10. SOY CUESTALERA (Rosa Gómez)
Nací en una familia cofrade. Aunque de pequeña desfilé de nazarena, quería algo más duro. Cuando alcancé la edad necesaria, enredé a las mujeres de la hermandad para que apoyaran mi candidatura a un puesto en la cuadrilla de porteadores. El Hermano Mayor lo desaprobaba más por ser mujer que por mi fragilidad manifiesta. Pero cedió ante la presión. Ocupé un puesto irrelevante y decidieron ignorarme. Aprendí los rudimentos del oficio sin faltar a ningún ensayo. Llegó el gran día y la procesión discurrió sin contratiempos, hasta que un obstáculo inesperado, situado por debajo del palio, frenó la marcha. El capataz enmudeció. Ante la inacción, tomé el mando. Grité en dos tiempos para que todos nos arrodilláramos. Luego, nos arrastramos para superar el estorbo. Y con otro grito a la voz de «¡arriba!», reanudamos el paso entre el aplauso contenido del público.
Hoy soy capitana de un barco mercante. Es lo mismo, pero más grande.


Una mujer valiente, con las cosas claras, sin temor a los retos y, sobre todo, a los obstáculos impuestos de forma artificial, pero no por ello menos reales. Una heroína de nuestro tiempo. Si ser capitana de un mercante, en un mundo mayoritariamente masculino, ya debe de ser complejo, no lo ha de ser menos ser costalera. «Cuestelera», puede deducirse, viene de la dificultad de tenerlo todo cuesta arriba por razones injustas, cuando se supone que todos somos iguales.
Un abrazo y suerte, Rosa
Si, cuestalera por los cuatro costados. La mujer tiene que esforzarse más, es su sino.
Gracias Angel como siempre.
Hola, Rosa.
Bravo por este personaje épico. Qué se rompan por fin todos los techos de cristal que existan.
Espero que estés muy bien. Aprovecho para enviarte un cálido abrazo.
Más o menos como tu Palominoman, aunque en femenino.
Otro abrazo para ti, Angel. Seguimos en el tajo.
Es increíble lo que puede conseguirse con inteligencia, valentía y tesón. La mayoría de las mujeres tienen todo eso y más y sólo falta que algunos hombres se vayan enterando, a estas alturas del siglo XXI. Enhorabuena y suerte, querida Rosa. Un abrazo.
Esta mujer tuvo coraje y aprovechó su oportunidad. Muchas no la tienen.
Un beso Puri.
El término “cuestalera”, que supongo que es adrede para enfrentarlo a costalera, resume estupendamente el alma del relato: esfuerzo y coraje hasta conseguir lo deseado. ¡Bien!
Si Edita, el título está forzado para resumir el esfuerzo y la constancia de esta mujer.
Un saludo y gracias por tu comentario.
Pues sí, a menudo la inteligencia suple a la falta de fuerza física. Si no nos quieren como compañeras seremos sus jefas.
Un abrazo y suerte.
Parece que si, la tenacidad de las mujeres suplen cualquier fuerza.
Lo demuestran con frecuencia.
Un saludo Rosalía.
Hola Rosa
Gran coraje el de esa cuestelera, que no se rinde ni se achanta ante la adversidad.
Enhorabuena y suerte
Gracias Alberto. Lo último es rendirse. Aunque nos olvidamos de que también se necesita una miaja de suerte.
Cuestas y techos de cristal varios.
Hay que ir pasito a paso a través de ellos y lograr ser una misma y que tus objetivos se hagan realidad.
Sí se puede, claro que se puede. Y la suerte, a veces, ayuda a las ganas.
Suerte Rosa ♣
Gracias Esperanza. Suerte a ti también.
Ya el título es descriptivo. ¿Cuántos techos de cristal , aunque parecen de hierro forjado nos quedan por romper a las mujeres? Este es uno de tantos. Gracias por visibilizar.
Un abrazo
Y si esa fuerza residiera en esa contrafuerza que obliga a superarnos?
Aunque bien mirado, siempre es mejor que los muros no existieran.
Gracias Gema, seguimos ahí.
Hola, Rosa. Te confieso que después de tu explicación del título, busqué en el diccionario la palabra «costalera», porque no sabía qué significaba. Originalmente, yo pensaba que se trataba de la integrante de un desfile en una carroza, y mi interpretación creo que no estuvo tan alejada, teniendo en cuenta que la chica lleva un santo, o una reliquia, durante una procesión religiosa (por favor, corregime si me equivoco). Me gustó el matiz que le imprimiste al término, porque es cierto que en este mundo mayoritariamente machista, a las mujeres nos cuesta, y vaya si nos cuesta, romper el techo de cristal, más en las profesiones dominadas por los hombres, por eso celebro que la heroína lo haya podido lograr y sea, merecidamente, capitana de un barco mercante.
Muy buen micro, me encantó.
Un beso grande,
Mariángeles
Gracias Mari Ángeles. Te has documentado bien de nuestra Semana Santa. Me surge la duda de cómo llamáis en vuestro país a los porteadores de Santos. El micro es algo fantástico porque llegar a ser capitana de un barco mercante es algo a lo que pueden llegar pocas. Pero la letra es sufrida, y por imaginar que no quede.
Un beso hasta el otro lado del charco.
Qué mejor ejemplo que poner una costalera en este ambiente tan machista que se vive debajo de las escenas para defender la igualdad de género. Un buen enfoque. Felicidades y suerte, Rosa.
Gracias Liliana. Es verdad que en la Semana Santa están habiendo polémicas sobre la participación de las mujeres. No se debía ni cuestionar, pero hay que seguir peleando.