67. Aún no ha vuelto
El párroco, durante los oficios, observa los últimos bancos con una sonrisa adolescente esperanzada. Los feligreses mascullan y especulan.
Doña Ana, la dueña de la mercería, se queja ante los clientes: ha recibido un requerimiento por impuestos impagados. No la compadecen.
La pequeña de los Martínez camina orgullosa: su Julián volverá pronto. Le han llegado noticias. Lo proclama para desmentir a todos los que aseguraban que no regresaría. Nadie la cree.
Las gentes del pueblo añoran el equilibrio anterior. Los rumores se amontonan sobre silencios desconcertados.
Todo comenzó con su tedio y su hartazgo por tanto pedaleo con los mismos perros intentando morderle los tobillos. Las más de las veces, bajo afiladas tormentas o un sol caníbal
Primero se entretenía conociendo lo ajeno, luego empezó a intercambiar destinos; para acabar por torcer palabras y crear mensajes.
Hoy ha sido él quien ha recibido una carta inesperada. Al leerla, ha perdido la sangre del rostro bajo un sudor frío.
Madre, mis hermanos y yo nos hemos mirado en muda complicidad. Hicimos lo que consideramos necesario para él, aunque el texto pudo ser excesivamente despiadado.
Ha salido descompuesto con su bicicleta funcionaria. Sin mirar atrás, escribiendo esta vez con polvo.


Bueno, el pobre cartero se aburría y su dedicación al caos le ha pasado factura. Donde las dan, las toman. Al menos tiene bicicleta para ir más rápido. Por cierto, me encanta eso de que «Los rumores se amontonan sobre silencios desconcertados». Genial. Suerte y abrazote, Javier.
Gracias, Rafa.
Es agradable que alguna frase se aprecie.
Y si, al buen hombre le vino lo que daba, pero aumentado y por cariño.
Un abrazo grande.
¡Muy bueno! Por lo que cuentas, cómo lo cuentas y por algunas expresiones gloriosas.
Gracias, Edita.
Me alegra te haya gustado. Me he esforzado en esas expresiones, así que encantado.
Besetes
Un cartero que no se limita a ser mero mensajero, sino que cambia los mensajes que entrega, y que, finalmente, termina recibiendo uno de su propia familia por su poco ético proceder. Dejar algo para la imaginación del lector es algo que tu relato cumple con creces. Seguro que no soy el único en quedarse de ganas por saber que ponía en ese texto para conmoverle enterno.
Un abrazo y suete, Javier
Gracias, Ángel.
La verdad es que no yo sé lo que ponía en la carta. Puedo intuir algo.
Abrazos
Ya lo dice el refrán cuando el diablo…… en este caso el cartero. Muy ocurrente .
Un abrazo
Gracias, Gema.
Espero disfrutaras la ocurrencia. A mí me pareció una historia un tanto singular y por eso me introduje.
Abrazos grandes.
Tremendo liante tu cartero! No me extraña que no haya vuelto.
Ah, y a mi también me han gustado mucho algunas frases, como lo de intercambiar destinos.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Rosalía,
La verdad es que montó buen lío, pero por pura necesidad. Estaba tan feliz y se acabó.
Suerte en lo que te acabo de votar.
Besets
¡Qué bueno el lío que arma el cartero! (y donde las dan las toman)
Muy dosificada la información para que el lector vaya componiendo en su cabeza lo que está pasando.
También con muy buenas frases hasta el final («escribiendo esta vez con polvo»).
Un beset,
Carme.