Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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32. SFUMATO

La belleza es la disposición armónica de la materia en el espacio y en el tiempo, por eso allí reinaba la fealdad: pacientes moribundos, acompañantes ruidosos, máquinas atronadoras, dietas sin grasa y médicos despiadados. Sin embargo, presidiéndolo todo, resplandecía un retrato femenino cuya inescrutable mirada parecía alumbrar aquel mundo cansado. Llegué a pensar que desde la pared estaba mirándome con descaro, pero no era más que un sutil gesto de incitación, y decidí ponerme en pie y, con un leve escorzo, dejarle ver que no llevaba nada bajo la bata. Entonces noté que me seguía con la mirada sin enrojecer pese a que la sorprendí clavándome los ojos en las nalgas al descubierto. Por su parte, ella respiraba profundamente hinchando su firme busto y marcando un apetecible canal que se sumergía por debajo del vestido. Ambos sonreímos con complicidad y nos dimos cita en un claro del bosque, al fondo del camino que serpenteaba a sus espaldas. El resto queda difuminado.

No sé cómo ocurrió, pero al despertar me vi rodeado de máquinas ruidosas. Era otra habitación distinta y en lugar del cuadro había una atractiva enfermera que, en voz baja, me preguntaba si quería vomitar.

2 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Pocos lugares existen más lóbregos que un hospital, donde la vida cotidiana que a menudo no nos detenemos a valorar como merece pierde su sentido, para quedar encerrada en un paréntesis desagradable, cuando no, incierto. Siempre he pensado que los hospitales deberían de tener detalles que los humanizasen un poco, como cuadros colgados. Tal vez no se coloquen por cuestión de higiene, pero es indudable que esta pintura, que por el motivo que representa y la técnica del autor podría ser la Gioconda, ha infundido vida en este paciente. Que al final todo estuviese en su imaginación quizá sea lo de menos. Sustituir a la misteriosa y emblemática mujer retratada por una hermosa y atenta enfermera de carne y hueso no es mal cambio. La belleza puede tener muchas formas y siempre nos salva de la fea realidad, al igual que también sucede con las buenas historias, como ésta.
    Un abrazo y suerte, J.M.

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