Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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105.ELLAS LOS PREFIEREN JÓVENES (Petra Acero)

La primera vez que el abuelo me habló de aquella isla fue el día que aprendí a mear erguido −ahora sé por qué−. Contaba que en la isla de las mujeres no se pasaba hambre ni frío. Que allí sobraba el pan, el agua y los arrumacos. Que no había puertas ni candados. Que las mujeres sonreían cuando les mordisqueaba los tobillos… Me habló de pájaros, de un estanque, de árboles que daban sombra fresca, del arco iris −un toldo de mil colores− bajo el que chapotear, correr y jugar.
Al crecer, el abuelo volvió entre rejas. Casi todos vuelven… Yo esperaba ocupar su lugar algún día, pero cuando aquellas mujeres eligieron al enano orejudo, el abuelo masculló una sentencia con mi edad.
A veces, saco la cabeza entre los barrotes de la jaula y babeo pensando en esa isla maravillosa, en sus mujeres que acarician…, mientras el halo de la linterna recorre la perrera −cegando mis esperanzas− en busca de algún cachorro.

22 Respuestas

  1. Ines Z. López

    Bueno, no todas los prefieren tan jóvenes. Cuando adopté a Suri ya tenía un año y un pequeño defecto; pero su estancia en nuestra particular isla le ha conferido el aspecto de “monada” jajaja
    Me ha llegado tu micro, lo peor es ver sus caras detrás de los barrotes.
    Un beso, Amparo.

  2. ¡Como agua en mayo esperaba tu micro!
    Petra, aunque sé que lo harías, nuevamente me sorprendes, (tus trabajos no suelen dejarme indiferente).
    Merecido homenaje a esos mayores que esperan una casa que casi nunca llega. Gracias por hacer micros como este. Para mí ya eres ganadora.
    Un abrazo, maestra.

  3. Qué tristeza da cuando te pones en el lugar de esos animales eternamente enjaulados que no tienen la oportunidad de sentir el cobijo amoroso, las caricias y, por supuesto, la libertad…
    Me ha encantado tu relato, Amparo. Siempre tan original en planteamiento y en mensaje.
    Un abrazo.

  4. Sí, sí que me acuerdo, y me hace mucha ilusión que tú lo recuerdes también, Ana (me alegra un montón). Mi chica se murió de pena. Dejó de comer al morir su pareja (mi perro). Ahora tenemos en casa a tres hijos suyos (dos chicas y un chico). Y dan tanto cariño!!! El macho es todo un nervio, y no para de mover la cola desde que nos ve, las otras parecen gatos silenciosos, corderillos peludos que meten su cabeza entre nuestras piernas para que no nos vayamos a trabajar sin acariciarlas cada día. Se morirán de viejos en “nuestra isla”, como nosotros.

    Me has ablandado para que hablara, ¿eh? Has tocado mi punto débil.

    Un besazo, Anita.

    Como a todos: Edita, Calamanda, Manuel, Montse, Inés, Juana, Epi, Mar, Rosy, Sara, Nicolás, Nani, Juan Antonio, Blanca, Anna, a los que os habéis acercado hasta este relato a favor de los animales, de las adopciones, de un comportamiento respetuoso y “humano” para con cualquier ser indefenso, al que arrojamos a una jaula. Y a otras lecturas más simbólicas de la pérdida de la libertad y el abuso de poder.
    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

    Un abrazoooo grande

  5. Amparo al principio no sabía que pensar, las rejas entonces hablabas de un delincuente? en fin un muy original y muy para pensar también.
    Un beso guapetona.

  6. Hola, Amaparo.

    Desde el principio entré en tu juego de palabras… ¡Jó, me engañaste muy bien!
    Creo que es un relato imaginativo y me ha gustado muchísimo.

    Un abrazo.

  7. Con la de ventajas que tienen los no tan jóvenes…pero no todo el mundo lo comprende. Me ha gustado esa piel peluda en la que nos has metido, Petra. Suerte y un beso.

  8. Petra, lo he leído dos veces y me quedo fuera, no llego. ¿Un perro que siempre estuvo en la perrera? Tampoco veo la historia oculta. Veré que dicen los comentarios. Sí, parece que se trata de un cachorro que al fin no es adoptado. Sí que logras el “engaño”. No obstante es como si las mujeres adoptaran y los hombres no, me pierdo en la isla. En fin, problema mío, seguro.

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