66. El taller de las anjanas (Alberto Benito Fernández)
En el taller de Cari nada parecía estar en su sitio. Trozos de tela colgaban de viejas cuerdas, innumerables ollas se esparcían a lo largo y ancho de su suelo de madera, y multitud de objetos se apilaban en abigarradas estanterías y baldas. Pero, pese a ese aparente desorden, ella no tardaba ni un segundo en encontrar cada utensilio que necesitaba; no había duda de que se trataba de un caos organizado.
Mordentaba las telas para poder trabajarlas, recogía hojas de distintos árboles para crear formas y colores únicos que dieran sustento a sus genuinas obras de arte, y a partir de ahí funcionaba la magia. Nadie sabía cómo ni por qué, pero sin motivo aparente los paños volaban por la sala para introducirse en las ollas sin ayuda de ningún agente externo, mientras las hojas se añadían al recipiente de manera espontánea, tintando el tejido y produciendo resultados asombrosos.
Tanto era así, que multitud de comerciantes peregrinaban a la pequeña aldea para adquirir sus pañuelos, manteles y resto de prendas sin parangón.
Algunos decían que era cosa de anjanas. Otros, que vendría el ojáncano a destrozar el taller.
Cari, mientras tanto, callaba y atendía sonriente a sus ovejas.


Se ota que la visita al taller artesano y llebo de arte de Cari te dejó huella y un germen de inspiración, con homenaje a la hermosa tierra cántabra y sus personajes míticos.
Un relato que Cari estará encantada de leer, y no solo ella.
Un abrazo y suerte, Alberto
Efectivamente, Ángel, la visita al taller de Cari ha servido de inspiración. Lo que no sabía, y he conocido mientras escribía el micro, es que las anjanas andaban detrás de su arte. Espero que al Ojáncano no le dé por hacer de las suyas.
¡Un abrazo, suerte, y muchas gracias por comentar!
Los que hemos pasado por su taller seguimos seducidos por ese extraño rincón, calmo, alejado del tiempo, tan tintado de amor por lo natural. Tu texto bien refleja el espacio de Cari. Genial, Alberto. Suerte y abrazo.
Es un rincón en el que parece que se para el tiempo y, efectivamente, seduce a los que lo visitan.
Muchas gracias por tu comentario, Rafael, y suerte para ti también. ¿Un abrazo de vuelta!
Alberto, cómo se nota que el viernes hiciste la visita. Es alucinante lo que hace Cari.
Por cierto, fue un placer conoceros. ¡Espero volver a veros pronto!
La verdad es que sí, Rosalía. Su taller es un espacio en el que se transmite una energía muy positiva, y ahora ya podemos intuir por qué.
Igual te digo, fue una alegría ponernos cara, y espero que nos volvamos a ver pronto.
¡Un abrazo, y suerte!
¡Qué bueno, Alberto! Mira tú por dónde, en el ENTCuentro encontraste la inspiración para tu micro. Yo hice la visita el año pasado y también me dejé seducir por el arte de Cari y por sus resultados. Me ha gustado mucho revivirlo con este relato, casi tanto como compartir finde con vosotros.
Abrazos, amigo.
Muchas gracias, amiga Ana María.
La verdad es que la visita al taller de Cari fue, efectivamente, inspiradora.
Y compartir ese finde contigo y con el resto de entecianos fue una experiencia de las que no se olvidan. Seguro que pronto volvemos a coincidir.
¡Un abrazo, y mucha suerte! Gracias por pasarte a comentar.
Muy inspirador, Alberto. No tuve oportunidad de pasarme por el taller de Cari, sin duda será un pendiente para el año próximo. Un abrazo enorme y mucha suerte.
Muchas gracias, Nuria. Muy recomendable esa visita, sin duda. A la próxima, te apuntas.
¡Mucha suerte para ti también, y enorme abrazo de vuelta!
Si nos lo hubiera explicado vestida de hada con sus alitas de anjana asomando por detrás, nos hubiéramos quedado allí, atrapados, entre las telas y las hojas.
La verdad es que fue toda una experiencia conocer su trabajo y a ella misma. Todo un personaje.
Me has llevado de vuelta al taller con tu relato.
ENhorabuena y Suerte ♣
Esperanza, creo que Cari prefirió esconder a las anjanas en nuestra visita, para que no nos quedáramos allí hasta el siguiente encuentro enteciano. Toda una experiencia, tú lo has dicho.
Muchas gracias por pasarte a comentar, y mucha suerte también para ti. ¡Un abrazo!
La inspiración para el micro del desorden te vino muy ordenada en la quedada. Qué bueno, qué maravilla de ojo el tuyo para captar historias en las vivencias más cercanas. Bravo, querido Alberto.
La verdad es que nunca sabes cuándo te va a llegar la inspiración, qué te voy a contar, Jesús. Lo que parece claro es que una visita a este taller estimula la creatividad.
Muchas gracias por asomarte a comentar.
¡Un abrazo, amigo, y mucha suerte!
Menos mal que Cari no nació en la edad media porque la habrían quemado por bruja con toda esa magia desplegada en su taller. Me encanta que incorpores a seres mitológicos de la zona.
Se respira la magia en todo el relato.
Un abrazo
Pues creo que tienes toda la razón, Gema… en otros tiempos me temo que lo habría pasado mal.
Que nunca nos falte la magia.
Muchas gracias por pasarte a comentar, y un abrazo.
Una maravilla, querido amigo.