68. Grietas
El tartamudeo al pronunciar mi antiguo nombre, el temblor de manos al poner el parche en el ojo azul de Blanca, la voz quebrada al contestar al teléfono. Después vinieron los cinco minutos menos de gimnasia matinal, la leche sin miel, los lunes sin verduras en la cena. Su corbata torcida, nuestra ropa sin planchar. Nos asustamos con el trocito de su bigote perfecto en el lavabo, los chorreones de gomina y aquel reguero de lágrimas y pedazos del traje de los domingos que seguimos por el pasillo hasta la alcoba. Atravesado sobre la cama de matrimonio, despeinado y sin vestir para ir a misa, papá gimoteaba bajito. Al vernos, abrió los brazos. Tardamos en comprender, por falta de costumbre, lo que quería. Nos acercamos desconfiados, Blanca con su heterocromía al desnudo, yo con los labios pintados y las manoletinas rosas. Fue el primer abrazo suyo que recuerdo, la primera vez que me llamó Luisa y miró de frente a mi hermana. El primer perdón que le escuché.
En un arrebato de coraje le confesamos que nosotros también añorábamos la alegría, los disparates y las galletas que mamá nos daba a escondidas. Que, por favor, la llamase para que volviera.


Qué sensaciones, tan intensas, tan a retazos, y que van mostrando las vidas de ese hogar. La madre que era la masa de galletas que mantenía los lazos, el padre que nunca había aceptado las realidades de sus hijos/hijas. Un terremoto siempre abre grietas (y cierra otras), desordena, quizás ordena, aunque el epicentro no esté (o sí) bajo tierra. Me encanta el texto. Abrazote, Eva, y suerte.
Me encanta que te encante, Rafa. A veces, los terremotos son necesarios, como dices. Abrazote a ti también y gracias por tus palabras.
Otro texto para nota. ¡Pues vaya novedad!
Pues ya me avisarás cuándo apruebo la carrera, Edita, que yo no me entero…Graciñas e unha aperta.
Del desorden de esta familia, puede surgir un orden nuevo, considerado y respetuoso. A veces, hay que caer enb el desbarajuste para colocar todo donde siempre hubiera debido estar.
Un abrazo y suerte, Eva
Como dices, Ángel, a veces hay que dar un golpe en la mesa y empezar de cero. Gracias por venir y un abrazo.
Qué maravilla de texto, Eva.
Me encanta lo bien dosificada que está la información y cómo consigues que se entienda todo sin nombrar nada. Por un lado encoge el corazón, por todo el dolor que esconde, y por otro lo ensancha, por ese abrazo y ese primer perdón.
Mi más sincera enhorabuena.
Guau, gracias Gabriel. Me encanta que aprecies el esfuerzo de mi manía de no decir. Mi más sincero agradecimiento.
Me dejas con la boca abierta! Me encanta tu manera de escribir, Eva, qué bonito y triste a la vez. Un desorden familiar, tan común cuando falta, sobre todo, una madre. Un abrazote y suerte.
Bueno, bueno, no exageres. Muchas gracias por esas palabras Nuria. A mi también me gusta cómo escribes tú. Un beso.
Que bien descrita esa desestructuracion que sufre el padre y como afecta a las hijas. Y ese despertar del letargo que produce el dolor. Y ese final que es un principio. Muy bonito
Un abrazo
Me alegra que te guste Gema. Y me alegra que se vea esa desestructuración como dices. Gracias por comentar. Un abrazo
Poquito a poco vas narrando la ausencia hasta que se descubre al final. Mal lo tenía una madre con hijas por criar, pero un padre que no había aprendido a cuidar…
Bien narrado. Título muy adecuado.
Gracias Rosa. El título fue casi lo que más me costó. A veces me pasa, no logro poner la guinda que querría, pero si a ti te parece bien, pues yo feliz. Un abrazo.
A ese señor le hacía falta verse en esas lides para saber todo lo que sostiene una familia. Además de la forma, también me gusta el fondo.
Un abrazo y suerte.
Exacto. Eso de anteponer principios a personas no suele resultar. Gracias Rosalía y Enhorabuena por cierto por esa final mensual compañera! Mucha suerte!
Qué bien explicado con todas esas descripciones, que te plantan en medio de la escena («aquel reguero de lágrimas y pedazos del traje de los domingos que seguimos por el pasillo»). Mira por donde esa mala situación con la falta de la madre va a generar, aparte de un desorden temporal, un mejor entendimiento con el padre.
No me canso de decir que soy fan de tus relatos.
Un beso,
Carme.
Gracias Carme. Yo soy fan de la música que llevas dentro 😉. Un besote.