Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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98. Tras la tormenta, tu rabia

El rugido repetitivo se acerca y la tormenta no amaina. José hunde los pies en la nieve con cada paso. Arrastra un trineo con un bebé y una adolescente. El pequeño duerme tras horas de llanto; la adolescente se sujeta al trineo para seguir deslizando con vida, el dolor de la pierna fracturada se intensifica con cada bache. Cubierta con un abrigo de mujer, heredado y demasiado grande para evitar que penetren el viento y la nieve.

José los observa de reojo y hunde sus pies una vez más.
—El GPS…
La voz de la chica se ahoga en un zumbido ensordecedor aproximándose.
Desde que encontraron a la adolescente, las cuerdas han arado la piel de José, dejándola en carne viva. No ha sido su mayor herida desde entonces.
José hunde sus pies; avanza.
El frío sólido le golpea, un estruendo rítmico les sobrevuela. José alza la mirada y, antes de desplomarse en la nieve, sonríe.

La tormenta amaina.

El helicóptero aterriza. Dos soldados bajan del artefacto, corren, alzan el trineo y lo suben a la bodega.
—Base; GPS correcto. Rescatada la princesa. Volvemos.

Llora el bebé caído junto al cuerpo de su padre, mientras el rugido repetitivo se aleja.

16 Responses

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Otra vez no he conseguido que el texto se entienda.
      Siento haberte dejado fría.
      Gracias por pasarte siempre a comentar.

  1. Gema Herráez

    Solo se me ocurre decir con rabia que siempre ha habido clases. ¡Lamentable!
    A parte del análisis sociológico, el relato tiene una cadencia y una visualidad que a mí casi me ha hecho sentir el frío de la nieve.
    Un saludo

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Si he conseguido tu rabia después del texto, me quedo contento.
      Gracias por comentar y me alegra haber conseguido bajar la temperatura.
      Un saludo para ti también

  2. Qué impresentables llevándose princesa y trineo… pero el que la llevaba que se joda.
    El abrigo de mujer heredado podría ser de la mujer de José, quizá ha muerto justo antes («No ha sido su mayor herida desde entonces») – aunque no me queda claro por qué «desde entonces», por qué depende de que apareciera la adolescente en la historia.
    Muy bien conseguida la ambientación del frío y el helicóptero.
    Una pena que las realezas no entiendan de solidaridad ni con los que los salvan.
    Un saludo,
    Carme.

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Noto algo de rabia en tus primeras palabras, así que objetivo cumplido.
      Siento no haber sido muy claro con lo del abrigo y su mayor herida.
      Gracias por comentar, Carme

  3. Ángel Saiz Mora

    Esos soldados cumplían órdenes, meros ejecjtores de un mandato, que bien podrían haber tenido un poco de humanidad para rescatar también al esforzado héroe y, por supuesto, al bebé. Igualmente, la princesa también podría haber alegado algo en favor de su salvador, a quien le debe la vida. Coraje el de este personaje, y coraje el que producen estos hechos, por la desigualdad.
    Un abrazo y suerte, Hugo

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Gracias por comentar, Angel.
      Cierto que muchas cosas podrían ser diferentes. Están llevados al límite, para intentar que que tras la tormenta, aparezca tu rabia/ coraje. Por tu última frase, parece que se ha conseguido.

      Muchas gracias por comentar.

  4. Blanca Oteiza

    Relato que te deja frío después de la lectura. Qué rabia de comprobar que las clases existen, y no sólo de estatus, también por como se comportan. Los soldados y la princesa podrían haber salvado también a José y el bebé.
    Buena descripción de la acción -escena que hace vivirla junto a ellos.

    Un saludo y suerte

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Gracias por tus palabras , Blanca.
      Ese helicóptero tenía más espacio, sí, como la tabla de “Titanic”.

  5. Hola, Hugo. Tu relato transmite todo el frío, el agotamiento, y la heroicidad del hombre en el trineo. Que esos soldados desalmados lo dejen tirado a él y a su bebé, que llora en la nieve, encoge el corazón de angustia y también de rabia… Si no interpreto mal, él ha perdido a su mujer y cubre a la princesa, a la que rescató de no sabemos qué, con el abrigo de ella… Es tremendo el final del micro. Ahí se da cuenta el lector de lo que son ciertos humanos para otros: seres descartables, apenas meras piezas de ajedrez…

    Tremendo, pero muy bueno.

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Gracias , Mariángeles por pasarte a comentar y tus amables palabras.

      Pd: Lo has interpretado como era mi idea.

  6. Rosalía Guerrero

    Uff, el final me ha dejado con la boca abierta. Qué falta de humanidad por parte de la princesa y sus soldados. Me parece entender que José se desploma porque es abatido, ¿es así?
    Y coincido con el resto de comentarios en que la ambientación es brutal.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Gracias por comentar, Rosalía.
      Pobre princesa, mucho tiene ella ya con aguantar el dolor y el frío.

      Me ha encantado que dijeras que José era abatido. Sinceramente nunca lo pensé, únicamente que al ver el rescate aproximándose, dejaba de luchar por avanzar. Me ha parecido una idea muy buena.

      Gracias por decir que la ambientación te ha gustado.

  7. Pilar. C

    Hola Hugo: me voy haciendo a tu estilo al escribir, que no es fácil pero si muy original, y sobre todo que dejas al lector pensando. Detrás de tus palabra hay mucha historia pero como te centras en una escena, por cierto muy bien descrita, yo como lectora no voy a intentar descifrarla. Lo que si es verdad, es que consigues lo que te propones: que el lector sienta ese coraje por la injusticia del final. Hay una palabra en el texto a la que le doy bastante importancia: «heredado».
    El justiciero de mi relato hubiera aparecido para recatar a ese bebé, a su padre y tal vez también a la princesa, ¿raptada?
    Un cordial saludo, Hugo

    1. Hugo Gonzalez Quintana

      Gracias por pasarte por aquí e ir adaptándote.
      La verdad que a tu justiciero no le falta trabajo.

      ¿ Raptada…? Me gusta.
      La verdad que aquí se obtienen muy buenas ideas.
      José abatido y la princesa raptada dan para mucho.

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