Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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21. Tremens

La luz de la bombilla del techo filtrándose entre sus párpados y el frío de las baldosas pegado a sus huesos le hacen suponer que, otra vez, se halla tendido en el suelo.

Agita los dedos entumecidos de una mano, se frota las legañas, pestañea. Recorre con la lengua la boca y reconoce el sabor de siempre: a tabaco rancio, a vómito de ginebra, a aguarrás. No le resulta extraño, a veces da un trago al frasco equivocado. Del gusto metálico a sangre y los dientes rotos deduce que, esta vez, ha caído de frente.

Percibe entonces algo nuevo, un cosquilleo que va del tobillo a la nariz. Al llegar a los ojos, distingue una hilera de hormigas que se cuelan por los lagrimales y desaparecen dentro, rumbo al cerebro. Ahí escarban, trituran y arrancan tejido, después emprenden el camino inverso.

Mientras los insectos mordisquean sus últimas neuronas, eleva la vista al caballete. Allí, un vendaval agita las ramas retorcidas de un sauce que recorta el ocaso como un espectro. Concentra su mirada en una grieta del tronco y una mueca de espanto deforma su rostro al divisar la marabunta de hormigas entrando y saliendo, alborotadas por tanto alimento.

10 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La imaginación es un arma poderosa que, bien dirigida, tiene potenciales efectos benéficos. Dicen que nada grande se ha hecho sin que alguien no lo haya imaginado antes. Pero toda arma tiene también el peligro de un uso o derivación perversa, en este caso, mostrar lo que en verdad no existe, pero no es inocuo, porque aterroriza, paraliza y condiciona.
    Un relato inquietante, que muestra que nuestro peor enemigo podemos ser nosotros mismos.
    Un abrazo y suerte, Susana

  2. Rosa Gómez Gómez

    El delírium tremens es eso, “ver hormigas”. Lo has contado estupendamente. Una persona totalmente perdida a consecuencia de una devastadora adicción. He atendido a algunas que han pasado por ahí.

  3. Rosalía Guerrero

    Qué pasada, Susana. Eso es un ejemplo de porqué está tan caro entrar en el recopilatorio anual.
    Por cierto, he buscado el cuadro que describes y no estoy segura de si se trata de Munch, o quizás de Van Gogh, aunque Picasso también usaba las hormigas como símbolo de podredumbre.
    Un abrazo y suerte.

  4. Hugo Gonzalez Quintana

    Hola , Susana:
    Unas descripciones tan claras hacen que la imaginación se dispare y que el texto se sienta.
    Gran delirio

  5. Gema Herràez

    Aunque la descripción de las hormigas entrando en él y devorándole el cerebro es inquietante a mí lo que más me ha gustado es la idea y la imagen de las hormigas saliendo del cuadro. Muy original .
    Un abrazo

  6. Genial el relato, lo que cuentas y cómo lo cuentas. Mis aplausos!
    En tu texto, yo veo a Dalí (será porque es mi primer referente al pensar en hormigas saliendo de lugares inverosímiles en sus cuadros).
    Un beso, preciosa.
    Carme.

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