UNA DEIDAD ABURRIDA EN BUSCA DE CORAJE
Con el mundo a mis pies y esos insignificantes y débiles mortales expuestos a mi divina voluntad hoy siento la tentación, no de amoldarme a la responsabilidad y buen juicio que hasta ahora he ejercido en mi cargo, sino de utilizarlo para experimentar y observar cómo sus pequeñas vidas se trastocan al provocarles todo tipo de desgracias. ¿Serán capaces de sobreponerse y luchar o simplemente aceptarán lo que les mande?
Desearía encontrar a aquel que se revele contra el destino que les impongo. No quiero asustadizos, dóciles, sumisos e hipócritas adoradores. Me aburren. Necesito un desafío que me saque de este monótono reinado. Alguien que tenga el coraje de superar la adversidad una y otra vez sería estimularte.
Es hora de jugar. Será difícil pensar en desgracias que superen las que ellos mismos han recreado desde que están a su libre albedrío. Y cuando encuentre a quien sea capaz de sobrevivir disfrutaré aplastándolo, reduciendo su valentía a la nada. O se me ocurre, quizás un castigo aún más cruel. Le concederé la inmortalidad y le traspasaré este pesado cetro de la infinitud.

