas y millones de espectadores a través de la televisión, le sudan las manos. Duda hasta el último instante y, finalmente, opta por leer la segunda petición:
—Señor Jesús, te pedimos que las mujeres católicas puedan predicar tu palabra igual que un sacerdote, un obispo o un cardenal, y que también puedan llegar a ser tus representantes en la Tierra… Roguemos al Señor.
Estas palabras serían la chispa de un movimiento femenino que acabaría cambiando las normas. Un año después, aquella joven se convertiría en la primera mujer en oficiar una misa.


Una reivindicación necesaria. Aunque he de decir que la iglesia no es un ámbito que me interese conquistar, lo que sí me interesa es la igualdad de oportunidades y la no discriminación por cuestiones de sexo así que te doy las gracias por tu relato.
Un abrazo
Gracias, Gema, por lerrme y por tu comentario. Tampoco soy de iglesia, me salió una historia de valor como respuesta a ese coraje de ira que sentía por ser mujer en un ámbito de machismo. El coraje en sus dos significados, en sus dos caras. Saludos y un abrazo.
Coraje para tomar la opción más arriesgada, pero también necesaria, por más que incomode a muchas personas. Otras pensarán que las tradiciones tienen su importancia, pero también que todo lo que quiere mantenerse vigente ha de evolucionar.
Un abrazo grande, Pablo, y suerte.
Sí, un riesgo por lo que lanza y donde lo dice. El coraje de rabia que desemboca en valentía. Una Greta Thunberg de la religión. Muchas gracias, Ángel, amigo, por tu lectura y tu halagador comentario como siempre. Un abrazote.
Mucho coraje tiene esa joven. Muchas veces las cosas no cambian si no hay quien haga reivindicaciones y otras acciones de protesta, a riesgo de ser criticados, arrinconados o cosas mucho peores.
Buena historia. Un abrazo,
Carme.
Gracias por pasar a leer y comentar. Sí, una reivindicativa joven en un círculo complicado. Un abrazo, Carme.
Menudos ovarios ha tenido.
Una acción muy importante que por suerte, tiene un buen resultado. Al
Menos, en tu relato. Qué pena que la ficción sea eso, ficción. Muchas suerte.
Gracias, Hugo, por leer y comentar mi relato. Ventaja de escribir es que podemos crear mundos ficticios que deseamos fueran reales. Saludos y un abrazo.
Con la Iglesia hemos topado, que dicen que decían en El Quijote.
Mucho me temo que, de intentar alguna a pedir semejante cosa, sería desterrada de la faz de la Tierra como poco.
Hay instituciones cuyas tradiciones parecen ser eternas e inamovibles.
Pero hay que atreverse a probar… ¿Quien sabe? En la Iglesia Anglicana hay mujeres ocupando altas esferas.
Mucha suerte Pablo ♣ ♣ ♣
Es ciencia ficción. Al menos, hasta ahora. Aunque muchas conquistas se han conseguido con el coraje de una persona.
Estás dando ideas, puede que sucedan.
Pablo, pensaba que, con esa petición, iba a toparse con la iglesia y ser apreciada.
Por suerte, me equivoqué. Y aunque se me ocurren mejores espacios por los que luchar, me alegro por ella y por las que vayan detrás.
un abrazo y suerte.
* apreciada no, quería decir apedreada.