Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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99. Al límite

Semana tras semana se lanza a las empresas más arriesgadas. ¡Quién diría que en el colegio lo perseguían con la cantinela “Cobarde, gallina, capitán de las sardinas”! Aunque sus familiares ahora sufren por él. En la escalada de un rascacielos sin arnés, un compañero lo arrastró hacia dentro por una ventana después de verlo resbalar repetidas veces. En el salto de mayor altura en puenting temían que la cuerda sobrepasara el límite de rotura. Mientras nadaba junto a tiburones, otro submarinista lo subió a la superficie al perforarse el tubo de su bombona de oxígeno. Su última proeza: el vuelo por un paisaje rocoso con traje de hombre pájaro. Suscita admiración entre sus amigos y conocidos: «No sé cómo te atreves a hacer todo eso, hoy casi te quedas en el intento». Y él tan solo querría eliminar ese “casi”. Pues, en realidad, le falta la valentía para provocar lo que le pide su alma a gritos desde la marcha de Lorena y busca en las acciones más disparatadas que, por azar, algo falle.

10 Responses

  1. Gema Herràez

    Una manera radical de superar la pérdida. Claro que lo que el protagonista quiere es no superarla. Es curioso pero detrás de esa valentía se esconde la cobardía de no afrontar y superar una situación personal.
    Un saludo

    1. Eso es, Gema. El protagonista no quiere seguir adelante sin ella pero, pese a lo que sus ariesgadas acciones pueden sugerir, no tiene el coraje para quitarse la vida por voluntad propia. Es un quiero y no puedo, no es que no tema a la muerte sino que va a su encuentro, aunque parece que la dama de la guadaña lo rehuye (o tiene cerca alguien que lo socorre en ciertos momentos clave).
      Quizá con el tiempo logre superar ese sentimiento.
      Muchas gracias por pasarte a comentar. Un abrazo,
      Carme.

    1. Cierto: saca coraje para las acciones que elige hacer por su cobardía para el suicidio.
      ¿Qué es coraje y qué cobardía en este personaje? La respuesta aquí es compleja: sus acciones confunden a quienes lo rodean y tan solo él conoce sus motivaciones y objetivo final.
      Muchas gracias, Edita, por pararte a comentar. Un abrazo,
      Carme.

  2. Ángel Saiz Mora

    Una mente racional, a priori, no se sometería a tantos y repetidos peligros, a no ser por un motivo poderoso, más propio del corazón. Tu protagonista piensa que no tiene nada que perder, de hecho, coquetea con la posibilidad de perderlo todo. Solo abandonará esas actividades peligrosas si encuentra una buena razón.
    Un abrazo y suerte, Carme

    1. Ángeeeeeel!! Este personaje desde luego no haría todas esas acciones si no estuviera sufriendo sin ella, poderoso el corazón que llega a enajenar a las personas hasta extremos como querer perder la vida por no vivirla sin Lorena. Tienes razón en que quizá, en algún momento, encontrará una razón para dejar de jugarse la vida y volverá a abrazar la alegría – vamos a dejarle esa puerta abierta.
      Cuánto te agradezco tus palabras en estos días de desconexión (que disfrutes mucho!).
      Un abrazo de vuelta.
      Carme.

  3. Hugo Gonzalez Quintana

    Coraje y desesperación al límite.
    Una pérdida puede forzar esas fronteras.
    Aquí muy radical.
    Un texto muy bien llevado. Espero que ese “casi” no desaparezca y tenga el coraje necesario de superar la pérdida.

    Mucha suerte

    1. Bien encontradas esas fronteras forzadas entre coraje y desesperación.
      Vamos a confiar en que siga teniendo la suerte de lado para que el tiempo le devuelva las ganas de vivir de nuevo.
      Gracias por pasarte a comentar. Un abrazo,
      Carme.

  4. Rosalía Guerrero

    Ostras, Carme, qué bien has jugado al despiste: he pensado que, después del acoso infantil ya nada podía darle miedo. Y que era suertudo total porque la vida le devolvía lo que le había quitado de niño. Pero no, está pasando un terrible duelo amoroso, pero no se atreve a acabar con su vida y busca otros caminos para ello.
    Espero que se vuelva a enamorar, por ejemplo, de la monitoria de puenting o submarinismo.
    Un abrazo y suerte.

    1. Me alegro si te ha despistado hasta el giro final. A mí también me gustaría que se volviera a enamorar (ya veo que propones candidatas y todo!) o, si no, como mínimo que vuelva a ver cosas bonitas en la vida.
      Muchas gracias por tu comentario, Rosalía.
      Un beset,
      Carme.

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