Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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09 TAL PARA CUAL (Mercedes Marín del Valle)

Cuando  mi vida llegó al final todo sucedió muy deprisa. Ni burocracia ni de salas de espera, ni colas ni atascos.

Una voz grave y seductora preguntó si me había portado bien.

—Claro, soy un hombre bueno. — Contesté seguro.

— ¿De verdad? — Insistió.

Recordé algunas cosas… estaba dispuesto incluso a confesar ciertos detalles, pero me cortó en seco y dijo:

—¿Ángel o demonio?

Respiré aliviado y sin vacilar respondí.

—Ángel, llevo mal el calor.

En un chasquido de dedos lucía trajecito blanco de raso, alas de plumaje fino y una corona de flores. ¡Menos mal que iba a ser invisible!

De haber sabido en qué batalla me metía me hubiera decantado por la segunda opción, sin duda alguna.

Ayer, al intentar salvar por enésima vez a mi protegido, lo cogí de un brazo y lo puse a buen recaudo en el último segundo, cayendo yo vertiginosamente por el acantilado con tan mala suerte que no pude desplegar mis alas a tiempo. Aquí estoy convaleciente, con una rota y otra magullada. Podría renunciar, pero no quiero abandonarlo porque sé que le hago falta y porque mis heridas siempre sanan antes que las suyas. Si lo sabré yo que aún tengo sensaciones mortales.

12 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Un ángel protector ha de identificarse con su cliente, comprenderle y ser similar a él. Así hará mejor su trabajo, porque en el fondo es como salvarse a sí mismo, solo que a costa de unas cuantas magulladuras. No sabemos qué hubiera sucedido de haber sido demonio.
    Un relato divertido, en el que intercalas muy bien (como no podía ser de otra forma) un diálogo que hace que nos caiga bien el personaje.
    Un abrazo y suerte, Mercedes

  2. Cómo lo sabes, Ángel. Es difícil estar al lado de alguien y apoyarle hasta la muerte (nunca mejor dicho), si no empatizas con la persona destinada. Así, estos dos personajes de mi relatillo han encajado más que bien. En mi mente queda la imagen de como el humano reconoce y agradece el trabajo de ese angelito ahora destrozado. Después de unos días volverán a las andadas, no cabe duda.
    Un abrazo y feliz tarde para ti también, amigo Ángel.

  3. Barceló Martínez

    Hola, Mercedes.
    Los caminos del bien siempre son mucho más complicados de tomar que los del mal, aunque hay que decir que los del mal suelen ser muy fáciles al principio, pero siempre terminan volviéndose tortuosos.
    Menuda reflexión que te he soltado para acabar diciendo que me ha gustado tu relato, jajaja.
    Lo que está muy bien es poder volver a comentarte otra convocatoria más y de paso mandarte un cariñoso saludo, estimada compañera.

  4. Hola amigo Barceló. Ahora que está todo tranquilito a mi alrededor, he venido para agradecerte tu presencia y tus buenos deseos para mi.
    La vida es un pulso diario desde su comienzo y mientras llega esa fecha de la que no podemos desprendernos. Nos adaptamos, de palabra, a que inexorablemente habrá un fin, pero en teoría y gracias a Dios, todos los seres de la Tierra vivimos como si fuéramos más eternos que el prójimo. Eso nos salva, nos da alas , iniciativas y sonrisas como la que en este momento te regaló además de un abrazo sincero y mis deseos de que también te sientas ligero e inmortal. Mil gracias, Barceló.

  5. María Jesús Briones

    Surrealista y divertida historia con una patosa criatura angelical que termina accidentado por salvar a su protegido.
    Buen golpe la respuesta de «Ángel, llevo mal el calor».
    Te deseo suerte, Mercedes

  6. Hola, Mercedes. Yo creo que se le está haciendo difícil al ángel cuidar de su protegido justamente por lo que dice, que aún tiene «sensaciones mortales». No solamente lo hicieron elegir deprisa entre las dos opciones (ángel o demonio), sino que ni siquiera le han dado tiempo a adaptarse a su nuevo rol de custodio, y si encima su protegido es una calamidad ambulante, a los accidentes los tiene servidos el pobrecito… esperemos que más adelante logren complementarse mejor, y que su «humano» lo cuide más y sobre todo, lo valore más…

    Un micro accidentado, que no obstante, despierta mucha ternura.

    Cariños,
    Mariángeles

  7. Pues sí, pues sí. Tenía razón al principio: se trata de un hombre bueno. Y, a pesar de sus quejidos, seguro que prefiere sus bondadosas magulladuras antes que el calor abrasador. Hasta que la muerte separe al zapato de su horma. Genial, Mercedes. Suerte y abrazotes.

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